{"id":17,"date":"2008-08-24T16:32:53","date_gmt":"2008-08-24T16:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/?p=17"},"modified":"2008-08-24T16:32:53","modified_gmt":"2008-08-24T16:32:53","slug":"enfermar-pensamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/2008\/08\/24\/enfermar-pensamiento\/","title":{"rendered":"ENFERMAR DE PENSAMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQuien ha dicho que nuestro estado mental o psicol\u00f3gico no influye en nuestro cuerpo? Hasta los m\u00e9dicos, tan remisos anta\u00f1o, comienzan a admitirlo. Hay miles de evidencias y aqu\u00ed va una peque\u00f1a muestra sacada del acontecer diario. Me encontr\u00e9 por la calle un conocido que lleva viviendo las malas consecuencias de una separaci\u00f3n traum\u00e1tica de un hijo y no puede casi ver a los nietos por venganza de la nuera. Tal tormento le ha hecho envejecer, en tan s\u00f3lo seis meses, varios a\u00f1os. Lo encontr\u00e9 encogido, entristecido y con muchas arrugas en su rostro, ni sombra del hombre esbelto que hasta hace poco tiempo ha sido. Estas tan serias consecuencias han sido producto de la erosi\u00f3n que le ha supuesto vivir y pensar bajo esa losa y de dejarse invadir y llevar de la rabia contenida. El veneno de pensar que no hay remedio, que nada puede hacer contra tal injusticia y que no ha podido evitar el triste espect\u00e1culo que tiene lugar delante de sus ojos es lo que ha acabado con su cuerpo y con su gracia. <\/p>\n<p>S\u00f3lo es un ejemplo que expresa la importancia de cuidar el contenido de nuestros pensamientos, de lo que tenemos presente en la conciencia, aunque el lector conocer\u00e1 otros muchos ejemplos diferentes. Se puede argumentar que resulta dif\u00edcil sustraerse al impacto de algunos contratiempos, pero no es menos cierto que hay que cuidar que los pensamientos negativos, los recuerdos nefastos y las anticipaciones catastr\u00f3ficas ocupen el m\u00ednimo tiempo y espacio en nuestra mente. Sumar preocupaci\u00f3n junto con el lamento, sumar rabia con pena, con ideas de venganza y con tristeza es un c\u00f3ctel maldito. <\/p>\n<p>De hacer algo hay que restar mas bien tiempo en que nuestro cerebro se ocupe de las miserias que a todos nos afectan. Hasta la enfermedad prende m\u00e1s fuerte y virulentamente a medida que nos centramos en dar vueltas a lo adverso. Hay que ser muy decidido, tener las ideas claras y actuar con determinaci\u00f3n si no queremos asistir al lamentable espect\u00e1culo de ver c\u00f3mo se desmorona nuestro cuerpo, se arruga nuestro rostro, se encoge nuestra figura, se hunden nuestros ojos y enfermamos de angustia, de tormento y de pena. Restar es la palabra, distraer nuestra mente de malos pensamientos y dedicar la m\u00ednima energ\u00eda a lo que nos amarga. Esponjarse, empaparse y obsesionarse con el sentimiento de desgracia es la peor estrategia que podemos usar. Tambi\u00e9n hay evidencias de que cambios positivos ante la adversidad producen alg\u00fan que otro milagro. Por eso hay que reducir minutos de pensar en negativo o de tener presente el mal que nos afecta, sea el que fuere y decidir prestar atenci\u00f3n a lo que nos empuja, nos agrada y estimula. Un estupendo reto. <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQuien ha dicho que nuestro estado mental o psicol\u00f3gico no influye en nuestro cuerpo? Hasta los m\u00e9dicos, tan remisos anta\u00f1o, comienzan a admitirlo. 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