{"id":265,"date":"2012-02-06T17:30:55","date_gmt":"2012-02-06T16:30:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/?p=265"},"modified":"2012-02-06T17:30:55","modified_gmt":"2012-02-06T16:30:55","slug":"acoso-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/psicologo-de-cabecera\/2012\/02\/06\/acoso-sexual\/","title":{"rendered":"ACOSO SEXUAL"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"><a href=\"\/psicologo-de-cabecera\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2012\/02\/ACOSO-SEXUAL.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-266\" title=\"ACOSO SEXUAL\" src=\"\/psicologo-de-cabecera\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2012\/02\/ACOSO-SEXUAL.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2012\/02\/ACOSO-SEXUAL.jpg 400w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/7\/2012\/02\/ACOSO-SEXUAL-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cuando se juntan en un hombre la insatisfacci\u00f3n sexual con poder econ\u00f3mico y social resulta un cocktail potencialmente explosivo. Bastar\u00e1 con encontrar en el trabajo una mujer<br \/>\nvulnerable y sumisa para que el acoso sexual comience a\u00a0 fraguar y esa mujer acabe sometida y consintiendo por el miedo a perder el trabajo. El acoso, seg\u00fan el diccionario,<br \/>\nes una persecuci\u00f3n sin dar tregua ni reposo a un animal o una persona. Es el segundo tramo de un camino que comienza con miradas furtivas, pasando por lascivas, bromas, palmaditas, piropos sobre el cuerpo o el vestido, e<br \/>\ninsinuaciones, para pasar despu\u00e9s, tanteado el terreno, a acciones m\u00e1s intensas que van desde invitaciones, petici\u00f3n de peque\u00f1os favores, proposiciones inc\u00f3modas, toqueteos, peque\u00f1os asaltos sexuales, siguiendo por chantajes o<br \/>\namenazas si la v\u00edctima no cede a la presi\u00f3n y en la fase final atosigamientos, venganzas, extorsiones, asaltos sexuales, acabando en despido si no cede, en represi\u00f3n o en destierro dentro de la compa\u00f1\u00eda. El acosador, parapetado en la cuasi impunidad que le da su posici\u00f3n, no suele ser capaz de una conquista en igualdad de condiciones y fuera del trabajo y por eso se refugia en su poder para doblegar a su v\u00edctima, que suele ser una mujer quiz\u00e1s tambi\u00e9n frustrada, necesitada de aprobaci\u00f3n, atada por el trabajo, no educada para la detecci\u00f3n de un proceso de acoso y por eso de una forma inconsciente suele entrar en el juego y, cuando se da cuenta del peligro, est\u00e1 tan atrapada que le resulta tarde dar los pasos atr\u00e1s y revertir la situaci\u00f3n. Para librarse de esa trampa es conveniente no dar facilidades desde el comienzo, no reir nunca las gracias sobre esos aspectos, mantener una cierta distancia y no mostrarse sumisa y complaciente en estos temas sobre todo en la fase de tanteo para que el acosador sepa donde se mete. Debe evitar seguir el juego de las bromas, los piropos y las insinuaciones porque cuando menos lo espere estar\u00e1 ya metida en la boca del lobo y sin poder dar marcha atr\u00e1s sin da\u00f1os. El trabajo es el trabajo y no mezclar las cosas es m\u00e1s que conveniente. Lo que cuento no es algo que suceda raramente. Es una tentaci\u00f3n constante en las empresas. Por tanto conviene estar atentas a no ser que entre en sus c\u00e1lculos el juego, pero<br \/>\nsabiendo que, incluso en casos como ese, \u00a0es un juego que se presta a un desenlace ingrato.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se juntan en un hombre la insatisfacci\u00f3n sexual con poder econ\u00f3mico y social resulta un cocktail potencialmente explosivo. 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