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Luis Arias Argüelles-Meres

Panorama Vetustense

AQUEL “GRUPO DE OVIEDO”

Integrantes del 'Grupo de Oviedo', impulsores de la creación de la Extensión Universitaria en 1898. / U. O.

“La Universidades distan mucho de hallarse a la altura de su misión… No puede asignarse a la Universidad como su único fin la cultura científica; debe formar hombres antes que sabios… Hay que dar cabida en nuestra Universidad al sentimiento y a la voluntad. Por no darle cabida, nuestra juventud abandona toda pasión patriótica”. (Aniceto Sela).

 

 

La Extensión Universitaria cumple 120 años. Nacida en 1898, fruto de los afanes y desvelos del llamado ‘Grupo de Oviedo’, significa, sin duda, el momento más glorioso de nuestra Universidad. De hecho, Santiago Melón fija el período comprendido entre 1883 y 1910 la época de máximo esplendor de nuestra alma máter. De ahí que tenga todo el sentido del mundo la exposición que acaba de inaugurarse en honor de aquella iniciativa que trajo como consecuencia, entre otras cosas, que la Universidad fuese más allá de sus muros para propagar el saber entre la ciudadanía. Hablamos, además, de una época en la que estaba muy arraigada la convicción de que el conocimiento y el saber, además de emancipar a las personas, nos hacían mejores.

Conviene recordar que las principales figuras de aquella iniciativa fueron Rafael Altamira y Aniceto Sela. A ello hay que añadir que, detrás de todo aquello, estaba el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza y que, además, tuvieron un enorme protagonismo personajes como Clarín, Álvarez-buylla y Adolfo Posada.

No sólo estamos hablando de una época en la que nuestra Universidad gozaba de un merecido prestigio en España e Hispanoamérica, sino que además a la excelencia intelectual de la que gozaba hay que sumarle ese espíritu institucionista cuyo máximo exponente fue el afán pedagógico que impregnó también a las generaciones posteriores, esto es a la Generación del 98 y a la Generación de 1914.

Fíjense: 1898, el año del famoso ‘Desastre’, el año que da nombre a una de nuestras mejores generaciones literarias, cuyo gigante fue Unamuno. Es el año en el que el espíritu regeneracionista empapa la mentalidad de los intelectuales en nuestro país. Y, por si esto fuera poco, 1898 es también el año en el que se toman una serie de iniciativas para dar vida a una España que, según había diagnosticado Francisco Silvela, se había quedado «sin pulso».

Regresemos por un instante al año en que comienza esa época de mayor esplendor de nuestra Universidad, a 1883. Fue el año en el que nació el rector Alas, cuya trágica historia lo convierte en el último representante de ese periodo del que venimos hablando.

Con toda la contundencia, cabe afirmar que la Extensión Universitaria forma parte de una de las mayores glorias de nuestra historia contemporánea. Por eso, hay que darle la bienvenida a esta exposición que homenajea a lo mejor que ha tenido nuestra Universidad.

En este ambiente universitario se formó una de las grandes figuras de la generación de 1914, don Ramón Pérez de Ayala, que, por cierto, escribió páginas memorables acerca del profesorado que tuvo, profesorado del que formó parte su admirado Clarín.

Hablamos, en fin, de una de las últimas incursiones en el universalismo por parte de Asturias, en este caso, de una Universidad que no sólo salió de sus muros para transmitir sus saberes, sino que además se asomó al mundo como nunca más lo hizo, de la mano de don Rafael Altamira.

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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