A petición del Ministerio de Transportes, Renfe ajustó servicios y horarios para que el primer tren de alta velocidad pueda llegar a la estación de Chamartín sobre las nueve y media de la mañana, tal como plantearon los empresarios asturianos a Óscar Puente en la visita que hizo a Oviedo. Recién llegado al cargo, el ministro desconocía todo sobre servicios y horarios, pero tuvo la osadía de afirmar, durante la visita que el AVE más madrugador era el que hacía la línea Valladolid-Madrid, a las 6.23, y que el segundo más tempranero sería el que va de Gijón a Madrid, a las 6.26. Este periódico pudo demostrar que hay siete trenes que recorren la vía antes que los citados por Óscar Puente y diez que llegan a Madrid por delante del convoy que transporta a los asturianos a la capital.
Tras un inicio de mandato tan poco creíble, la noticia comunicada por el presidente del Principado es una mejora que sabrán apreciar ciudadanos y empresas que se desplazan a Madrid para hacer gestiones en las administraciones o para reuniones de trabajo. Es una buena noticia, porque cumple con el mínimo demandado. A ver si dentro de unos años pueden llegar una hora antes, a las 8.30. Sólo hace falta que el recorrido de Gijón a Campomanes guarde parecido con los que utilizan los trenes de alta velocidad en toda España. No es pedir mucho tener unas infraestructuras tan competitivas como las del resto.
Sin abandonar el ferrocarril, pero cambiando de ancho, ayer se celebró una ceremonia simbólica que carece de precedentes, organizada por el Ministerio de Transportes. Convocó en la villa de Beasáin (Guipúzcoa) a los presidentes de Asturias, Cantabria y País Vasco (Urkullu delegó en el consejero de Transportes). La cita tenía como motivo la asistencia de las máximas autoridades autonómicas al corte de la primera chapa que va a ir destinada a fabricar los trenes de cercanías de Asturias y Cantabria. La operación se hizo en la empresa, Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), muy popular entre asturianos y cántabros porque participó en el enredo del pasado año que llevó a diseñar trenes no aptos para túneles decimonónicos. Conocíamos el ceremonial de la primera piedra, primera dovela, primera traviesa, que se oficiaban sobre el terreno, pero esto de ir a la fábrica para ver cómo cortan chapa es posmoderno. Tanta desconfianza hay sobre cómo gestionan desde Madrid las infraestructuras para Asturias, que hace falta levantar acta oficial de que nuestro pedido se está elaborando.