Marta del Arco, hasta ahora directora general de Infancia y Familias, será la nueva consejera de Derechos Sociales y Bienestar. La elegida por Adrián Barbón cumple la condición, puesta por el presidente, de carecer de vinculación partidaria, un requisito que no se exigió a otros miembros del Gobierno. Adrián Barbón no explicitó la razón por la que resultaba improcedente elegir a una militante para gestionar los servicios sociales.
Marta del Arco lleva desde hace treinta y ocho años trabajando en el ámbito de la infancia y de los menores, habiendo sido nombrada en 2021 como directora del Instituto Asturiano para la Atención Integral a la Infancia y las Familias. Conoce la Administración pública y una parte importante de la atención social, pero los graves problemas de gestión en los asuntos sociales están relacionados con el tiempo de espera desde que se solicita una valoración al Principado hasta que se disfruta de la prestación, temática que está concentrada, principalmente, en la tercera edad. Su antecesora, Melania Álvarez, tuvo serios problemas en esa tarea, razón por la que, primero, perdió la competencia sobre vivienda y, luego, fue enviada al Senado, como forma no traumática de salida del Ejecutivo. Dar versiones edulcoradas desde el Gobierno no sirve para nada, porque no son creíbles para la opinión pública.
La dimensión política de los servicios sociales ha crecido mucho a lo largo de este siglo. Hay dos razones para ello. La población asturiana ha envejecido sensiblemente, un fenómeno que también se da a escala nacional y europea. En consecuencia, aumentó la masa potencial de usuarios. Junto a ello, el estado del bienestar se ha enriquecido con prestaciones nuevas, a la cabeza de ellas la dependencia, que ha servido para impulsar la inversión en infraestructuras y puso en valor el papel de las personas dependientes, titulares de nuevos derechos -sociales y económicos-, que hasta entonces estaban excluidas del bienestar social que tanto pregonan los políticos. Fruto de todo ello el gasto se elevó a niveles desconocidos. Es tan grande el cambio producido en las prestaciones, que el discurso político, en Asturias y en gran parte de España, ha pasado de estar centrado en el empleo a girar sobre la ganancia de derechos económicos y prestaciones sociales. Hasta el salario mínimo interprofesional adquiere más el sesgo de una prestación social que de un dato del mercado de trabajo. Veremos qué aporta Marta del Arco a ese mundo.