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	<title>Un drama enquistado | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
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		<title>Un drama enquistado | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2014 11:49:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>

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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Se habla mucho del desempleo juvenil. Pero de los 5,4 millones de parados que, según la EPA, había en España al finalizar septiembre, algo más de la mitad, 2,3 millones, tienen entre 40 y 60 años (y no, la inmensa mayoría no son prejubilados). O, lo que es lo mismo, la tasa de desempleo entre los parados talludos está en torno al 20%, sólo tres puntos porcentuales inferior a la media. Además, en los últimos doce meses,</span><span style="font-size: small">  bajó </span><span style="font-size: small"> menos que el paro juvenil. El 60%, aproximadamente, no ha terminado la educación secundaria o una formación profesional.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Son por tanto trabajadores sin cualificación, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">frecuentemente inmigrantes, procedentes de ocupaciones elementales, hostelería, comercio, servicio doméstico… Último dato: de esos 2,3 millones sólo 130.000 declaraban estar cursando algún tipo de formación, reglada o no. Que eran, por lo general, los más jóvenes y cualificados.</span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Los datos nos dibujan un escenario preocupante. España tiene un ejército de parados maduros, de larga duración, sin apenas formación, con experiencia laboral en sectores declinantes y, lo que es peor, sin ánimo o posibilidad de reciclarse. Quizá tampoco de emprender. Son esos que buscan trabajo “en lo que sea”. Cuando estalló la crisis tenían siete años menos, entre 33 y 53. Plenitud vital. Muchos de ellos, cabezas de familia, con las obligaciones que comporta. Disfrutaban de los beneficios de la burbuja. Era aquel tiempo en el que un albañil de obra podía ganar más que el arquitecto que la dirigía. Algunos sostenían que era justicia social. Pero no debía serlo: ahora están los dos, albañil y arquitecto, sin trabajo. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">El problema no ha hecho más que empezar. Los tiempos del ladrillo no volverán. La digitalización está revolucionando el comercio. Queda quizá la hostelería. Pero</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">la competencia para conseguir trabajos de poca cualificación es despiadada. Más aún que en los cualificados. Porque la oferta de empleo cualificado crece, ahora mismo, y en proporción, más que la no cualificada. Por eso los salarios tienden a caer en los empleos peor pagados y a subir en los mejor remunerados. Y</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">es a esos empleos peor pagados </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">a los únicos que esos compatriotas que vieron tiempos mejores pueden aspirar. Casi que su alternativa</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">es ser parado o trabajador pobre. Entre tanto, la hipoteca de aquel piso comprado en la cresta de la burbuja, ahora devaluado, único patrimonio familiar, continúa goteando recibos mes tras mes. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Se habla mucho del desempleo juvenil, sí. Pero los jóvenes tienen todo un futuro y un mundo por delante. Carecen mayormente de obligaciones y saben y pueden reciclarse. O emprender. Sin embargo, esos parados talludos, poco cualificados, que </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">llevan dos, cuatro, cinco, siete años parados, chapuzas aparte, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">ven cómo corre el tiempo, laminando los ahorros y la ayuda familiar, y, sobre todo, sin cotizar los años supuestamente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">más feraces de su vida profesional. El drama del paro descansa, sobre todo, en esos parados maduros y en sus familias. Que van camino de convertirse, por décadas,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">y más allá de la jubilación, en un drama enquistado. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small"> </span></span></p>
</body></html>
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