{"id":1147,"date":"2018-07-02T20:52:45","date_gmt":"2018-07-02T18:52:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/?p=1147"},"modified":"2018-07-02T20:52:45","modified_gmt":"2018-07-02T18:52:45","slug":"contar-las-penas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/2018\/07\/02\/contar-las-penas\/","title":{"rendered":"\u00bfCONTAR LAS PENAS?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si algo tienen las penas es que oprimen el coraz\u00f3n y la garganta. Uno necesita liberar esa tensi\u00f3n para sentir alivio. Guardarlas para s\u00ed y limitarse a darles vueltas y m\u00e1s vueltas nos encierra en un bucle fatal y no es f\u00e1cil liberarse del mismo. Por tanto contarlas es una forma de sentirse aliviado, pero igual que todo en esta vida ha de hacerse con medida, con tacto y con prudencia. Los hay que ante esa necesidad de consuelo comprensi\u00f3n y descompresi\u00f3n van contando sus penas a todo el que se encuentran sin darse cuenta bien que lo que consiguen es abrumar al otro que ya tiene bastante con las suyas o aburrirlo, si repiten la historia triste de su sufrimiento y angustia. Y la consecuencia es que los otros, si son asertivos, huyen como quien huye de la peste, cuando les ven llegar, porque saben a qu\u00e9 se van a exponer una vez m\u00e1s. Por tanto hay que tener cuidado y tacto para contar o expresar el sentimiento pero sin excederse no sea que se vuelva contra el narrador y sea peor el remedio que la enfermedad. Contarlo por lo tanto es un recurso entre seres humanos, pues al fin y al cabo estamos para ayudarnos mutuamente pero sin excederse.<\/p>\n<p>Otro recurso que tiene como fin liberarse en parte de esa presi\u00f3n es manejar la atenci\u00f3n mental que se presta a la pena y al dolor. Esto significa que se debe pensar en ello por supuesto, pero tratar de no vivir empapados, invadidos, impregnados de tales pensamientos y emoci\u00f3n, porque arruina nuestra vida y nos dificulta, cuando no nos impide, disfrutar de otros aspectos de la vida. Esta vida es un valle de l\u00e1grimas, ya lo sabemos bien, pero aunque no rechacemos las im\u00e1genes y los recuerdos penosos, sino aceptarlos, hay que hacer lo posible por controlar que no est\u00e9n presentes en nuestra conciencia demasiado frecuentemente ni demasiado tiempo. Hay que esforzarse en tratar de centrar nuestra atenci\u00f3n, en lo posible, en otros aspectos de la vida diaria, pese a la dificultad que eso entra\u00f1a.<\/p>\n<p>Esos permite relativizar o poner en relaci\u00f3n la pena con el resto de cosas de la vida que giran a nuestro alrededor. Y al relativizar disminuye el sufrimiento.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Si algo tienen las penas es que oprimen el coraz\u00f3n y la garganta. Uno necesita liberar esa tensi\u00f3n para sentir alivio. Guardarlas para s\u00ed y limitarse a darles vueltas y m\u00e1s vueltas nos encierra en un bucle fatal y no es f\u00e1cil liberarse del mismo. Por tanto contarlas es una forma de sentirse aliviado, [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,42,46],"tags":[995,211,598,994,853],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1147"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1147"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1147\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1148,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1147\/revisions\/1148"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}