{"id":9129,"date":"2023-04-19T23:03:15","date_gmt":"2023-04-19T21:03:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/largo_de_cafe\/?p=9129"},"modified":"2023-04-19T23:03:59","modified_gmt":"2023-04-19T21:03:59","slug":"lola-lucio-la-voluntad-creativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/largo_de_cafe\/2023\/04\/19\/lola-lucio-la-voluntad-creativa\/","title":{"rendered":"LOLA LUCIO O LA VOLUNTAD CREATIVA"},"content":{"rendered":"<p class=\"v-p\">Lo primero que me viene a la cabeza al pensar en Lola Lucio era su hom\u00e9rica fuerza de voluntad; la energ\u00eda que desplegaba para alcanzar sus objetivos, que ten\u00edan siempre una dimensi\u00f3n colectiva. Una fuerza que le hab\u00eda llegado por v\u00eda paterna, de la que nos benefici\u00e1bamos todos, poni\u00e9ndonos detr\u00e1s de ella. Lola desbrozaba el camino.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Fruto de una educaci\u00f3n cl\u00e1sica, en la vida de Lola hab\u00eda puntos de referencia fijos. Inamovibles. Uno de ellos era la familia, dedicando muchos a\u00f1os de su vida al cuidado de dos personas, primero de su madre y, luego, de su marido. Ese tipo de dedicaci\u00f3n callada, que tiene un punto de heroicidad, se resume en una frase hecha: entrega en cuerpo y alma, elevando el cuidado de la ancianidad a la categor\u00eda de vocaci\u00f3n, con su correspondiente cuota de renuncia y privaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Lo que en otros hubiera sido un obst\u00e1culo para progresar, en el caso de Lola no fue impedimento para estudiar la carrera de Filosof\u00eda y Letras, presentarse, posteriormente, a las oposiciones para profesor de Ense\u00f1anza Media y dar clases de ingl\u00e9s y literatura a los alumnos. Uno de los secretos de su indesmayable energ\u00eda resid\u00eda en marcarse objetivos que le resultaban gozosos, despertando en ella vivos deseos de alcanzarlos. As\u00ed se hizo profesora y disfrut\u00f3 con los alumnos.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, ya jubilada, recordaba que el primer d\u00eda de cada curso sufr\u00eda, durante unos segundos, un ataque de p\u00e1nico antes de cruzar el umbral del aula para verse ante decenas de adolescentes que la escrutaban con sus miradas. Superado el susto inicial, todo era, luego, placentero. Tengo un amigo, de m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, que a\u00fan recuerda hoy gratamente su etapa de alumno de Lola, en el Instituto Aramo, porque era \u00abmuy humana\u00bb, \u00abaltruista\u00bb, \u00abmuy optimista\u00bb. Antes de que los gur\u00fas de la pedagog\u00eda revolucionaran la educaci\u00f3n, Lola ya sab\u00eda que la literatura se ense\u00f1a a los j\u00f3venes desde la emoci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Entre aulas, clases e institutos apareci\u00f3 Juan Benito Arg\u00fcelles, cuando van escritos cuatro p\u00e1rrafos y Lola tiene ya una personalidad definida. No fue la gran mujer oculta que hay detr\u00e1s de todo gran hombre, sino la mujer libre y realizada que quiso convivir con un hombre que hab\u00eda atracado en muchos puertos. Formaron una pareja sostenible porque ten\u00edan una edad en que hasta la locura se vuelve cuerda<\/p>\n<p class=\"v-p\">Ambos, Lola y Juan, amueblaron su casa de fragmentos de cultura, para crear un ambiente propicio a poetas, pintores, novelistas, escultores o m\u00fasicos. Una factor\u00eda de ideas que acerc\u00f3 las novedades culturales a la mesocracia ovetense. Debe rese\u00f1arse que el espacio cultural m\u00e1s amplio estaba reservado para la literatura, expresi\u00f3n art\u00edstica que ellos cultivaban con diarios ejercicios de lectura matinal, vespertina y nocturna. No creo que haya sido una coincidencia inocente que los amigos \u00edntimos de Juan Benito fueran \u00c1ngel Gonz\u00e1lez y Emilio Alarcos.<\/p>\n<p class=\"v-p\">El amor por la literatura los llev\u00f3 a crear, junto con otros ovetenses destacados, el Premio Tigre Juan. Se eleg\u00eda la mejor novela in\u00e9dita (no publicada). El galard\u00f3n conllevaba el trabajo ingente de buscar entre textos heterog\u00e9neos la excelencia literaria. El motivo que los empuj\u00f3 a crear el premio se repetir\u00e1 en el resto de iniciativas culturales protagonizadas por ellos: extender la cultura a la sociedad. Una causa que entronca con la historia de la ciudad.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Con la asociaci\u00f3n Tribuna Ciudadana se perfecciona la \u00f3smosis que pretenden entre cultura y sociedad. En 1980, la democracia transciende las instituciones y enriquece la sociedad, el momento adecuado para que triunfara una iniciativa as\u00ed. En la creaci\u00f3n cultural caben todas las ideolog\u00edas, pero Lola y Juan no eran neutros. Eran personas de izquierdas sin militancia partidaria. Una izquierda que es preciso adjetivar, para diferenciarla de los modelos actuales de \u00e9xito; una izquierda liberal, sin l\u00edneas rojas, por extra\u00f1o que parezca.<\/p>\n<p class=\"v-p\">No necesitaron de grandes medios materiales para realizar sus objetivos. Un d\u00eda compran una casa en un monte, tan implicada en el paisaje que la roca de la ladera hac\u00eda de pared del comedor. All\u00ed, en el Valle de Dios (Valdedi\u00f3s), en plena ruralidad, crean un foco que irradia cultura. Fueron a ver al director de EL COMERCIO y de la entrevista salieron las &#8216;Conversaciones en Valdedi\u00f3s&#8217;, que se publicaban en estas p\u00e1ginas los domingos. Posteriormente crearon el C\u00edrculo Cultural de Valdedi\u00f3s, y las actividades se abrieron a m\u00e1s campos, con programa musical y viajes a entornos cargados de historia. El monasterio cisterciense de Santa Mar\u00eda de Valdedi\u00f3s hace de \u00e1gora.<\/p>\n<p class=\"v-p\">Emple\u00e9 repetidamente el verbo crear y habr\u00eda que reemplazarlo por construir. Las actividades culturales, como las casas o los puentes, se construyen. Ah\u00ed estaba Lola para hacer de todo. Llamaba a los conferenciantes, avisaba a los tertulianos, invitaba a los desconocidos, le\u00eda los libros para conceder los premios, convert\u00eda su casa en hotel para los forasteros. Desde finales de los a\u00f1os setenta del pasado siglo, Lola tir\u00f3 de todas las actividades citadas. Sin ella, nada se hubiera hecho. En su persona coincid\u00edan el gusto por la cultura human\u00edstica y la eficacia de la empresa privada. Con Juan Benito formaba un t\u00e1ndem perfecto. Juan ejerc\u00eda de l\u00edder: inteligente, viajado, culto, psic\u00f3logo de primera mirada, mascar\u00f3n de proa de la nave. Lola hac\u00eda el resto. No lo hab\u00eda dicho, pero eran grandes interlocutores de todo tipo de personajes. Sab\u00edan estar a la altura de cualquier situaci\u00f3n. En las postrimer\u00edas escribieron dos libros, &#8216;Doy mi palabra&#8217; (Juan), &#8216;De tigres, tribunas y c\u00edrculos&#8217; (Lola), en los que tuve el honor de participar en las presentaciones. Juan narra lo que vive, Lola cuenta lo que hace. C\u00f3mo me cuesta acabar este art\u00edculo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que me viene a la cabeza al pensar en Lola Lucio era su hom\u00e9rica fuerza de voluntad; la energ\u00eda que desplegaba para alcanzar sus objetivos, que ten\u00edan siempre una dimensi\u00f3n colectiva. Una fuerza que le hab\u00eda llegado por v\u00eda paterna, de la que nos benefici\u00e1bamos todos, poni\u00e9ndonos detr\u00e1s de ella. 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