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Luis Arias Argüelles-Meres

Panorama Vetustense

SEMBLANZAS ASTURIANAS: JOSÉ MALDONADO

El desconocido presidente de la República en el exilio

 

Natural de Tineo, falleció en Oviedo.

Cuando regresó del exilio en Francia se afincó en Oviedo y allí fue enterrado
El Archivo Histórico acogió en 2011 una exposición sobre su persona

Tengo escrito repetidas veces que una de las mayores grandezas en la historia de Asturias estuvo protagonizada por personajes que, sin apenas haber podido moverse del terruño, lograron asomarse al mundo desde nuestra insularidad y situarse en la vanguardia. Acaso los ejemplos más egregios son el orensano Feijoo afincado en Oviedo y también Clarín. Al lado de esto hay que anotar personajes nacidos en el occidente de Asturias, entonces aún mucho más aisladas que en el momento presente que se pusieron a la cabeza de la España que apostaba por la modernidad, por los derechos y por las libertades.

Pensemos en aquella Asturias que fue uno de los principales viveros del republicanismo español, cuyos ejemplos más notables serían el valdesano Álvaro de Albornoz, el veigueño Augusto Barcia y el tinetense José Maldonado. Los dos primeros fueron personajes de gran relieve durante la Segunda República, y el personaje del que hacemos la semblanza lo fue todo en el republicanismo: desde alcalde de Tineo en plena República hasta presidente de la República en el exilio, más concretamente, el último presidente de aquel Estado errante y perseguido.

Traigo su semblanza no solo por su enorme importancia histórica, sino también porque en sus últimos años de vida desde que regresó del exilio se afincó en Oviedo. Algún día habrá que ocuparse de la poca atención que se le prestó en su tierra desde que abandonó Francia. Algún día se tendrá que explicar cómo es posible que en la ciudad donde don José Maldonado pasó los últimos años no cuenta con un reconocimiento acorde con su categoría.

Alguien que conoció su biblioteca me dijo que tenía, entre otros muchos lujos bibliográficos, libros de Camus dedicados por el propio autor. Alguien que coincidió con él en París, otro asturiano del occidente como Macrino Suárez, se refirió a don José Maldonado como un hombre bueno, en el sentido machadiano, que en más de una ocasión manifestó que no se había sentido tentado a escribir sus memorias, puesto que no se veía en la necesidad de justificar su trayectoria pública.

Lo cierto es que, desde su muerte en 1985, que, por cierto, acaeció un 11 de febrero, un día muy republicano, aún no se publicó ninguna biografía sobre este tinetense tan ilustre. Lo cierto es que no existen centros de enseñanza ni en su Tineo natal ni tampoco en Oviedo que lleven su nombre. Lo cierto es que don José Maldonado, como otros eximios representantes de lo que fue la mejor Asturias intelectualmente hablando, sigue siendo un desconocido.

Cuando falleció Maldonado, el alcalde de Oviedo era Antonio Masip, y el político republicano fue enterrado en nuestra ciudad. Años más tarde, sus restos se trasladaron a la Espina, lo que significa que la Asturias oficial no se hizo cargo de que contase con una sepultura definitiva en el cementerio de Oviedo. Algo difícilmente justificable, algo difícilmente perdonable en la Asturias democrática. En 2011, hubo en el Archivo Histórico una exposición sobre don José Maldonado, al acto de inauguración, si mi memoria no me falla, no acudieron representantes del Gobierno autonómico.

Me hubiera gustado conocer de primera mano muchos de los testimonios que pudo haber manifestado sobre los hechos históricos tan apasionantes y dramáticos que le tocó vivir. También me hubiese resultado muy interesante saber qué opinión le mereció el hecho de que, en aquellas primeras elecciones democráticas de 1977, no pudieron presentarse partidos republicanos. ¡Qué cosas! ¿Hasta qué extremo se conoce en Oviedo que el último presidente de la República en el exilio residió en nuestra ciudad en sus últimos años de vida? ¿Hasta qué extremo somos conscientes de la importancia de su legado como personaje histórico, así como de su archivo y correspondencia que, en algún momento, tendrán que estudiarse a fondo, siendo incomprensible que sea algo pendiente?

Lo dicho, un tinetense que forma parte de aquella Asturias del occidente que fue vivero del republicanismo, un tinetense republicano que puso y antepuso siempre la necesidad de vivir en democracia.

Un hombre que vivió sin ruido y sin furia, un ciudadano del mundo que luchó por la libertad y por la justicia en su país. Y que regresó a su tierra con discreción, con las ideas muy claras, con la satisfacción de haber dedicado su vida a la defensa de unos ideales que dieron sentido a sus trabajos y sus días.

Busquemos en el hondón de nuestra memoria a personajes como don José Maldonado, digno representante de la mejor Asturias.

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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