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	<title>Europa, cuitas cuotas y paradojas | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
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		<title>Europa, cuitas cuotas y paradojas | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Tue, 13 May 2014 17:28:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div id="attachment_340" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2014/05/Juncker-Rajoy.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-340" class="size-medium wp-image-340" src="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2014/05/Juncker-Rajoy.jpg" alt="" width="300" height="168" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2014/05/Juncker-Rajoy.jpg 640w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2014/05/Juncker-Rajoy-300x169.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px"></a><p id="caption-attachment-340" class="wp-caption-text">Juncker y Rajoy en campaña</p></div>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Empieza la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo. Y las incógnitas planteadas son: ¿cuál será la (escasa) participación? ¿Cuánto menguará el bipartidismo? ¿Qué partidos se beneficiarán de la esperada mengua? Y, como si fuera</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">la “Champions” ¿cuál de los dos grandes ganará y por cuánto?</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Añadan, además, las consecuencias del resultado, aliñadas con cierto morbo. Cuestiones todas en clave española. Ni electores ni candidatos plantean las elecciones en clave europea. Tampoco, me da la impresión, en ningún otro país. En pleno apogeo del euroescepticismo, el Parlamento Europeo es percibido como un retiro dorado sin apenas implicaciones en nuestra vida cotidiana. Así que su</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">elección propicia la colleja a los partidos y políticos locales. ¿Que convertimos el hemiciclo de Estrasburgo en un parlamento de antieuropeos, xenófobos, ultras, populistas o prófugos? Da igual. Total, para lo que sirve, bien está lo que elijamos…</span><span style="font-size: small">    </span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Desconcertado, como elector, me pregunto si alguien, fuera de sus países, sabrá quienes son los señores Schulz, Juncker o Verhofstadt. Porque estos caballeros de nombre impronunciable para un español son los candidatos a encabezar una Comisión y, probablemente, un Parlamento, que acumulan creciente poder. Sería el presidente, formal, de la Unión. El Mister Europa que demandaba Kissinger. Pero su invisibilidad no sorprende.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">No sólo están lejos, sino que su discurso es casi indistinguible. Tecnocrático y frío en la forma. Coincidente en el fondo: todos recurren a la llamada “Europa social”. Discrepan en unos puntos arriba o abajo de déficit –más énfasis en la austeridad o en el gasto- o en la premura y ambición de algunas políticas sociales a escala europea; verbigracia salarios mínimos o seguros de desempleo.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">También en algo tan abstruso como el grado de federalismo de la Unión, especialmente los liberales. Pero sus discursos carecen de pasión, de empatía capaz de acercar estos asuntos</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">a una ciudadanía a la que le desbordan, aunque le afecten y mucho.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Echo de menos, sobre todo, un discurso nítido, potente, sobre el rol de la Unión en el mundo y cómo alcanzarlo. El lamentable papel en la crisis de Ucrania debería haber servido de revulsivo, político y ciudadano. Y, sin</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">embargo</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">todos los candidatos se limitan a esgrimir las consabidas sanciones, rechazadas por Alemania, dejando entrever una asombrosa falta de liderazgo. Porque, creo, Europa es más que programas de estabilidad y manguerazos de liquidez.</span></span></p>
<p><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Decíamos que en España, como en otros países, votaremos en clave interna.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Más allá de declaraciones pintorescas de alguna candidata, mostrando una preocupante entropía neuronal, los grandes partidos se tiran los trastos a la cabeza (lo justo para reforzarse mutuamente sin hacerse mucho daño) trasladando, incluso, sus supuestas cuitas ideológicas al escenario europeo. Sin embargo, Europa es un espacio de consensos continentales alcanzados pese a notables contradicciones e intereses nacionales. De ahí el discurso indistinguible. Y es que, en realidad, la Comisión, el Consejo y el plural Parlamento que elegiremos, están y estarán gobernados, seguramente, al alimón por populares y socialistas. Elegidos según cuitas y cuotas nacionales. Supongo que, por ahora, Europa es paradójica o no es.</span></span></p>
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