{"id":1846,"date":"2023-10-13T22:01:15","date_gmt":"2023-10-13T20:01:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/?p=1846"},"modified":"2023-10-13T22:01:15","modified_gmt":"2023-10-13T20:01:15","slug":"me-encantan-los-adolescentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/2023\/10\/13\/me-encantan-los-adolescentes\/","title":{"rendered":"ME ENCANTAN LOS ADOLESCENTES"},"content":{"rendered":"<p>Una parada a la puerta de un supermercado me ha permitido que a la hora del recreo hay visto  acercarse varios grupos de adolescentes de los colindantes centros educativos a comprarse las chucherias o el bollo para reponer fuerzas.<br \/>\nMe ha encantado verlos comer y compartir sus chucher\u00edas, vestidos de una forma moderna, con su mochila al hombro y sus modales informales y caras sonrientes, un estilo desenfadado y elegante a su modo que contrasta con el estilo de mis tiempos. Tengo que reconocer que me gusta ese estilo fresco y animado a pesar de sus varios defectos y sus fallos.<br \/>\nPero esos fallos y defectos, que a veces son gordos, hay que decir que no son culpa suya en exclusiva. Son v\u00edctimas de la presi\u00f3n social y sobre todo de no haber sido educados en el respeto a ciertos l\u00edmites que necesitan para frenar sus impulsos naturales y esperables. Son los padres y los educadores y en general la autoridad ausente en varios casos los responsables de sus excentricidades y de la expansi\u00f3n de su pereza,  de la ley del m\u00ednimo esfuerzo y de conductas reprobables como que algunos abusen sexualmente de menores que ellos o de sus semejantes en edad.<br \/>\nS\u00ed, somos los  mayores los responsables de una educaci\u00f3n en la que hay cosas innegociables que  tienen que aceptar inevitablemente si quieren ser capaces de hacer frente a las limitaciones que la vida les ofrecer\u00e1 al cabo de unos a\u00f1os.<br \/>\nHe dicho de cosas innegociables, porque hay otras varias que no son esenciales y donde cabe margen de acci\u00f3n para que no se sientan asfixiados.<br \/>\nTodos hemos sido adolescentes y por tanto impulsivos, protestones, quejicas y tratando de obtener ventajas, si se puede, argumentando siempre que otros si disponen de tales ventajas. Hay que entenderlo. Esto no significa que sean totalmente refractarios a las imposiciones. Las necesitan psicol\u00f3gicamente para seguir creciendo como seres sociales, aunque con raz\u00f3n a veces se sientan sermoneados por unos padres pesados en corregir sus errores, sin saber que hay  formas de actuaci\u00f3n firme sin tanta insistente y cansina correcci\u00f3n verbal. Una vez les  imponemos normas, aunque protesten, ellos en el fondo reconocer\u00e1n que las necesitan. S\u00ed, amigos, cuando se las imponemos por su salud mental lo reconocen y aceptan su l\u00f3gica salvo excepciones. Aunque tambi\u00e9n hay padres que rechazan que los educadores se las impongan a sus hijos.<br \/>\nHe probado en mis tiempos de dedicaci\u00f3n a ese colectivo que agradec\u00edan la imposici\u00f3n de l\u00edmites y me lo reconocieron, unos de  manera inmediata, aunque no les gustase y otros al paso de los a\u00f1os.<br \/>\nEsto ha sido siempre as\u00ed y lo seguir\u00e1 siendo.<br \/>\nPor todo ello me encantan los adolescentes, aunque reconozco que no es popular ejercer la autoridad en su acci\u00f3n educativa. La autoridad no es imponer autoritariamente las normas esenciales, es imponerlas con firmeza, argumentando su conveniencia y efectos positivos, pero sin repetir cansinamente esa letra de la canci\u00f3n.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una parada a la puerta de un supermercado me ha permitido que a la hora del recreo hay visto acercarse varios grupos de adolescentes de los colindantes centros educativos a comprarse las chucherias o el bollo para reponer fuerzas. 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