<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Rentismo y producción | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/05/06/rentismo-y-produccion/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 23 Jul 2019 10:48:32 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Rentismo y producción | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/05/06/rentismo-y-produccion/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/05/06/rentismo-y-produccion/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 06 May 2014 15:19:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=337</guid>
		<description><![CDATA[Quizá sea ahora, cuando parecemos alcanzar una cierta mejoría económica, el momento  apropiado para preguntarnos si ha cambiado la patología que nos condujo a la gran recesión.  Muchos de ustedes pensarán  que no procede, puesto que no hay mejoría. No seamos derrotistas: pese a la desconcertante EPA -180.000 empleos menos frente a 60.000 afiliados más- [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Quizá sea ahora, cuando parecemos alcanzar una cierta mejoría económica, el momento</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">apropiado para preguntarnos si ha cambiado la patología que nos condujo a la gran recesión. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Muchos de ustedes pensarán </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">que no procede, puesto que no hay mejoría. No seamos derrotistas: pese a la desconcertante EPA -180.000 empleos menos frente a 60.000 afiliados más- todos los indicadores, macro o “reales”, como el consumo de energía, tráficos carreteros, recaudación tributaria, ventas de vehículos o en grandes superficies, empiezan a lucir en verde.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Cosa distinta es que la mayoría de los hogares aún “no lo note”. O que el crecimiento descanse excesivamente en el consumo público, preludiando quizá nuevos ajustes en 2016… </span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">A lo que íbamos. No parece que hayamos reflexionado sobre qué nos ha conducido a la crisis, siquiera por no repetirla. Orillando cierto sentimiento de culpabilidad vergonzante, casi secreto, el relato dominante pasa por culpar de nuestras penas a la clase política y financiera. Esa “casta”, que, sin duda, tiene buena responsabilidad en el desaguisado. Pero los españoles tampoco hemos estado ni estamos a la altura. Seguimos preguntándonos no qué podemos hacer por nuestro país, sino qué puede hacer él por nosotros. Hemos delegado buena parte</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">de nuestro destino en un Estado –y en unos políticos- que luego denostamos. Un Estado cuyos compromisos de gasto crecen y crecerán, previsiblemente, por encima de su base imponible. Un Estado que, con su actual carta de prestaciones, es seguramente inviable. Pero, sin embargo, seguimos convencidos, eludiendo la complejidad de las cosas, de que recortando unos altos cargos por aquí y un senado por allá, el gasto puede contenerse, sin reparar en que, más allá de la ejemplaridad, poco le afectan. O que se pueden subir, aún más, los impuestos.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Son actitudes compartidas con casi toda la Unión Europea, excepto el Reino Unido. Pero </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">en pocos aparecen con la fuerza de España. Quizá tenga que ver con ello el hecho insólito de que, con 14 millones de ocupados en el sector privado, otros 14 millones de compatriotas, sin contar empleados públicos, vivan del Estado.</span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Posiblemente uno de nuestros retos sea transformar esa ecuación. Por tradición histórica, salvando aquellos </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">años 60 y 70 de “Plurilópeces”, los españoles y, cada vez más, nuestros territorios, componemos un país de rentistas. Provenga esa renta de prestaciones públicas, subvenciones, fondos estatales o europeos… o de inmuebles o viejas acciones. Porque aquí está mejor visto el millón ganado de un piso heredado, revalorizado sólo por el pasar del tiempo, que el millón fruto del trabajo y el riesgo. “Algo habrá hecho”, dirán. Buena parte dela </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">patología patria reside en nuestra “pisitofilia”, financiadora a su vez de las administraciones públicas, sostenida </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">por un “nuncabajismo” que se ha revelado fatal. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Pero el “nuncabajismo” se fue por algún tiempo. Nos quedan el trabajo y el riesgo. Y un mundo competido al</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">que vender su fruto. Hay indicios –emprendedores, exportaciones- que apuntan por ahí. Pero no lo suficiente. Uno de nuestros retos es transformar un país rentista en otro plenamente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">productivo. Pero ¿estamos dispuestos a ello?</span><span style="font-size: small">    </span><span style="font-size: small">    </span></span></p>
</body></html>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/05/06/rentismo-y-produccion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>337</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
