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	<title>PSICÓLOGO DE CABECERAconsecuencias &#8211; PSICÓLOGO DE CABECERA</title>
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	<description>Temas de psicologia cotidiana para ayudar a vivir mejor</description>
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		<title>LA RECIPROCIDAD,  EN EL NÚCLEO DE LAS RELACIONES PERSONALES</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Mar 2023 15:14:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones familiares]]></category>
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		<description><![CDATA[Es cierto que si se hace el bien o se trata bien a los demás percibimos la reacción en el mismo sentido a corto medio o incluso largo plazo en grado proporcionado o no. Incluso ( y ahí está la paradoja) a veces tratamos bien y recibimos una mala respuesta o desagradecimiento debido a la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es cierto que si se hace el bien o se trata bien a los demás percibimos la reacción  en el mismo sentido a corto medio o incluso largo plazo en grado proporcionado o no. Incluso ( y ahí está la paradoja) a veces tratamos bien y recibimos  una mala respuesta o desagradecimiento debido a la ignorancia, a que interpretamos mal el gesto o a que estamos demasiado centrados en nuestros intereses y vamos a lo nuestro.  Y  si los tratamos mal ocurrirá lo mismo, quizás con mayor probabilidad por aquello de que lo que nos molesta lo perdonamos mal o no lo perdonamos.<br />
Por tanto  la ley de reciprocidad o, si se quiere, el principio de acción y reacción se cumple mayoritariamente, a pesar de los fallos, que los hay.<br />
Si tuviésemos eso en cuenta tendríamos más presentes las consecuencias derivadas para bien o para mal y disfrutaríamos más de sus ventajas en el caso de acciones positivas y nos libraríamos más de algunas bofetadas en el caso de la reciprocidad negativa.<br />
Hasta el refranero español se hace eco de esta ley cuando dice, por ejemplo, “haz bien y no sepas a quien” o “ con la vara que mides serás medido” o “no la hagas y no la temas” o “quien siembra vientos recoge tempestades”.<br />
Quien al tratar a los demás tiene en cuenta esta ley es más emocionalmente inteligente, ganará más que pierde y se libra de más inconvenientes. Pero como no está inscrito en nuestro genoma se impone hacer esfuerzos para tenerlo en cuenta.<br />
Ya sabes, hay que salir de nuestra zona de confort equivocado y valorar las consecuencias de nuestros actos sociales. Más allá de nosotros hay otros, no muy lejos, por cierto y ellos también reaccionan. Como nosotros ante ellos.<br />
¿Cual es entonces la paradoja? Que a todos nos gusta recibir buenas reacciones de los demás en forma de cariño, de atención, de ayuda, de apoyo, de admiración y de agradecimiento y sin embargo  a veces actuamos  provocando el rechazo, la ira, el olvido y en ocasiones la revancha o…la venganza!.</p>
<hr />
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		<title>LA PIEDRA Y EL ESTANQUE</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Jun 2016 09:29:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[inteligencia]]></category>
		<post_tag><![CDATA[acciones]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[&#160; Toda piedra arrojada a un estanque produce ondas concéntricas que se van alejando hasta la orilla y lo mismo sucede cuando decimos algo o con cualquier acción, solo que esta vez no en el agua sino en el líquido del estado emocional de las personas a quienes alcanza. Tener en cuenta las consecuencias de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Toda piedra arrojada a un estanque produce ondas concéntricas que se van alejando hasta la orilla y lo mismo sucede cuando decimos algo o con cualquier acción, solo que esta vez no en el agua sino en el líquido del estado emocional de las personas a quienes alcanza.</p>
<p>Tener en cuenta las consecuencias de nuestros actos, aprender a valorarlas, debería ser un método en el que nos entrenasen debidamente desde pequeños en la familia y en la escuela porque ello aumentaría nuestra sensibilidad para evitar el daño ajeno, innecesario,  y aumentaría el autocontrol y con ello evitaríamos de rebote daños para nosotros en la salud, la economía personal y en  nuestras relaciones personales.</p>
<p>Pararse a reflexionar en determinados actos sobre las consecuencias que pueden derivarse amortiguaría nuestra impulsividad y nos haría más moderados, más sensatos, más prudentes, más precavidos y se reducirían nuestros lamentos, de haber hecho algo mal por precipitación.</p>
<p>No es necesario, además de imposible, aplicarlo a la mayor parte de nuestros actos pero, si estamos aceptablemente entrenados en la reflexión, es más probable que lo podamos aplicar a aquellos comportamientos que pueden tener más trascendencia.</p>
<p>Como quiera que el ambiente que nos rodea no facilita, sino muy al contrario, la reflexión, el esfuerzo a realizar será mayor, pero merece bien la pena.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
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		<title>ENTRE DOS FUERZAS OPUESTAS</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2015 10:21:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[adicciones]]></category>
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		<description><![CDATA[Dos fuerzas de distinto signo tratan de llevarnos en su dirección  y, dependiendo de la fuerza de una y otra, el resultado será muy diferente. Me refiero a la que tiene su base en el  sistema hipotalámico-hipofisario que nos empuja en el sentido de ceder a las tentaciones, que todos conocemos, es decir a encontrar [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2015/05/TENTACIONES.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-806" title="TENTACIONES" src="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2015/05/TENTACIONES.jpg" alt="" width="360" height="333" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2015/05/TENTACIONES.jpg 360w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2015/05/TENTACIONES-300x278.jpg 300w" sizes="(max-width: 360px) 100vw, 360px" /></a></p>
<p>Dos fuerzas de distinto signo tratan de llevarnos en su dirección  y, dependiendo de la fuerza de una y otra, el resultado será muy diferente. Me refiero a la que tiene su base en el  sistema hipotalámico-hipofisario que nos empuja en el sentido de ceder a las tentaciones, que todos conocemos, es decir a encontrar la satisfacción y la recompensa inmediata, a dejarnos llevar de la apetencia o inapetencia en nuestros comportamientos, a sucumbir a los impulsos de conseguir lo que nos pide el cuerpo. Esta fuerza es más bien primitiva, propia del viejo cerebro de reptil que todos llevamos dentro. La segunda, asentada en el lóbulo prefrontal, es la que se encarga de evaluar los pros y contras al satisfacer nuestros deseos y apetencias, es la que se encarga de valorar las consecuencias de nuestros actos y gestionar debidamente los impulsos. Es una fuerza en la que la previsión de los planes y los efectos que se derivan de aplicarlos y la anticipación de resultados cuenta, después de considerar racionalmente lo que debemos o no hacer en función de nuestros objetivos, principios y valores. Dependiendo del dominio de una y otra las consecuencias a corto, medio y largo plazo pueden ser muy positivas o al contrario. Si la que predomina es la primera, es decir, la de no poder esperar y tener que conseguir la satisfacción inmediatamente, tendremos el resultado de compradores compulsivas, comedores, bebedores y fumadores compulsivos, ludópatas y todo tipo de adictos, en cualquier área de la vida. Estos sufren grandes dificultades para esperar las recompensas y se vuelven caprichosos. Son los que predominantemente sucumben a las conocidas tentaciones. Ese predominio suele ser fuente de desgracia y desastre personal. Si la que predomina es la segunda tendremos personas capaces de controlar sus impulsos, de hacer lo que conviene a sus objetivos elegidos, de no hacer aquello que aparte del objetivo y objetivos elegidos y los que son emocionalmente inteligentes, en el sentido de que, aunque experimenten  emociones, saben gestionarlas de manera adecuada. Son personas más maduras, más proactivas y moderadas.  No está contraindicado dejarse llevar de los impulsos y emociones ni tampoco hace falta disponer de un gran control, como si de grandes racionalistas se tratase. Lo ideal es mantener el equilibrio, pero de imponerse, es preferible que se imponga la fuerza de la parte más evolucionada del cerebro, del córtex prefrontal porque se favorece la salud mental, la estabilidad emocional, el equilibrio, el éxito en nuestras relaciones personales y en la gestión de nuestra vida.  Ciertamente es difícil porque casi todo el contexto social, tecnológico y cultural facilita más el ejercicio de la primera fuerza. Por lo menos nos conviene saberlo, sobre todo a los padres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
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		<title>IMPULSIVOS</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Sep 2014 14:20:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[crecimiento personal]]></category>
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		<description><![CDATA[Es un secreto a voces que los seres humanos somos un saco repleto de impulsos y por lo tanto cabe esperar que muchos de ellos consigan su objetivo. No pasa nada porque no todos los impulsos son dañinos para la vida propia  o la ajena. Lo negativo reside en dejarnos llevar con frecuencia elevada de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2014/09/IMPULSIVOS.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-711" title="IMPULSIVOS" src="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2014/09/IMPULSIVOS.jpg" alt="" width="606" height="330" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2014/09/IMPULSIVOS.jpg 606w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2014/09/IMPULSIVOS-300x163.jpg 300w" sizes="(max-width: 606px) 100vw, 606px" /></a></p>
<p>Es un secreto a voces que los seres humanos somos un saco repleto de impulsos y por lo tanto cabe esperar que muchos de ellos consigan su objetivo. No pasa nada porque no todos los impulsos son dañinos para la vida propia  o la ajena. Lo negativo reside en dejarnos llevar con frecuencia elevada de ellos, quedando el raciocinio y el pensamiento lógico diezmado o marginado. En esos casos, en momentos importantes algunas decisiones que tomamos pueden ser producidas por una excesiva impulsividad y podemos encontrarnos con que resulten  erróneas y conducirnos a situaciones complicadas en cuanto a las consecuencias que se siguen.</p>
<p>Al punto nos damos cuenta de ello y nos arrepentimos, cuando ya es tarde y no puede revertirse el proceso seguido.  Las áreas más delicadas, que por tano requieren más prudencia, son las referidas a la salud,  la economía y  las relaciones personales  y emocionales. La vida es como andar sobre un terreno resbaladizo y por ello conviene calcular bien los pasos para evitar caidas.</p>
<p>En un entrenamiento adecuado cabría hacerse de vez en cuando esta pregunta: ¿esto que voy a hacer o me propongo puede tener efectos secundarios negativos? ¿Cuales en todo caso? Y disponerse a pensar los posibles efectos colaterales o directos. No es que sean necesarios días o semanas para valorar los pros y contras. Bastarían a veces unos pocos minutos o segundos, si se me aprieta, para caer en la cuenta de la procedencia o improcedencia de dar el paso que nos impulsan nuestras gónadas. La señora apetencia es la que nos impone el camino a seguir frecuentemente. Y no siempre aquello que nos apetece puede ser lo correcto.</p>
<p>Cada cual sabe o debería saber, a poco que lo piense, qué carga porcentual tiene su impulsividad, pero si es elevada desde niño y uno tiene a salirse con la suya o ser un caprichoso, el riesgo de encontrarse con complicaciones con el paso del tiempo es elevado. Sabemos que los niños  y adolescentes tienen una tendencia acentuada a reaccionar con impulsividad, pero si no se educa y uno se mete en años, con toda seguridad habrá de enfrentarse a problemas. En fin, de vez en cuando nos conviene pensar o hacernos las preguntas ya citadas y eso hará que se sobrecargue algo menos la existencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<hr />
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		<title>PREVER, PREVENIR, ADELANTARSE</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Jul 2013 20:44:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[psicologia cotidiana]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Fue en Inglaterra donde oí por primera vez este refrán que me quedó grabado: No merece la pena llorar sobre la leche derramada. Fantástico refrán que refleja cómo la falta de previsión lleva a muchas personas a llorar y lamentarse cuando algo no tiene ya remedio y lo habría tenido de haber puesto las [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2013/07/PREVENIRSE.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-full wp-image-546" title="PREVENIRSE" src="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2013/07/PREVENIRSE.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fue en Inglaterra donde oí por primera vez este refrán que me quedó grabado: No merece la pena llorar sobre la leche derramada. Fantástico refrán que refleja cómo la falta de previsión lleva a muchas personas a llorar y lamentarse cuando algo no tiene ya remedio y lo habría tenido de haber puesto las bases y el cuidado necesario antes de dar el paso de una decisión equivocada que podría traer consecuencias indeseables. Cuando algo no tiene ya remedio puede uno pedir perdón, sentir el peso de la culpa o flagelarse pensando qué precipitado o inconsciente ha sido. Son naturales esos sentimientos pues la desazón del fallo cometido necesita psicológicamente una reacción emocional acorde con la desesperación de lo inevitable ya. Por eso, aunque el ser humano no es dado a prevenir y adelantarse porque cuesta algún esfuerzo o porque pensamos que quizás no vaya a ocurrir nada, la mejor estrategia es la de adelantarse en temas delicados y analizar los posibles efectos que tienen nuestros actos, para no tener que exponernos al dolor de la culpa o la impotencia. Como quiera que la naturaleza es neutra y no perdona sino que aplica las consecuencias independientemente del sexo, de la edad o la condición del  agente, es bueno acostumbrarse a mirar el corto o el medio y largo plazo e imaginar qué pasará si transgredimos las normas que tiene bien dispuestas. Sería largo y prolijo, a fuer de innecesario, citar aquí la lista de acciones que encierran riesgos indeseables para todos nosotros. Más que de hacer la lista cada cual de lo que se trata es de acostumbrarse a pensar y preguntarse de cuando en cuando qué nos puede ocurrir o a qué nos exponemos al actuar de ciertas formas y maneras. Es decir acostumbrar a nuestros hijos y a nosotros mismos a prevenir males futuros en lugar de tener que afrontar quizás imposibles remedios a posteriori. Es práctica corriente no querer pensar ni imaginar los males que pueden derivarse, pero luego no deberíamos irrumpir en lamentos a los ojos de todos para inspirar lástima o volcar sobre otros angustias de las que no son culpables. También se deben prever los bienes, por supuesto. Entre las decisiones que más tienen que ver con la previsión y que más daño o beneficio nos hacen están las referentes a la salud, el dinero y el amor, los tres temas siempre candentes y motivos de miles de canciones y de literatura a lo largo del tiempo. Prever, prevenir, adelantarse, esa es la cuestión para evitar caer, romper el recipiente y derramar la leche. El único  problema es que se necesita pensar. Y eso&#8230;.cuesta.</p>
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		<title>PREVER PARA NO LLORAR</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/psicologo-de-cabecera/2013/02/26/prever-para-no-llorar/</link>
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		<pubDate>Tue, 26 Feb 2013 12:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[bienestar]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[razonar]]></category>
		<post_tag><![CDATA[anticiparse]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[consecuencias]]></post_tag>
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		<post_tag><![CDATA[inevitable]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[Miguel Silveira]]></post_tag>
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		<description><![CDATA[&#160; Fue en Inglaterra donde oí por primera vez este refrán que me quedó grabado: &#8220;No merece la pena llorar sobre la leche derramada&#8221;. Fantástico refrán que refleja cómo la falta de previsión lleva a algunas personas a llorar y lamentarse cuando algo no tiene ya remedio y lo habría tenido de haber puesto el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2013/02/PREVENIR.jpg"><img loading="lazy" class="aligncenter size-medium wp-image-480" title="PREVENIR" src="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2013/02/PREVENIR.jpg" alt="" width="300" height="277" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2013/02/PREVENIR.jpg 600w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2013/02/PREVENIR-300x278.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p>Fue en Inglaterra donde oí por primera vez este refrán que me quedó grabado: &#8220;No merece la pena llorar sobre la leche derramada&#8221;. Fantástico refrán que refleja cómo la falta de previsión lleva a algunas personas a llorar y lamentarse cuando algo no tiene ya remedio y lo habría tenido de haber puesto el cuidado necesario antes de decidir precipitadamente. Cuando algo no tiene ya remedio puede uno pedir perdón, sentir el peso de la culpa o flagelarse, pensando qué tonto ha sido o qué precipitado o inconsciente. Son naturales esos sentimientos pues la desazón del fallo cometido necesita psicológicamente una reacción emocional acorde con la desesperación de lo inevitable ya. Por eso, aunque el ser humano no es dado a prevenir y adelantarse porque cuesta trabajo, esfuerzo o sacrificio o porque pensamos que quizás no vaya a ocurrir nada, la mejor estrategia es la de adelantarse en temas delicados y analizar las posibles consecuencias que tienen nuestros actos, para no tener que exponernos al dolor de la culpa o la impotencia. Como quiera que la naturaleza es neutra y no perdona sino que aplica las consecuencias independientemente del sexo, de la edad o la condición del  agente es bueno acostumbrarse a mirar el corto o el medio y largo plazo e imaginar qué pasará si transgredimos las normas que tiene bien dispuestas. Sería largo y prolijo, a fuer de innecesario, citar aquí la lista de acciones que encierran riesgos indeseables para todos nosotros. Más que de hacer la lista cada cual, de lo que más se trata es de acostumbrarse a pensar y preguntarse, de cuando en cuando, qué nos puede ocurrir o a qué nos exponemos al actuar de ciertas formas y maneras. Es decir acostumbrar a nuestros hijos y a nosotros mismos a prevenir males futuros en lugar de tener que afrontar quizás imposibles remedios a posteriori. Es práctica corriente liarse la manta a la cabeza y no querer pensar ni imaginar los males que pueden derivarse, pero luego no deberíamos prorrumpir en lamentos o en sollozos a los ojos de todos para inspirar lástima o volcar sobre otros angustias de las que solo nosotros somos los responsables. Entre las decisiones que más tienen que ver con la previsión y que más daño nos hacen están las referentes a la salud, el dinero y el amor, los tres temas siempre candentes y motivos de miles de canciones y de creaciones literarias. Prever, prevenir, adelantarse, esa es la cuestión para evitar caer, romper el recipiente y derramar la leche. Esto no es nuevo, como la Coca Cola, pero conviene recordarlo.</p>
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		<title>CÓMO ENTRENAR EL SENTIDO COMÚN</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/psicologo-de-cabecera/2012/01/15/como-entrenar-el-sentido-comun/</link>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 18:53:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[inteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[razonar]]></category>
		<post_tag><![CDATA[consecuencias]]></post_tag>
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		<post_tag><![CDATA[pensar]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[razonamiento]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[sentido común]]></post_tag>

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		<description><![CDATA[Todo el mundo habla del sentido común con gran frecuencia e invoca su carácter práctico. Y cierto que lo es para cualquier situación de nuestra vida. Tú mismo lo habrás citado varias veces o habrás oído citarlo, pero no estoy tan seguro de que todo el mundo sepa a ciencia cierta qué es y cómo se entrena [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><a href="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2012/01/SENTIDO-COMUN.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-259" title="SENTIDO COMUN" src="/psicologo-de-cabecera/wp-content/uploads/sites/7/2012/01/SENTIDO-COMUN.jpg" alt="" width="480" height="640" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2012/01/SENTIDO-COMUN.jpg 480w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/7/2012/01/SENTIDO-COMUN-225x300.jpg 225w" sizes="(max-width: 480px) 100vw, 480px" /></a></p>
<p align="center">
<p>Todo el mundo habla del sentido común con gran frecuencia e invoca su carácter práctico. Y cierto que lo es para cualquier situación de nuestra vida. Tú mismo lo habrás citado varias veces o habrás oído citarlo, pero no estoy tan seguro de que todo el mundo sepa a ciencia cierta qué es y cómo se entrena esta sencilla habilidad. Creo que casi todo el mundo lo posee pero muchas veces está tan  oxidado, o moribundo que es como si no se poseyese. Si se tiene pero no se activa, no se usa con frecuencia  ni se entrena es como si se careciese de él a todos los efectos. El sentido común tiene mucho que ver con la lógica de las cosas, de los comportamientos, de los acontecimientos. Se entrena o activa cada  vez que uno mismo se para a   preguntarse si lo que va a hacer parece procedente, razonable o lógico o más bien está contraindicado, es injusto, saludable o incluso es absurdo.  Es decir, se entrena cada vez que uno reflexiona sobre las consecuencias que pueden derivarse de los actos propios y ajenos.  Si   en lugar de lanzarte de manera impulsiva a realizar acciones que pueden implicar cierto riesgo o peligro para ti, tu salud, tu trabajo, tus relaciones o tu estado, o para otros,  te parases a preguntarte ¿esto que voy a hacer qué implica, qué efectos pueden derivarse de su realización? esto que me propongo ¿parece razonable o irracional? , esto que intento que otro haga o hacer yo mismo ¿es procedente o improcedente, es perjudicial para alguien o inocuo, es positivo, es constructivo?, si te lo preguntases probablemente el resultado sería algo diferente, sería más ajustado a la razón. Si de vez en cuando, aunque no sea a diario nos parásemos siquiera unos segundos a plantearnos si es lógico y razonable lo que hacemos, estaríamos entrenando el sentido común que no es sino esa habilidad para discriminar y detectar la justificación y fundamento de todos  nuestros actos.  Pero  nos lanzamos como impulsados por una fuerza caprichosa o por pura intuición, no siempre acertada y luego, sí, a posteriori  vemos las consecuencias pero eso no es entrenar debidamente la razón, ni la lógica de nuestro pensamiento de antemano.  Si muchos padres se preguntasen si lo que hacen con sus hijos es razonable, si muchas parejas se preguntasen si lo que hacen pone o no en peligro la pareja, si muchos antes de hablar y desahogarse se parasen un momento a preguntarse si es conforme a la lógica y a la razón, conforme a la naturaleza lo que llevan a cabo, estarían entrenando ese músculo del sentido común. Sentido “común” significa que lo poseemos todos y es verdad pero ¡hay que utilizarlo!</p>
<p align="center">
<p align="center">
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		<title>&#8220;YA NO TE QUIERO&#8221;</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/psicologo-de-cabecera/2011/03/19/ya-te-quiero/</link>
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		<pubDate>Sat, 19 Mar 2011 21:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Silveira</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[psicologia cotidiana]]></category>
		<category><![CDATA[relaciones interpersonales]]></category>
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		<post_tag><![CDATA[consecuencias]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[final]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[materialismo]]></post_tag>
		<post_tag><![CDATA[separacion]]></post_tag>

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		<description><![CDATA[Se sentó en el salón después de comer y ante la pregunta de su esposa de qué le sucedía que últimamente lo veía desganado y como ausente, él le dijo que desde hacía un tiempo ya no sentía por ella casi nada, que su deseo y amor se habían ido apagando. Entonces acordaron separarse de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><P style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal align=center><FONT size=3 face=Calibri></FONT><IMG id=img_0 class=imgcen src="//blogs.elcomerciodigital.com//psicologo-de-cabecera/files/final.jpg"></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal align=center><?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p><FONT size=3 face=Calibri></FONT></o:p></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri>Se sentó en el salón después de comer y ante la pregunta de su esposa de qué le sucedía que últimamente lo veía desganado y como ausente, él le dijo que desde hacía un tiempo ya no sentía por ella casi nada, que su deseo y amor se habían ido apagando. Entonces acordaron separarse de mutuo acuerdo, pero él no daba el paso y así pasaron meses hasta que la mujer deprimida le preguntó cual era su intención y a qué estaba esperando. ¿Respuesta? El silencio. Parece que su problema era dejar el piso en que vivían ellos y la hija y por eso su resistencia <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>a abandonarlo y dejar que ella siguiese de inquilina. </FONT></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri></FONT></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri>Este tipo de reacciones y actitudes ocurre con frecuencia. Uno de los dos dice que ya no siente por el otro lo que venía sintiendo, pero no se separa porque la separación supone dejar la casa, dejar esa pensión con el riesgo de que el otro la disfrute y tener que buscarse la vida y ver cómo aumentan sus gastos. Ante esta situación ¿qué procede hacer? </FONT></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri></FONT></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri>Aunque no todos los casos son iguales ni fácilmente solubles lo suyo <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>es <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>obligar, aunque sea moralmente, a la parte decepcionada a <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>que abandone y marche si ya no está conforme <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>con continuar la relación en el futuro. Si uno no quiere al otro ya tiene que ser valiente y <SPAN style="mso-spacerun: yes"></SPAN>separarse con todas las consecuencias, incluyendo el abandono del cubículo en el que había vivido hasta ese instante. Y no deberían<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>valer los hijos como excusa. Si dos personas no se quieren y una lo confiesa y reconoce, lo lógico es que el confesando se aleje, excepto de las responsabilidades concernientes a los hijos, si los tienen. Puede uno tratar de engañar al otro o auto engañarse con no sé qué argumentos, pero con el tiempo no sirve y a nada positivo eso conduce. Por encima de las declaraciones lo que ocurre es que la casa o el piso en estos casos, suelen atar tanto como calabrote de barco. </FONT></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri></FONT></p>
<p> <P style="TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 10pt" class=MsoNormal><FONT size=3 face=Calibri>Digamos sin ambages que si no fuese por el inmueble muchas parejas tendrían<SPAN style="mso-spacerun: yes"> </SPAN>muchísimos menos conflictos y dificultades a la hora de separarse. Aunque hay que entender que no es fácil renunciar a ese bien tan escaso y tan preciado en estos tiempos ni decidirse a dar el paso de venderlo y repartirlo como buenos hermanos, sin embargo vivir separado de alguien a quien no quieres es más sano, a la larga y más inteligible y les permite a los dos vivir en libertad en adelante. De todas formas el terreno es pantanoso y en temas de relaciones de pareja una cosa es la lógica y otra las apetencias y emociones. Lo material tiene mucha importancia. </FONT></p>
<hr />
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