La visita del ministro de Transportes, Óscar Puente, a Asturias no dejó contentos a los partidos de la oposición ni al empresariado. La presidenta de Fade, María Calvo, y el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres, mostraron su decepción con los horarios de la línea de alta velocidad Madrid-Gijón. Para los empresarios es importante estar pronto en Madrid para hacer gestiones. Pedían, como mínimo, arribar a las 9.30 a la estación de Chamartín. El primer tren que salga de Gijón hacia Madrid llegará a la capital de España trece minutos antes de las diez. Esa es la previsión oficial y no será fácil mejorarla. Para que el empresariado cambie el enfado por la resignación, Óscar Puente esgrimió un argumento de su cosecha: «Quiero darles un dato que es muy importante; el tren de alta velocidad que más temprano opera en España sale a las 6h23, de Valladolid a Madrid; no es posible salir antes». La imposibilidad vendría impuesta por las labores de mantenimiento y seguridad de la vía, que se hacen durante la noche. Según el ministro, «el segundo que saldrá antes en toda la península será el de alta velocidad de Gijón, de las 6h26′, tres minutos después del de Valladolid». Palabra de ministro.
Mientras Puente aportaba el dato definitivo para acallar las quejas asturianas, la web de la Renfe registraba siete convoyes que salen todos los días antes de las seis y cuarto de la mañana. Desde Gerona, Barcelona, Madrid, Murcia, Castellón o Sevilla parten trenes de alta velocidad más madrugadores que los convoyes que salen de Valladolid y Gijón. Hay diez AVE que salen de otros territorios y llegan a Madrid antes que el primer convoy de Asturias. En la variante de Pajares también circulan trenes de mercancías antes de que arranque el primer convoy de viajeros que sale de Gijón.
Como las pruebas son abrumadoras, el ministro tendrá que escoger una explicación para justificar la falsedad de su afirmación («quiero darles un dato que es muy importante»). Puede optar por decir que mentía, o que hablaba de oídas, o que, sencillamente, lleva poco tiempo en el cargo y tiene el derecho de todo gobernante a un periodo de gracia de cien días, donde los errores no se contabilizan. Cualquiera de esas explicaciones debemos darla por buena, pero siempre que haya una rectificación, que salga un portavoz del Ministerio de Transportes a dar los datos exactos o que, al menos, haya un comunicado del ministerio. A estas alturas, desde Asturias, sólo exigimos un mínimo de seriedad.