>

Blogs

Jacobo Blanco

Qué nos pasa

La excepcional Asturias del carbón

Decíamos semanas atrás del círculo vicioso astur. Salir de él supondrá un esfuerzo colosal e inédito a los asturianos como sociedad, no sólo como gobierno. Pero será difícil. Más allá de nuestra localización periférica, o de la carencia de un hinterland lleno de actividad –el de Asturias se corresponde con las zonas más deprimidas de la Península- la Asturias del imaginario colectivo, esa Asturias próspera, minera y metalúrgica, no deja de corresponder a  una fase excepcional de nuestra historia, poco más de la primera mitad del siglo XX. De cuando nuestra estructura económica dependió de lo que algunos denominan recursos-lotería: básicamente el carbón, además de algunos capitales extranjeros, nacionales (pero no asturianos) o estatales que, aprovechándolo, crearon una pequeña industria siderúrgica y de armamento. En ocasiones, con el inevitable Riánsarses como accionista. Pero no nos engañemos: salvo la épica extracción del carbón, la industrialización asturiana fue, a escala europea, raquítica y orientada, casi en exclusiva, hacia un escuálido y protegido mercado nacional. La siderurgia vasca, por ejemplo, fue siempre exportadora. Nuestra industrialización a gran escala llegó con Ensidesa. También sin buscarla y ya en plena apertura económica tras medio siglo de cerrazón, justo cuando el carbón empieza su declive.

No han cambiado tanto las cosas. El metal, sigue siendo un ¿el? sector clave en nuestra economía; casi un 10% y la mitad de la industria. Además, y al contrario que nuestros vecinos, no hemos creado nuevos sectores productivos. Galicia, revolucionó su economía con las industria automovilística, agroalimentaria y textil. Algo similar sucede en Castilla y León; también con una notable industria automotriz –en origen, de capitales propios- auxiliar del automóvil y agroalimentaria, además de un turismo creciente.

¿Qué ocurre con Asturias? Pues bien: produce un 40% del acero español. Pero sólo un 15% del carbón. Algo más del 10% de la leche, casi como la infinita Cantabria o ¡Andalucía! Ah, pero… ¿hay vacas lecheras en Andalucía?, preguntará más de uno.  Más aún: sólo el 15% de la leche se vende en España bajo marca asturiana. Y, ¡ojo!, sólo el 1% de los yogures y postres lácteos.  No nos centraremos en  la carne y los cárnicos: la marca Ternera Gallega alcanza más notoriedad en la propia Asturias que la correspondiente asturiana….O el emergente sector TIC: sólo supone el 1% del nacional, menos de lo que nos correspondería por peso económico o demográfico.

Durante los últimos años, nuestro crecimiento se apoyó en los servicios -comercio y, sobre todo, administraciones públicas y bienestar- monopolios orientados al mercado interior pero apoyados en rentas exteriores, como las transferencias de rentas desde el Estado. Por eso, cuando los recursos externos quebraron, la crisis nos afectó tanto. “Imprevisiblemente”. En realidad, los asturianos nunca hemos tenido grandes emprendedores. Algunos, emigraron. Otros, crecieron al abrigo de la concesión y el sector público. Y eso no ha cambiado ¿o quizá sí? Añadamos el “terruñismo” localista en esta tierra de concejos y parroquias, la escasa cultura cooperativa –en lo público y lo privado- unos actores sociales muy verticales, jerarquizados y poco representativos, impuestos elevados y un mercado nacional crecientemente fragmentado por las autonomías (y Asturias “ye piquiñina”)…El reto es no volver a la Asturias marginal y agraria previa al carbón.

Temas

Sobre el autor

Tras un cuarto de siglo –y lo que quede- dedicado a la investigación social aplicada en el sector privado, en el público y al alimón, quizá fuera el momento de saltar a la palestra que me ofrecía El Comercio y aportar algo –o intentarlo, al menos- a la reflexión serena y, en lo posible, documentada y original, sobre lo que nos pasa.


octubre 2013
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031