{"id":312,"date":"2008-05-11T10:14:44","date_gmt":"2008-05-11T10:14:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/largo_de_cafe\/?p=312"},"modified":"2008-05-11T10:14:44","modified_gmt":"2008-05-11T10:14:44","slug":"el-centimo-sanitario-y-modelo-catalan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/largo_de_cafe\/2008\/05\/11\/el-centimo-sanitario-y-modelo-catalan\/","title":{"rendered":"El &#039;c\u00e9ntimo sanitario&#039; y el modelo catal\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Las quejas por el recargo de la gasolina se convierten en impotencia ante las propuestas fiscales de las comunidades ricas<\/strong> <\/p>\n<p>La  declaraci\u00f3n de ilegalidad realizada por la Comisi\u00f3n Europea para el &#8216;c\u00e9ntimo sanitario&#8217; ha desatado el entusiasmo entre partidos de la oposici\u00f3n y colectivos sociales. La animadversi\u00f3n contra el &#8216;c\u00e9ntimo sanitario&#8217; s\u00f3lo encuentra parang\u00f3n en el peaje del Huerna, siendo ambas tasas (de muy distinta naturaleza) las \u00fanicas que merecen la protesta de la ciudadan\u00eda. Uno entiende que la patronal del transporte se movilice contra el &#8216;c\u00e9ntimo sanitario&#8217; y contra el peaje del Huerna, a fin de cuentas ambos pagos recaen sobre el coraz\u00f3n de su actividad, pero resulta extra\u00f1o que toda la fiscalidad que soporta la gasolina sea aceptada sin rechistar, mientras que el &#8216;c\u00e9ntimo sanitario&#8217; no encuentra indulgencia ni aunque sea destinado para la causa m\u00e1s noble que quepa imaginar: curar a los enfermos.<\/p>\n<p>Hay una conclusi\u00f3n evidente sobre la desigual receptividad que tienen los tributos: cuanto m\u00e1s explicitados e individualizados se presenten, mayor rechazo generan. Pagar sin saber lo que se paga, como ocurre con los impuestos especiales o con cualquier IVA aplicado a objetos de consumo, no genera debate. Tampoco hay quejas ante el IRPF, porque ah\u00ed funciona el efecto temor: mejor aceptar las cuentas del liquidador de renta que verse las caras, luego, con el inspector. De todo lo dicho se puede sacar un corolario: la actitud mayoritaria de la poblaci\u00f3n ante los tributos tiene el d\u00e9ficit de racionalidad propio de las conductas del menor de edad. Se acepta pagar las facturas grandes si vienen bien envueltas y se reprochan los peque\u00f1os pagos porque se abonan con las monedas del bolsillo del pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>Si he empezado por reflexionar sobre el comportamiento est\u00e1ndar de la poblaci\u00f3n ante los impuestos es para llegar al d\u00e9ficit de los gobiernos auton\u00f3micos que los aplican. Con la excepci\u00f3n de la Administraci\u00f3n central, que tiene autoridad sobre la materia desde el a\u00f1o 1833 en que se cre\u00f3 el Ministerio de Hacienda, el resto de las administraciones juega a cobrar con las facturas que presenta otro. El mejor ejemplo est\u00e1 en que ning\u00fan gobierno auton\u00f3mico, ni los de perfil identitario ni los de rango com\u00fan, ha osado mover el tramo auton\u00f3mico del IRPF para financiar sus necesidades de gasto e inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta la fecha, hubo dos comportamientos: una primera fase marcada por centrarse en gastar con la recaudaci\u00f3n del Estado, y otra posterior en la que el gasto sigue creciendo y se compagina con reivindicaciones auton\u00f3micas sobre los ingresos. La primera fase lleg\u00f3 hasta el a\u00f1o 1993, en que los gobiernos regionales accedieron al 15% del IRPF, y la segunda fase se encuentra ahora en todo su apogeo, cuando los gastos de las administraciones auton\u00f3micas son tan desorbitados que tienen que recibir ayudas extraordinarias del Gobierno central para afrontarlos. <\/p>\n<p>Lo m\u00e1s significativo del asunto es que ha llegado el momento en que las aspiraciones de unos y otros son irreconciliables. Si los ingresos tributarios estuvieran en manos del Estado, como en la primera fase del proceso, las demandas ser\u00edan reconducibles, porque la Hacienda central har\u00eda enjuagues entre territorios, pero ahora hay comunidades (Catalu\u00f1a) que ya tienen en sus manos, por ley, el 50% de la recaudaci\u00f3n de los grandes impuestos. El Estado ha adelgazado, y ninguna regi\u00f3n est\u00e1 dispuesta a ejercer la solidaridad natural que se practica entre los miembros de la misma familia. <\/p>\n<p>El debate entre Areces y Ovidio S\u00e1nchez sobre el &#8216;c\u00e9ntimo sanitario&#8217; era una excelente oportunidad para hilvanar todos los par\u00e1metros de la pol\u00e9mica: el recargo sobre las gasolinas, relacion\u00e1ndolo con el gasto agobiante en sanidad, y la necesidad de plantear un nuevo modelo de financiaci\u00f3n auton\u00f3mica sobre bases firmes. Ocasi\u00f3n perdida. <\/p>\n<p><strong>Ausencia de propuestas<\/strong><\/p>\n<p>Los socialistas, que forman el gran partido asturiano, llevan mucho tiempo emitiendo se\u00f1ales de humo, pero sin precisar qu\u00e9 van a hacer con la financiaci\u00f3n auton\u00f3mica. S\u00f3lo han dejado traslucir dos ideas: reivindican la negociaci\u00f3n multilateral y no aceptan que el tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n sea por s\u00ed mismo el \u00fanico argumento para perfilar el sistema. Se habla de un frente entre comunidades pobres, pero el \u00fanico elemento que vertebra esa liga de regiones dependientes es el miedo a las propuestas catalanas. Esta semana, el presidente Areces ha declarado que no acepta el proyecto del Ministerio de Econom\u00eda de reducir la equiparaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos, entre las comunidades aut\u00f3nomas, a la sanidad, la educaci\u00f3n y los servicios sociales, como demanda la Generalitat para poder quedarse con m\u00e1s recursos. El problema del Gobierno socialista asturiano es que sabemos lo que rechaza, pero desconocemos lo que propone, m\u00e1s all\u00e1 de su imposible deseo de dejar las cosas como est\u00e1n en evitaci\u00f3n de males mayores. <\/p>\n<p>Sin embargo, a los catalanes se les ve su ego\u00edsmo pero se esfuerzan en presentarlo bajo un discurso racional que tiene su argumento fuerte en la siguiente constataci\u00f3n: tras el reparto de los fondos de solidaridad les queda menos financiaci\u00f3n per c\u00e1pita que a las comunidades pobres. Si tomamos como ejemplo de liquidaci\u00f3n el a\u00f1o 2005, cada asturiano recibi\u00f3 para financiar los servicios transferidos un total de 2.287 euros, mientras que cada catal\u00e1n obtuvo 1.920 euros. Los catalanes quieren ponerle l\u00edmites a la solidaridad, para que la riqueza del pobre no acarree la pobreza del rico. <\/p>\n<p>La posici\u00f3n de los catalanes viene inspirada en su obsesi\u00f3n con las balanzas fiscales. Pero es que es precisamente ah\u00ed donde hay que hacerles frente. El mejor s\u00edmil es el de la Uni\u00f3n Europea, con un presupuesto repartido de forma desigual en apoyo de los pa\u00edses pobres. El ejemplo lo tenemos en Asturias, con la mitad de las autov\u00edas financiadas por los alemanes. \u00bfTuvieron los alemanes una actitud altruista durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os? No lo creo. O dicho de otra forma: sacaron tanta tajada de la Uni\u00f3n Europea como cualquier otro socio. Espa\u00f1a, Grecia, Portugal o Irlanda ganaron por la v\u00eda del presupuesto y Alemania lo hizo por la v\u00eda del intercambio comercial. El progreso de Alemania es tan evidente, en Europa, como el de Catalu\u00f1a en Alemania. La defensa de Asturias pasa por poner todas las cartas sobre la mesa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las quejas por el recargo de la gasolina se convierten en impotencia ante las propuestas fiscales de las comunidades ricas La declaraci\u00f3n de ilegalidad realizada por la Comisi\u00f3n Europea para el &#8216;c\u00e9ntimo sanitario&#8217; ha desatado el entusiasmo entre partidos de la oposici\u00f3n y colectivos sociales. 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