{"id":1106,"date":"2018-02-13T13:01:44","date_gmt":"2018-02-13T12:01:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/?p=1106"},"modified":"2018-02-13T13:09:14","modified_gmt":"2018-02-13T12:09:14","slug":"convencer-persuadir-atraer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/2018\/02\/13\/convencer-persuadir-atraer\/","title":{"rendered":"CONVENCER, PERSUADIR, ATRAER"},"content":{"rendered":"<p>Todos queremos convencer o persuadir a los dem\u00e1s cuando necesitamos de ellos, cuando nos dirigimos a ellos pidi\u00e9ndoles un cambio o aceptaci\u00f3n de nuestros puntos de vista, propuestas, servicios o productos, pero parad\u00f3jicamente actuamos de forma que\u00a0 conseguimos\u00a0 que se alejen de nosotros emocionalmente, nos rechacen o nos ataquen.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica esta contradicci\u00f3n? Porque, si bien nuestra intenci\u00f3n\u00a0 consciente es la de que corrijan alg\u00fan comportamiento, al hablar y actuar, lo hacemos llevados de nuestro estado emocional alterado, desde nuestro disgusto o malestar. Al expresarnos m\u00e1s bien buscamos el desahogo personal que el objetivo de ganarnos al otro o ponerlo a favor de nuestras tesis. Eso ocurre cuando re\u00f1imos a nuestra pareja, hijos\u00a0 o a nuestros empleados, por ejemplo.<\/p>\n<p>Sabido es que mediante las palabras e im\u00e1genes podemos activar en el cerebro ajeno emociones positivas y conductas positivas\u00a0 y que las emociones positivas van unidas al uso de palabras de contenido positivo ya sean adjetivos o verbos, sobre todo, pero se nos escapan palabras negativas lo mismo que\u00a0 a su vez el estado emocional negativo expresa palabras negativas.<\/p>\n<p>La clave est\u00e1 en el uso de verbos que evocan beneficios o ventajas, como lograr, conquistar, mejorar, progresar, sentirse bien, disfrutar, sanar, satisfacer y otros parecidos.<\/p>\n<p>Si al hablar a los otros o escribir queremos activar en ellos emociones positivas que les muevan a la acci\u00f3n\u00a0 deber\u00edamos elegir palabras de significado o contenido positivo y, aunque no dominemos el lenguaje, lo m\u00e1s probable es que consigamos buenos frutos, tan probable como es que expresando nuestra ira, nuestro malestar, disgusto o nuestro enfado consigamos que el otro se moleste. Esto es lo que la neurociencia nos ense\u00f1a.<\/p>\n<p>Lo que es aplicable a activar en los dem\u00e1s las emociones lo es para nosotros mismos. Las palabras o im\u00e1genes que elijamos, es decir, los pensamientos que cultivemos ser\u00e1n las que evoquen las emociones que est\u00e1n en consonancia. Y como no siempre nos hablamos de forma positiva no podemos pedirnos resultados distintos a lo que no hemos sembrado o cultivado.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos queremos convencer o persuadir a los dem\u00e1s cuando necesitamos de ellos, cuando nos dirigimos a ellos pidi\u00e9ndoles un cambio o aceptaci\u00f3n de nuestros puntos de vista, propuestas, servicios o productos, pero parad\u00f3jicamente actuamos de forma que\u00a0 conseguimos\u00a0 que se alejen de nosotros emocionalmente, nos rechacen o nos ataquen. \u00bfC\u00f3mo se explica esta contradicci\u00f3n? 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