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	<title>Corrupción, urbanismo y debilidad de los partidos | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
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		<title>Corrupción, urbanismo y debilidad de los partidos | Qué nos pasa - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Mar 2015 12:53:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[Días atrás el señor Rivera y el profesor Garicano  recurrían al mantra del urbanismo  para explicar la ola de corrupción que nos invade -¿o que nos invadió?- situando su arranque en el año 2000, tras años de democracia ejemplar, confundiendo quizá sus orígenes, causas y modus operandi. Las causas de la corrupción en España apuntan, [&#8230;]]]></description>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Días atrás el señor Rivera y el profesor Garicano</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">recurrían al mantra del urbanismo</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">para explicar la ola de corrupción que nos invade -¿o que nos invadió?- situando su arranque en el año 2000, tras años de democracia ejemplar, confundiendo quizá sus orígenes, causas y modus operandi.</span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Las causas de la corrupción en España apuntan, además de al enriquecimiento personal</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">-no entre las élites políticas, excepciones notorias tipo Roldán, Matas, clan Pujol o Villa aparte- a las ingentes necesidades de financiación de unos partidos –y sindicatos- que han asumido un rol institucional y funciones latentes que desbordan su base social real. O, por ser claros, a su militancia de cuota y la financiación por representación: el PP declara en 2013, año sin elecciones, ingresos por </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">77 millones, pero sólo 14 por cuotas y donativos. El PSOE, 64 y 24, respectivamente. Recordemos: el primer caso de corrupción de nuestra democracia fue, en 1979, el de las contratas de basuras de Madrid. Eran otros tiempos y el concejal que lo denunció fue expulsado del partido. Visto en perspectiva, fue la madre de todas las corrupciones. El penúltimo quizá sea, más allá de tardías explicaciones, el “caso Monedero”, cuyas operaciones</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">societarias apuntarían a la financiación del universo Podemos. Entre medias, por los 90 aparecen “ni Flick ni flock”, Filesa, el archivado “caso Naseiro”… </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Ya en la década siguiente, Gürtel-Bárcenas, Palau, ERES,… La ley, en cierto modo, amparaba estas prácticas: financiarse irregularmente no era delito, quizá –por más que ahora suene extraño- para facilitar la eclosión y consolidación de partidos estables donde no los había.</span><span style="font-size: small">  </span></span></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Pero ninguno de los casos citados tiene relación con el urbanismo. Sí, por el contrario, con la capacidad de las administraciones y/o partidos </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">para manipular adjudicaciones públicas o crear redes clientelares. O, lo que es lo mismo, con la falta de mecanismos efectivos de control y supervisión. Frecuentemente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">con la complicidad de los propios adjudicatarios: “ya me tocará a mí”. Por supuesto, el urbanismo está ahí: Marbella, Púnica, Palma y docenas, si no cientos, de alcaldes, concejales y funcionarios municipales imputados. Corrupción municipal y espesa. Aparentemente, sin vinculación con la financiación partidista. Claro que los rumores sobre supuestos </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">“receptores de pagos”, alcaldes enriquecidos o comisiones “del partido” son pertinaces desde hace lustros. También en Asturias.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Si se quiere atajar la “alta corrupción” habrá que ir las causas, sin errores de diagnóstico. Más allá de los fallos de control, de la no tipificación hasta ahora de la financiación ilegal como delito o de la inevitabilidad de políticos y funcionarios corruptibles, lo que va de las basuras matritenses a, quizá, el “caso Monedero”, apuntaría a debilidades básicas de nuestros partidos políticos y sindicatos, especialmente en relación con su rol social e institucional. Queda por ver si las innovaciones democráticas 2.0 pueden aliviarlas, que no está claro. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">No se conoce democracia sin partidos. Son imprescindibles. Pero no lo es su actual hipertrofia. Su adelgazamiento, que no implica necesariamente adelgazar a los viejos partidos para engordar a los nuevos,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">sea un objetivo deseable. Pero, por favor, no nos equivoquemos culpando de todo al urbanismo.</span></span></p>
</body></html>
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