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	<title>Qué nos pasaActualidad &#8211; Qué nos pasa</title>
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		<title>Area Metropolitana sí. Pero ¿esta?</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Feb 2019 10:00:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[A lo largo de los últimos años, varios artículos en El Comercio han dejado clara mi posición favorable a organizar el área central como un área metropolitana e, incluso, a estudiar la posibilidad de establecer algunas áreas micropolitanas en algunas comarcas del oriente y Occidente de la región. Y lo hago por varias razones: 1. [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A lo largo de los últimos años, varios artículos en El Comercio han dejado clara mi posición favorable a organizar el área central como un área metropolitana e, incluso, a estudiar la posibilidad de establecer algunas áreas micropolitanas en algunas comarcas del oriente y Occidente de la región. Y lo hago por varias razones:<br />
1. El hecho, demostrado empíricamente, de que en el centro de Asturias hay un área metropolitana. Cumple con los criterios más exigentes para delimitarlas: todos los concejos que forman parte de ella cumplen el criterio de que al menos un 40% de residentes ocupados trabajen en municipios cercanos. También tiene hechuras de Metropolitan Growth Area (MEGA) por volumen demográfico –e incluso por crecimiento durante las últimas décadas- por sus dotaciones universitarias, hoteleras, por el número de empleos cualificados,… Parece lógico, por tanto, gobernarla como tal.<br />
2. El que Oviedo o Gijón, no digamos Avilés o Siero, no tienen capacidad para competir en escenarios que, como mínimo, alcanzan una escala europea, en los que las ciudades son cada vez más importantes, superando a regiones y, en ocasiones a los estados. Por sí mismas, nuestras ciudades no tienen capacidad para ofrecer servicios competitivos para organizar algunos eventos de rango europeo o mundial –congresos, ferias- o carecen de masa crítica para atraer empresas intensivas en conocimiento o tecnología.<br />
3. El desorden de un territorio ordenado sin más criterio que el local, en el que los suelos residenciales se han expandido sin relación alguna con las redes de transportes, donde los centros comerciales han proliferado por doquier, sin relación clara con el tejido urbano ni la red de transportes y, salvo alguna excepción, con su rentabilidad comprometida, o donde surgen equipamientos y dotaciones redundantes y sin ton ni son, esos que luego son conocidos por lo que, en el argot popular, se denominan “pufos”.<br />
Contra el área metropolitana se alzan voces que abogan por mantener el actual estado de cosas, aduciendo básicamente dos argumentos:<br />
1. Que el área metropolitana supondrá más “chiringuitos”. El modelo cooperativo que se ha elegido, carece de estructura administrativa propia, siendo más un órgano de deliberación y acuerdo que se apoya en estructuras administrativas preexistentes. El documento que establece el funcionamiento del el área metropolitana descarta textualmente, además, la aparición de nuevos órganos de gobierno. Hay personal y estructuras en la propia administración regional, como la CUOTA o el propio CTA, entre otros, que tienen un enorme potencial por desarrollar.<br />
2. Que pretende despojar a Oviedo de su “sagrada” capitalidad. Pero ¿en qué consiste la capitalidad? Básicamente en ser sede de los centros directores de la administración regional. Oviedo, tanto por tradición como, sobre todo, por su localización central, tan accesible, es el lugar adecuado para ellos, en el que todo planeamiento territorial sensato los mantendría. Pero Oviedo –y su alfoz- es sede también de muchas actividades no necesariamente ligadas a la capitalidad: desde el hospital de referencia a las empresas financieras y de servicios empresariales de la región, así como de buena parte del pequeño, mediano y gran comercio o de las plazas hoteleras así como de la Universidad y de algunos equipamientos y dotaciones claves para la proyección exterior del Principado. Y mantener buena parte de esa actividad no ligada directamente a la capitalidad depende de muchos factores, desde la capacidad de Oviedo para mantener su atractivo hasta las tendencias a la concentración empresarial en algunos sectores. Oviedo, por supuesto, encara un futuro con muchas amenazas, como su declive como plaza comercial o, incluso, empresarial. Pero la pérdida de la capitalidad no es una de ellas. Ni lo es el área metropolitana.<br />
3. Que lamina el municipalismo. Creo que no hay tal, más allá de que los municipios tendrán que compartir algunas decisiones de estrategia metropolitana que, desde luego, afectarán a su planeamiento, pero siempre sujetas a mecanismos de control ciudadano.<br />
Por tanto, los motivos que se aducen rechazar el área metropolitana carecen de base, más allá de la agitación lanzada desde ciertos sectores muy localistas, quizá más preocupados por asegurar su poder local que por el interés de la ciudad en sí.<br />
Sin embargo, las obras humanas no son perfectas, y hay tres cosas, al menos que no me gustan de esta área metropolitana.<br />
1. Nace tarde. Si hubiéramos tenido un instrumento así hace un cuarto de siglo, cuando algunos lo propusimos, quizá nos hubiéramos ahorrado buena parte del actual caos territorial del centro astur: suelos desocupados, la dispersión de la urbanización desvinculada de una red ferroviaria tan densa como la asturiana, y de la que, a su vez , con frecuencia, se ha desvinculado el autobús; equipamientos redundantes, muchas veces casi hasta el infinito, algunos de ellos inapropiados y casi siempre deficitarios, o que en Oviedo entren todos los días 150.000 coches, muchos de los cuales pasan el día ocupando plazas de aparcamiento en los barrios o en centros comerciales. Pero, como dice la sabiduría popular, nunca es tarde si la dicha es buena.<br />
2. La metodología utilizada para ponerla en marcha. Sin duda es empresa ardua, pero no es menos cierto que se ha hecho, digamos, con excesiva discreción, un tanto de espaldas a una ciudadanía que no termina de comprender en qué consiste y en la que se apoyan los grupos y concejos que la han rechazado. Hasta ahora, además, no incluye a Adif y Renfe, dos actores clave en la articulación de ese espacio metropolitano y sin cuya complicidad nada será posible. Por otra parte, los mecanismos de toma de decisiones parecen un tanto complejos y de dudosa operatividad. Deseo que todo ello pueda pulirse una vez pasada la agitación electoral.<br />
3. Carece de objetivos, más allá de servir de acceso a fondos europeos. Nadie sabe muy bien para qué se crea. Quizá sea su mayor debilidad. Se ha abordado como la puesta en marcha de un ente de coordinación administrativo multinivel que, como decíamos, carece de objetivos claros, visualizables, acabando, quizá por ello, por azuzar no ya la desconfianza en nuestra desprestigiadísima la clase política, sino sentimientos locales arraigados, y que no por tradicionales o incluso antiguos, dejan de ser muy propios de tiempos en los que lo sentimental prevalece sobre lo racional. Además y a mí modo de ver estamos incurriendo en los viejos vicios del pasado: en vez de tener un proyecto para el que buscar financiación parece que actuamos al revés: olemos el dinero y nos ponemos a buscar proyectos. Es riesgo es que suceda lo que ya pasó con manás como los Fondos Mineros. Para soslayarlo quizá sea posible enhebrar alguna idea para legitimar el área central ante los escépticos. Digamos que una magnífica red de transporte público para los 300.000 asturianos que se desplazan cada día por la metrópoli astur. Pero, en mi opinión, no es suficiente.<br />
Creo que Asturias necesita un proyecto de futuro, con estrategias claras, ambiciosas pero realistas para su área central y sus Orientes y Occidentes. Un proyecto que aúne a territorios, partidos y sociedad civil, soslayando localismos e insularidades políticas. Un proyecto que ponga a Asturias a mirar hacia el futuro con algo de esperanza, en vez de hacerlo hacia el pasado que fue mejor con ánimo de resistir, exánimes, para conservar lo poco que nos queda de él. Un proyecto que vaya mucho más allá de mejorar las redes de transporte para cumplir con las directivas europeas de emisiones: que prevea espacios estratégicos, metropolitanos , atractivos para nuevas actividades, en los que sea posible hacer buenos negocios que a su vez retengan y atraigan mano de obra cualificada, creativa, que demandará nuevos espacios residenciales y de ocio. Un plan en el que el área metropolitana sea sólo un instrumento a su servicio y no un objetivo en sí mismo. Un espacio en el que los concejos se pongan de acuerdo para trazar unas directrices de planeamiento que, tras detectar las carencias del área central, establezcan unos espacios metropolitanos estratégicos, bien comunicados, en los que asentar esas nuevas actividades, donde levantar nuevos equipamientos y dotaciones, quizá gestionados de forma compartida, y bien ligados al territorio en el que se asientan, asegurando continuidades en el territorio más allá de las fronteras administrativas. Ni más ni menos. Todo lo no estratégico seguiría bajo control municipal. Como la propia área metropolitana como espacio compartido.<br />
Muchos dirán que sueño despierto. Y quizá tengan razón. Pero miren al Este. Hace un cuarto de siglo, y a 300 kilómetros de centro de Asturias, un área metropolitana, al borde del colapso social y económico, decidió ponerse en pie, decir hasta aquí hemos llegado, elaborar un proyecto territorial para las décadas por venir, ilusionar a partidos, empresas, sociedad civil y ciudadanía (que, como siempre, era la más escéptica) y constituir algo muy parecido al área metropolitana para poner en marcha sus sueños. El Bilbao de hoy en día, que es mucho más que el Guggenheim y una hacienda foral, es un ejemplo de cómo transformar una ciudad mohína, enfrentada y decadente en una metrópoli pujante e innovadora, que mira con cierta confianza al futuro, que tiene a una ciudadanía satisfecha. Un ejemplo, en fin, de buena práctica. ¿Vamos a ser los asturianos menos que los vizcaínos?<br />
Pongámonos en marcha.</p>
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		<title>EC: La fidelidad a unos valores como clave de longevidad</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Oct 2018 10:45:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[El dos de septiembre de 1878, reciente la Restauración monárquica tras el convulso Sexenio Revolucionario, salía el primer número de El Comercio en un Gijón de 30.000 habitantes.   Más de la mitad, 16.000, analfabetos. Asturias frisaba las 600.000 almas mientras alumbraba una incipiente industrialización. Ya producían –en pequeñas cantidades, siquiera para lo que se estilaba [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El dos de septiembre de 1878, reciente la Restauración monárquica tras el convulso Sexenio Revolucionario, salía el primer número de El Comercio en un Gijón de 30.000 habitantes.   Más de la mitad, 16.000, analfabetos. Asturias frisaba las 600.000 almas mientras alumbraba una incipiente industrialización. Ya producían –en pequeñas cantidades, siquiera para lo que se estilaba en Asturias y más tarde en la propia España- Duro Felguera o la Fábrica de Mieres.  Moreda abriría pronto su factoría. Quedaban algunos años para que, tras veinte de obras –incluyendo años de paralizaciones y agrios debates, oh, wait!- entrara en servicio el ferrocarril de Pajares. Algunos más para inaugurar El Musel. Conjuntamente, impulsarían el comercio del carbón, su explotación y, de paso, la economía gijonesa y asturiana. Tímida y brevemente, entraba en vigor la reforma arancelaria de Figuerola, facilitando la liberalización de las importaciones de bienes de equipo  y de  la inversión extranjera en sectores no ferroviarios, si bien pronto se volvió al proteccionismo. Comienza la Belle Époque, uno de esos raros y prolongados periodos de paz y prosperidad que ha disfrutado Europa y  al que España, Asturias y Gijón no se sustrajeron del todo.</p>
<p>Un periódico puede nacer al servicio del poder político, o del interés personal o partidario. El Comercio surge en ese contexto de transformación política y económica,  Impulsado por industriales locales plenamente conscientes del momento histórico y de las resistencias que  se le oponen. Industriales interesados en fomentar  los valores del progreso, amparado en la estabilidad política. Pero tampoco exentos de inconformismo. Conscientes de la importancia de una  “opinión pública” que  “no se forma sin mediante (sic) la propaganda y difusión de la verdad y la controversia entre los principios”, su primer editorial proclama que nace “como un periódico local, consagrado preferentemente a los intereses económicos y materiales (…) sin renunciar al desarrollo de la cultura y al fomento del desarrollo moral de nuestro pueblo”, “superando a partidos y parcialidades”.</p>
<p>Portada a portada, El Comercio dará fe de la transformación de Asturias en territorio fabril aupado por un proteccionismo creciente. Pero también de la progresiva descomposición de sistema político de 1876 (¿les recuerda algo?)y de la  creciente conflictividad social,  que desembocará en  la Dictadura primorriverista y la inestable II República, culminando con la intentona revolucionaria de 1934 y la Guerra Civil.</p>
<p>En 1957 da cuenta de la inauguración de Ensidesa. Es un momento paradójico.  Asturias está en la cumbre: es la quinta provincia más rica de la nación, sus minas registran producciones record y se abren plantas siderúrgicas, puertos, la Universidad Laboral o barrios de vivienda protegida. Pero es el canto del cisne: ese día, poniendo en marcha el primer alto horno, Franco anuncia &#8220;el fin de una España raquítica&#8221;, &#8220;que se está transformando&#8221; &#8220;y no ha de asustarse ante los incrementos de producción&#8221;, asegurando que  “hemos de salir a pelear y luchar en el Mercado Común”.  Asistimos a un giro histórico que alcanza hasta hoy. Y si para buena parte de España fue provechoso,  sumirá a Asturias y a otras regiones, como Cataluña y, en menor medida, en País Vasco, en una relativa  decadencia.</p>
<p>En 2018, El Comercio, con una dimensión local, peor tambien plenamente asturiana, forma parte de un grupo editorial con dimensión nacional. Gijón está anclado en el área metropolitana de una Asturias que si, por una parte, lucha por competir en los mercados globales, y con  frecuencia exitosamente, en sectores que comprenden desde los bienes de equipo al aeroespacial, por otra contempla el desmantelamiento de su tejido industrial trocando sus records en otros: envejecimiento, baja fecundidad e inactividad. Una Asturias medularmente conservadora y conformista, captadora de rentas, proclive al gasto social y renuente a invertir en el futuro.</p>
<p>Creo, sin embargo, que El Comercio se mantiene  -y debe mantenerse- fiel a sus valores fundacionales, adaptándolos, claro está,  a los tiempos sociales y tecnológicos. Abriendo, algo a contracorriente y desde la independencia, controversias imprescindibles, reivindicando cada día en las redes sociales, en foros, en sus ediciones digital y analógica, los valores, intereses  e iniciativas de esa Asturias cosmopolita,  inconformista, menos minoritaria de lo que pensamos  que, en un marco institucional estable pero flexible, no sólo quiere progresar sino también que la dejen progresar y transformarse.  Y quizá sea esa perseverancia  una de las claves de su exitosa longevidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Más allá del Área Metropolitana: un proyecto para Asturias</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jun 2016 16:43:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[La presentación de estrategias para el área metropolitana de Asturias, elaboradas por técnicos del Principado y de la Universidad,  ha sido recibida por ciudadanía, sociedad civil, clase política y ayuntamientos implicados, con más escepticismo que ilusión, quizá porque conceptos tan abstractos  no se comprendan fácilmente. Lo primero que cabe plantearse es ¿qué es un área [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">La presentación de estrategias para el área metropolitana de Asturias, elaboradas por técnicos del Principado y de la Universidad,  ha sido recibida por ciudadanía, sociedad civil, clase política y ayuntamientos implicados, con más escepticismo que ilusión, quizá porque conceptos tan abstractos  no se comprendan fácilmente.</p>
<p style="text-align: left">Lo primero que cabe plantearse es ¿qué es un área metropolitana?  Tenemos que olvidar el concepto tradicional de ciudad, físico, finito, limitado, subsidiario de la vieja ciudad preindustral, más que compacta, amurallada. La ciudad se define desde hace décadas, en términos funcionales, de relación, de intensidad de intercambios entre núcleos urbanos o municipios. Era un concepto reservado a áreas urbanas con cientos de miles o millones de habitantes.  Pero, desde 2001, los useños definen a las pequeñas –unas docenas de miles de habitantes-  como áreas micropolitanas.</p>
<p style="text-align: left">La siguiente pregunta es ¿y es el área central de Asturias un área metropolitana? La  respuesta es: sí.  Otros países nos llevan ventaja en esto de ahormarlas (y gestionarlas). Los criterios son muchos, pero casi todos coinciden en considerar que se da relación metropolitana cuando se supera  un umbral de entre el 25% y el 40% de trabajadores residentes en un municipio trabajando en otro cercano. Pues bien, todos los concejos del área central superan el umbral más exigente. Oviedo y Gijón están por debajo, pero superan el  25%, pese a cierta tendencia insular de Gijón. Y la intensidad de la relación crece década a década.  Más aún, el área central cumple con los requisitos establecidos por la UE para ser considerada Metropolitan Growth Area (MEGA). Por tanto, la ambición metropolitana no es algo que nos venga grande.  Alguno dirá que en Asturias no hay ninguna ciudad dominante, como en Bilbao, Madrid o Barcelona.  Pero son innumerables los ejemplos de sistemas urbanos sin ciudad dominante. Ejemplos: en España, la Bahía de Cádiz. O Pontevedra-Vigo. Como el Rühr en Alemania. O las Twin Cities –St. Louis-Minneapolis- en Estados Unidos. El área asturiana no es una rareza.</p>
<p style="text-align: left">Tercero, hay que pensar en las consecuencias. El área central de Asturias implica gestionar un millón de desplazamientos diarios. Esos que provocan atascos en la “Y” o las entradas a Oviedo.  O el uso de equipamientos de ámbito supramunicipal. El problema es que Asturias no lo hace bien.  En nuestros desplazamientos, utilizamos el coche más que cualquiera de las metrópolis españolas. Y apenas disponemos de equipamientos de referencia metropolitana, especialmente públicos. Tendemos a duplicarlos e incluso a multiplicarlos. Palacios de Congresos, Feriales, Centros Culturales… El resultado es un espacio metropolitano ineficiente y caótico. El centro de Asturias parece un inmenso contenedor donde las distintas administraciones han ido autorizando la multiplicación de autopistas (tres entre Oviedo y Gijón para asombro de extraños) de superficies comerciales, de suelos industriales, de urbanizaciones residenciales, de equipamientos singulares, de industrias salubres e insalubres. Incluso de puertos y superpuertos. Pero sin orden lógico alguno, superponiéndose unos a otros, mezclándose incluso.   Y sin disfrutar de equipamiento alguno que  identifique a nuestro área metropolitana y, lo que es peor, con dificultades para competir con ellos  con áreas urbanas de tamaño similar pero que han cumplido exitosamente sus deberes.</p>
<p style="text-align: left">Por tanto, y como cuarto punto,  es necesario poner orden en el caos. O, al menos intentarlo. Para ello es capital disponer de instrumentos y entidades de planeamiento y gestión. Algunos llevamos lustros reivindicándolos, incluyendo la figura del consorcio, que tan buenas experiencias ha proporcionado en Asturias.  Es necesario evitar  disparates como el “Calatrava” de Oviedo, tan alejado además del añejo ferial gijonés y su minipalacio de congresos. O la proliferación de campus universitarios en puntos alejados de las redes de transporte.  O la eclosión de centros comerciales que a duras penas subsisten. O esa menguante red de cercanías. Despropósitos que nos llevan  a pensar si no será demasiado tarde para ordenar el área central. Quizá hace quince años o veinte años, antes de la burbuja inmobiliaria y de tantas otras burbujas, hubiera sido el momento. Algunos lo intentamos, como otros antes que nosotros.</p>
<p style="text-align: left">Ahora bien, apunta el refrán que nunca es tarde si la dicha es buena. Y la propuesta (¡por fin!) de un órgano de gestión metropolitano debe ser bien recibida. En mi opinión sus misiones deberían centrarse en dos planos. Uno, la coordinación del planeamiento urbanístico, ahormándolo a estrategias territoriales (por cierto, ya se elaboró un documento hace diez años, en algún cajón andará) y velando por su cumplimiento, pero también coordinando el planeamiento entre concejos limítrofes. Todos conocemos las dificultades para acceder a Parque Principado, en Siero, desde Oviedo, a través de un polígono industrial, o la desconexión entre Lugones y La Corredoria, comunicados sólo a través de la vieja N-630.  Incluiría, por supuesto, la coordinación con el CTA. Otro, la gestión consorciada de equipamientos estratégicos públicos, evitando duplicidades y compartiendo riesgo y ventura. Quizá nos habríamos evitado fiascos como el ya citado del “Calatrava” y dispondríamos ahora de equipamientos capaces de competir con, sin ir más lejos, los de un Bilbao que, por población, anda a la par del área central.</p>
<p style="text-align: left">Pero todo ello implica un cambio de visión: las ciudades asturianas deben olvidarse de competir entre sí –haciendo todas lo mismo- y convencerse de la necesidad de cooperar para aprovechar oportunidades que nos permitan competir en un mundo global, donde las ciudades son la referencia a la hora de invertir. Y, por desgracia, Oporto, Bilbao, Burdeos, Cardiff o Cork, por limitarnos al Arco Atlántico consiguen visualizarse a nivel europeo o incluso mundial. Nuestro área central, no.</p>
<p style="text-align: left">Es objetivo que  requiere de ambición y liderazgo político. Que no consiste en presentar el documento en un acto quizá con excesivo protagonismo gubernamental, sino en sumar previamente a la ciudadanía, a los grupos políticos, a la sociedad civil y, sobre todo, a los ayuntamientos, convenciendo de la bondad de coordinarse, concediéndoles, incluso, la paternidad de la idea (¿Quién está pensando en Bilbao?). Respetando sus competencias e integrándolas en estructuras de gobierno multinivel. Optimizando recursos públicos escasos soslayando el riesgo de un macroorganismo. Implica ideas claras sobre  qué hacer, asumiendo que fenómenos como la suburbanización son universales, desde Yakarta a Varsovia, pasando por Estocolmo o Coruña. Evitando efectos como el “sprawl”, armonizando redes de transporte, suelos residenciales e industriales y equipamientos. Y  aportando ambición para ir más allá de algo que sirva para captar financiación europea.  Requiere, sobre todo, un proyecto que vislumbre la Asturias del 2050 en unas directrices regionales que actualicen las actuales ¡de 1991! recogiendo  el área central y sus equipamientos estratégicos, pero también alternativas para nuestro moribundo medio rural y su relación con lo urbano, identificando las potencialidades de las micrópolis y comarcas astures.</p>
<p style="text-align: left">Esperemos, por tanto, que este enésimo intento metropolitano tome el rumbo correcto y sea el definitivo.</p>
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		<title>A vueltas con La Vega</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 07:12:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Me entero ahora del debate sobre La Vega que organizó el Colegio de Arquitectos. Con más pena si cabe por saber que estaba moderado por Calzadilla. Tuve ocasión de conocer la Vega, como tantos asturianos, la Noche Blanca de 2014. Bajo una lluvia fina que, en la noche, le daba un aire, si cabe, más [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify">Me entero ahora del debate sobre La Vega que organizó el Colegio de Arquitectos. Con más pena si cabe por saber que estaba moderado por Calzadilla.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Tuve ocasión de conocer la Vega, como tantos asturianos, la Noche Blanca de 2014. Bajo una lluvia fina que, en la noche, le daba un aire, si cabe, más interesante.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Me pareció un espacio fascinante, lleno de posibilidades. Y más si de solapa con la transformación de la autopista en otra cosa más amigable. Pero es también un reto: constituye un espacio inmenso en una región que no está sobrada de recursos ni, quizá, de inventiva, inteligencia y creatividad para llenarlo.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">En todo caso:</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Creo que el espacio, por su carácter estratégico en el principal acceso a la capital de la región, debería mirarse con una perspectiva metropolitana. Y en cualquier caso, suprarregional.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Creo también que es un espacio que, por su tamaño, debería buscar la diversidad de usos. Haciendo ciudad.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Diría que, entre esos usos, no deberían olvidarse los residenciales. Quizá fuera el espacio idóneo para experimentar con nuevas fórmulas de vivienda. Tampoco renunciaría, a priori, a obtener algún aprovechamiento.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">No deberíamos abusar de los equipamientos: la ciudad está bien dotada, y en algunos casos superdotada. Y cuestan un dinero que no sobra.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Pienso que, por tanto, y coincidiendo contigo, el uso predominante debería ser el de actividad económica, que buena falta le hace a una ciudad donde los servicios direccionales y el comercio -por la crisis, pero también por la revolución que vive el sector, léase comercio electrónico- quizá no tiren ya mucho más de la economía local. No sé si debería ser industria -en una región que se desindustrializa mientras el resto del país se reindustrializa- pero sí que debería dedicarse a actividades innovadoras, creativas, que requieran conocimiento. Aquella noche blanca tropecé con Rodolfo Lillo, director de Treelogic, que andaba en un espectáculo en el que un japonés aunaba arte -musical y visual- con las nuevas tecnologías. Quizá sea una muestra de lo que se puede hacer. En Asturias, y pese a esa secular falta de creatividad, hay quienes investigan cómo lanzar cohetes mediante un acelerador electromagnético a quienes buscan nuevos caminos en el arte.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Quizá el reto de ese espacio sea, entre otros, transformar esa creatividad cosmopolita -aquella Noche Blanca abundaba por allí gente &#8220;distinta&#8221; a la que solemos ver por las calles de Oviedo- en actividad económica, atrayendo talento foráneo y contribuyendo a cambiar la percepción de Oviedo y Asturias. Aprovechando una coyuntura económica positiva como la actual</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">Quizá con colaboración de la UE. Atrayendo a Premios Príncipe de las Artes y las Ciencias. El mayor riesgo: que esto surja de &#8220;arriba&#8221; y no de &#8220;abajo&#8221;. O pensar, con derrotismo, que es una nueva edición de aquellas &#8220;factorías culturales&#8221; de Cueto y Quirós, allá por los 80.</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div style="text-align: justify">NI que decir tiene que habrá que coordinar todo esto con lo de El Cristo. Un espacio de vocación más local. E, incluso, con una previsible transformación de Llamaquique ante una posible reunificación de campus en el Cristo. ¿Hablamos de un nuevo PGO para Oviedo que coordine tanto desafío?</div>
<div style="text-align: justify"></div>
<div></div>
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		<title>Son, somos, más.</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2015 07:49:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Las elecciones autonómicas celebradas ayer en Cataluña me sugieren algunas reflexiones de urgencia: 1. La primera, sobre las líneas de fractura que, a la luz de los resultados electorales, grietan el tejido social catalán. Resultados que, con una participación rayana en el 80% –al límite de lo técnicamente posible en unas elecciones- pueden considerarse bien representativas. La que separa a independentistas (en torno al 47% del [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Las elecciones autonómicas celebradas ayer en Cataluña me sugieren algunas reflexiones de urgencia:</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">1. La primera, sobre las líneas de fractura que, a la luz de los resultados electorales, grietan el tejido social catalán. Resultados que, con una participación rayana en el 80% –al límite de lo técnicamente posible en unas elecciones- pueden considerarse bien representativas.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">La que separa a independentistas (en torno al 47% del voto, asumiendo que todos los votantes de Convergencia o los de las CUP sean independentistas, cuando la primera bebe en las fuentes del catalanismo moderado y las segundas en la mejor tradición del anarquismo internacionalista catalán) y unionistas (53%) asumiendo también que los votos de la filial podemita -se supone que los que no lo son se han ido a las CUP o Junts- lo sean en su integridad.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Entre renovación y “tradición”: ahí está el fiasco electoral de los partidos tradicionales (todos pierden porcentaje de voto, incluido el conglomerado de Convergencia más ERC, y Unió, con más de 80 años de historia, desaparece del mapa parlamentario) y el auge de los neopartidos: éxito clamoroso de Ciudadanos, que se beneficia, con un relato fresco y desacomplejado, de ambas líneas de fractura, menos clamoroso de las CUP y muy relativo, en relación con las expectativas, del podemismo. Tres partidos que suman un 35% del voto. Con todo, y pese a los estragos de la crisis, que ha afectado muy especialmente a Cataluña, sólo –o nada menos que- la mitad de ese 35% es antisistema. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Y territorial: mayoría unionista en Barcelona –con ¾ de la población de Cataluña- y Tarragona. E independentista en Lérida y Gerona, menos urbanas. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">2. El fracaso de Junts, que pierde porcentaje de votos y escaños por comparación con la suma de CiU y ERC en 2012, pese a la atosigante y distorsionadora propaganda institucional y mediática. No alcanzan el 40% y se dejan nueve escaños por el camino. CiU, sola y moderada, recogía más porcentaje del sufragio hace no tantos años. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">3. Los electores de Ciudadanos, PSC y PP  suman más, en conjunto, que los de Junts.  No digamos si se sumaran los votos de Unió. Han obtenido, sin embargo, 51 escaños, once menos que Junts.  Es lo que tiene, más allá del sistema electoral, presentarse a las elecciones divididos y poco motivados, sin un mensaje positivo: ¿no sería momento de presentar una candidatura “Juntos, mejor”, con un programa de mínimos cosido por amor a España? ¿Acaso, y más allá de la motivación,  tienen más en común CiU y ERC que PP, PSC y Ciudadanos (y, tal vez, Unió)? Por cierto; la &#8220;rauxa&#8221; de la calle, visible en las multitudinarias manifestaciones septembrinas, no era sintomática del sentir general.   </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">4. La cerrazón alienante del  nacionalismo. A la vista de los resultados que iba desgranando el recuento, con clara minoría independentista y, desde luego, resultados bien inferiores a las expectativas de la candidatura encabezada por el señor Romeva, resultaba sorprendente la euforia de los señores Más y Junqueras, así como la del citado Romeva. Si bien cabe reconocer que el señor Mas estuvo relativamente contenido en una noche electoral propicia a los excesos que causa la euforia. Eso sí, reconoció finalmente, desafiante, el carácter plebiscitario de estas elecciones. Pues bien: perdió el plebiscito.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">5. Y ahora ¿qué? La pírrica victoria de Junts añade dificultades a un gobierno que, ya de por sí, y por mor de las contradicciones internas de la propia candidatura –ideológicas y personales- parecía complicado con mayoría absoluta. El señor Mas, un superviviente nato, peón de brega de la decadente -pero influyente- burguesía catalana, parece amortizado tras el fiasco del “referéndum” de 2014 y el resultado electoral de este año. Da la impresión de que quizá sea la pieza a sacrificar si se quiere llegar a acuerdos parlamentarios. Y eso quizá supondría el final de la influencia de Convergencia en el gobierno de Cataluña en favor de una izquierda más o menos radical. Las CUP ya avanzaron que, de no darse mayoría independentista, aparcarían su colaboración con el “precés”. Cabe preguntarse si ese influyente empresariado de la región aceptaria sin más esa deriva izquierdista. Veremos qué sucede. Pero todo apunta a una inestabilidad parlamentaria que poco ayudará a mejorar la situación económica y social de Cataluña y, por ende, de España. No digamos cuando la única agenda política consensuable pasa por el soberanismo cuando no el independentismo. Y las prioridades de Cataluña, ahora, son, a mi entender, otras. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">6. En realidad, Cataluña se parece cada vez más a Lampedusa: todo cambia para seguir  igual. Con los resultados en la mano, no parece momento de aventuras independentistas, sino de restañar heridas y cambiar de verdad las estructuras económicas y sociales de Cataluña, que, esas sí, son la causa de su mal estar y su decadencia económica. Pero el nacionalismo tampoco cambiará su discurso: pase lo que pase, aún con la independencia en la mano, no digamos con  fórmulas federales, la culpa de sus males seguirá siendo de España. Jamás de los propios catalanes. Que por algo son mejores: es la esencia del nacionalismo. Por supuesto, el &#8220;encaje&#8221;, con y sin federalismo, simétrico o asimétrico,  siempre será forzado. Recordemos que estamos tratando con nacionalistas con un balance de gestión peor que mediocre. Y España es su chivo expiatorio.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">7. La clave está, a mi entender, en presentar batalla ideológica, forzando el debate social constructivo y realista y consolidando y ampliando la mayoría no independentista, haciéndola, por qué no, españolista. Desmontando la muchas veces falaz y distorsionadora mitología soberanista. Véase el éxito de Ciudadanos, con un mensaje esencial claro y sin complejos. Defendiendo la unidad de España (algo que, quizá, debería aplicárse bien el PSOE) tanto por razones históricas y sentimentales, como de mera conveniencia para todos. Y, sin duda, reivindicando España y una cierta idea de España –nuestra moderna España, europea, cosmopolita y exportadora, entre las 20 naciones punteras del mundo- como una historia de éxito, pese a indudables reveses históricos. Y, por supuesto, defendiendo la necesidad de regenerar el tejido social, económico e institucional de Cataluña y España. Y el clientelismo nacionalista. El reto es, por tanto, presentar esa batalla ideológica, con convencimiento y con un relato atractivo. Y hacerlo, en la medida de lo posible, juntos. Porque son –somos-más.</span></p>
<p> PS. Cualquiera que sea el escenario futuro –improbable independencia, más que posible reforma constitucional y segura renegociación de la financiación autonómica- Asturias saldrá perjudicada, con las dificultades añadidas que ello supone para nuestra región. Léanse inversiones, investigación, políticas públicas, educación,&#8230;</p>
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		<title>Candás, puerto-playa.</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Aug 2015 16:49:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Candás está inquieto. La causa es un documento que está tramitando el gobierno regional, denominado Estrategia Integrada Portuaria Litoral de Asturias (EIGPLA) y que, si bien intenta incorporar metodologías relativamente  novedosas, como la gestión integrada de zonas costeras, asume y oficializa para Candás la vieja propuesta, que circula por las redes sociales sin paternidad reconocida [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Candás está inquieto. La causa es un documento que está tramitando el gobierno regional, denominado Estrategia Integrada Portuaria Litoral de Asturias (EIGPLA) y que, si bien intenta incorporar metodologías relativamente  novedosas, como la gestión integrada de zonas costeras, asume y oficializa para Candás la vieja propuesta, que circula por las redes sociales sin paternidad reconocida desde la VIII legislatura, de ampliar el puerto ganando terreno al mar sobre la playa de la Pregona. Se levantaría una explanada que, entre otros servicios, contaría con un aparcamiento, sirviendo además de nexo entre las actuales instalaciones portuarias y las nuevas que se construirían  ampliando hacia el “lado puerto” el contradique-escollera  ya existente.</p>
<p>Los candasos han reaccionado contra la propuesta. Pero no lo hacen por ese síndrome antihormigón que la crisis ha inoculado en casi todos los españolitos. Tampoco por defender un bello paisaje, de gran valor estético o ecológico. Lo hacen, quizá también, por eso. Pero sobre todo, porque la Pregona, la Farola y la Peña Furada, como la dársena o la desaparecida almena, forman parte de la identidad de Candás y de su memoria vital. Como forman parte, también,  del solar urbano de un pueblo que siempre se estiró hasta la orilla del mar. Porque, ya que hablamos de gestión integrada del litoral,  el puerto,  a diferencia del de otras villas marineras, siempre compuso parte indisoluble de la trama urbana. La perfecta integración en ella de la Pregona, con sus depósitos de pez, y de  los viejos muelles –que abrigan desde el siglo XVI la primitiva playa varadero, dividida por la desembocadura del río Rita-  así como las muchas horas que el amplio y creciente espacio intermareal  permanecía en seco – Madoz escribía, ya en 1853, que “el puerto se enarenaba con facilidad”- facilitaron esa relación, convirtiendo ese espacio portuario-litoral en una prolongación del casco urbano -que ahora ha incorporado la escollera y la lámina de agua portuaria- donde siempre convivieron armónicamente los usos deportivos y recreativos con las faenas de mantenimiento que, aprovechando la varada de bajamar, se hacían a la flota y el aparejo.</p>
<p>Los candasos sienten que, con la reforma propuesta, se les hurta esa parte de su identidad, de su historia y de la trama urbana de la villa, ya muy alterada. Y que ya fueron parcialmente sustraídas cuando la última reforma portuaria, que se llevó por delante la almena y las bajamares de la dársena, adulterando también  la rampla decimonónica o destruyendo morriones con siglos de amarres a sus espaldas. Y que además, aporta poco a Candás. Porque si los solares abandonados de los viejos y corroídos tinglados de salazón y conserva -el “salt-belt” candasín- propiciaron el controvertido “Marsol” o docenas de viviendas que aportaron al menos actividad turística y mejores condiciones de vida, de la reforma del puerto el pueblo apenas ha obtenido nada. Si acaso,  impulsó cierto dinamismo en la lonja local –pionera en la venta directa- y convirtió el muelle en punto de amarre para  unas 200 embarcaciones deportivas, lejos aún de las 400 en las que estimaba el proyecto la capacidad del puerto. Indicando, por cierto, lo innecesario, por ahora, de la ampliación portuaria,  más aun con Luanco y Gijón infrautilizados.</p>
<p>La propuesta del EIGPLA ha despertado la adormecida ciudadanía candasa, que siente que si ese paisaje, la villa dejará de lado definitivamente, sus señas de identidad, pasando a ser un pueblo contero más, casi mediterráneo. Hasta el punto de convertir una simple exposición fotográfica en sutil reivindicación de un espacio en peligro. Son ya casi 10.000 las firmas contrarias obtenidas a través de change.org y de la asociación vecinal. Tal cantidad, aún con casi seguras duplicaciones y aportaciones forasteras, apuntaría hacia un amplio e insólito consenso en una villa que anda por las 8.000 almas. El ayuntamiento ha alegado el EIGPLA, aportando, entre otros, argumentos como los aquí expuestos. Cabe esperar que la CUOTA, siguiendo los mismos principios de gobernanza que  la gestión integrada de costas proclama, sea sensible a ellos y busque la mejor solución para el muelle, armonizando el necesario abrigo del puerto con la protección de esos espacios.  Quizá el remate fuera la posible declaración como BIC de toda la ribera de la Pregona y de la dársena interior del muelle, que  conserva casi intacta –a falta de sus espaldones, tantas veces repuestos tras las galernas- su cantería lamida por siglos de oleaje.</p>
<p>Ahora bien, más allá del legítimo orgullo por ese pasado marinero, quizá no sea el momento de mirar hacia atrás para buscar el futuro ni, desde luego, para pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Con mayor fuerza que en otras localidades costeras, el pequeño sistema industrial local –pesca, conserva, sal,  barriles, carbón, etc.- cimentó la economía candasina durante poco menos de un siglo -1870-1960- y desapareció hace décadas, tras entrar en decadencia durante los años treinta del siglo XX por motivos tan variados como complejos e incontrolables: desde la evolución de las técnicas de conservación del pescado fresco hasta el progresivo alejamiento de los caladeros, que exigió buques para los que el calado candasín no era suficiente. El último vestigio de ese pasado, la fábrica “Remo”, se fue hace pocos años. Pero no es menos cierto que, quizá por casualidad, ese pequeño sistema industrial precapitalista fue sustituido, a mi modo de ver, ventajosamente, por otro, ligado al metal, más vinculado al concejo y la comarca que a la villa. La creación de ENSIDESA en 1950 supuso una revolución social que terminó, no nos engañemos, con siglos de escasez, incertidumbre y, literalmente, zozobra.</p>
<p>Y es precisamente  esa industria  la que ha convertido la de Carreño en una historia de éxito, superando con mucho al ciclo pesquero: en los 25 años que van de 1988 a 2013, y siempre según Sadei,  la ocupación en Asturias permaneció estable, mientras que en Carreño escaló desde 3.657 a 6.067 empleos, muchos más de los que nunca aportó la mar. Los mismos, por cierto, que en 2007. El 46,5% corresponde a la industria: no está mal cuando tantos en España y Europa reclaman reindustrialización. De ellos, 1.623 corresponden al sector del metal, al que siguen en importancia otras industrias manufactureras (846 ocupados)   el comercio (664) y la salud, la educación y las administraciones públicas (501). Por el contrario, la pesca y el sector alimentario, que llegaron a suponer el 50% de la economía local  a principios del siglo XX, han pasado a ser marginales.</p>
<p>Ahora bien. Al igual que los puertos parecen pasar por ciclos de actividad –la ballena hasta el XVIII, cabotaje  (no en Candás) hasta  mediados del XIX, la pesca bien entrado el XX, comenzando ahora uno de ocio y recreo- los ciclos industriales también alcanzan un final. Esa prosperidad carreñína, poco apreciada por su ciudadanía, se sostiene  sobre sectores mayormente maduros, que viven con la espada de Damocles de la nueva división internacional del trabajo pendiendo sobre ellos. Son además, intensivos en consumo de energía que, en buena parte, se produce en el mismo Carreño con sistemas de generación anticuados y contaminantes, seguramente revisables, más aún cuando la preocupación medioambiental empieza a constituir una de las señas de identidad del concejo.  Y no sin razón.</p>
<p>En mi opinión, esa inquietud ciudadana supone una oportunidad para que Candás y Carreño encaucen esa explosión de ciudadanía hacia aguas más constructivas, buscando el rumbo más deseable para un futuro que, hasta ahora, vino, mayormente, dado. Recuperando el impulso emprendedor de nuestros bisabuelos marineros y conserveros, o el atractivo para los foráneos, adaptándolo al siglo XXI. Apoyándose en el rigor del realismo de lo posible, considerando su localización, su integración metropolitana, sus recursos, su tradición y sus conocimientos. Un futuro en el que el muelle y desde luego, la industria agroalimentaria, deberían constituir piezas integradas en una economía más diversificada y limpia que la actual, sostenible y  capaz de mantener el privilegiado nivel de servicios municipales que disfruta Carreño y que, por ahora, sólo la actual industria permite financiar. Quizá sea el momento meterse en faena.  Prolongando, con un nuevo ciclo, esa historia de éxito que cumple casi dos siglos.</p>
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		<title>Candás, Carreño: el puerto, el pasado el presente y el futuro</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Aug 2015 09:45:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Candás está inquieto. La causa es un documento que está tramitando el gobierno regional, denominado Estrategia Integrada Portuaria Litoral de Asturias (EIGPLA) y que, si bien intenta incorporar metodologías relativamente  novedosas, como la gestión integrada de zonas costeras, asume y oficializa para Candás la vieja propuesta, que circula por las redes sociales sin paternidad reconocida [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="mceTemp">
<div id="attachment_638" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-18901.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-638" class="size-medium wp-image-638" src="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-18901.jpg" alt="" width="300" height="254" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-18901.jpg 1951w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-18901-300x254.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-18901-768x651.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-18901-1024x868.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-638" class="wp-caption-text">Candás 1890: los límites entre playa y calle son difusos</p></div>
</div>
<div id="attachment_639" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-1934.jpg"><img aria-describedby="caption-attachment-639" loading="lazy" class="size-medium wp-image-639" src="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-1934.jpg" alt="" width="300" height="230" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-1934.jpg 1951w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-1934-300x231.jpg 300w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-1934-768x591.jpg 768w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/08/Candás-1934-1024x788.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-639" class="wp-caption-text">Candás 1934: los limites son más precisos, pero las lanchas están en la calle mientras los candasos juegan en el puerto seco</p></div>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Candás está inquieto. La causa es un documento que está tramitando el gobierno regional, denominado Estrategia Integrada Portuaria Litoral de Asturias (EIGPLA) y que, si bien intenta incorporar metodologías relativamente  novedosas, como la gestión integrada de zonas costeras, asume y oficializa para Candás la vieja propuesta, que circula por las redes sociales sin paternidad reconocida desde la VIII legislatura, de ampliar el puerto ganando terreno al mar sobre la playa de la Pregona. Se levantaría una explanada que, entre otros servicios, contaría con un aparcamiento, sirviendo además de nexo entre las actuales instalaciones portuarias y las nuevas que se construirían  ampliando hacia el “lado puerto” el contradique-escollera  ya existente.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Los candasos han reaccionado contra la propuesta. Pero no lo hacen por ese síndrome antihormigón que la crisis ha inoculado en casi todos los españolitos. Tampoco por defender un bello paisaje, de gran valor estético o ecológico. Lo hacen, quizá también, por eso. Pero sobre todo, porque la Pregona, la Farola y la Peña Furada, como la dársena o la desaparecida almena, forman parte de la identidad de Candás y de su memoria vital. Como forman parte, también,  del solar urbano de un pueblo que siempre se estiró hasta la orilla del mar. Porque, ya que hablamos de gestión integrada del litoral,  el puerto,  a diferencia del de otras villas marineras, siempre compuso parte indisoluble de la trama urbana. La perfecta integración en ella de la Pregona, con sus depósitos de pez, y de  los viejos muelles –que abrigan desde el siglo XVI la primitiva playa varadero, dividida por la desembocadura del río Rita-  así como las muchas horas que el amplio y creciente espacio intermareal  permanecía en seco – Madoz escribía, ya en 1853, que “el puerto se enarenaba con facilidad”- facilitaron esa relación, convirtiendo ese espacio portuario-litoral en una prolongación del casco urbano -que ahora ha incorporado la escollera y la lámina de agua portuaria- donde siempre convivieron armónicamente los usos deportivos y recreativos con las faenas de mantenimiento que, aprovechando la varada de bajamar, se hacían a la flota y el aparejo. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Los candasos sienten que, con la reforma propuesta, se les hurta esa parte de su identidad, de su historia y de la trama urbana de la villa, ya muy alterada. Y que ya fueron parcialmente sustraídas cuando la última reforma portuaria, que se llevó por delante la almena y las bajamares de la dársena, adulterando también  la rampla decimonónica o destruyendo morriones con siglos de amarres a sus espaldas. Y que además, aporta poco a Candás. Porque si los solares abandonados de los viejos y corroídos tinglados de salazón y conserva -el “salt-belt” candasín- propiciaron el controvertido “Marsol” o docenas de viviendas que aportaron al menos actividad turística y mejores condiciones de vida, de la reforma del puerto el pueblo apenas ha obtenido nada. Si acaso,  impulsó cierto dinamismo en la lonja local –pionera en la venta directa- y convirtió el muelle en punto de amarre para  unas 200 embarcaciones deportivas, lejos aún de las 400 en las que estimaba el proyecto la capacidad del puerto. Indicando, por cierto, lo innecesario, por ahora, de la ampliación portuaria,  más aun con Luanco y Gijón infrautilizados.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">La propuesta del EIGPLA ha despertado la adormecida ciudadanía candasa, que siente que sin ese paisaje tan característico, la villa dejará de lado definitivamente sus señas de identidad, pasando a ser un pueblo costero más, casi mediterráneo. Hasta el punto de convertir una simple exposición fotográfica en sutil reivindicación de un espacio en peligro. Son ya casi 10.000 las firmas contrarias obtenidas a través de change.org y de la asociación vecinal. Tal cantidad, aún con casi seguras duplicaciones y aportaciones forasteras, apuntaría hacia un amplio e insólito consenso en una villa que anda por las 8.000 almas. El ayuntamiento ha alegado el EIGPLA, aportando, entre otros, argumentos como los aquí expuestos. Cabe esperar que la CUOTA, siguiendo los mismos principios de gobernanza que  la gestión integrada de costas proclama, sea sensible a ellos y busque la mejor solución para el muelle, armonizando el necesario abrigo del puerto con la protección de esos espacios.  Quizá el remate fuera la posible declaración como BIC de toda la ribera de la Pregona y de la dársena interior del muelle, que  conserva casi intacta –a falta de sus espaldones, tantas veces repuestos tras las galernas- su cantería lamida por siglos de oleaje.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Ahora bien, más allá del legítimo orgullo por ese pasado marinero, quizá no sea el momento de mirar hacia atrás para buscar el futuro ni, desde luego, para pensar que todo tiempo pasado fue mejor. Con mayor fuerza que en otras localidades costeras, el pequeño sistema industrial local –pesca, conserva, sal,  barriles, carbón, etc.- cimentó la economía candasina durante poco menos de un siglo -1870-1960- y desapareció hace décadas, tras entrar en decadencia durante los años treinta del siglo XX por motivos tan variados como complejos e incontrolables: desde la evolución de las técnicas de conservación del pescado fresco hasta el progresivo alejamiento de los caladeros, que exigió buques para los que el calado candasín no era suficiente. El último vestigio de ese pasado, la fábrica “Remo”, se fue hace pocos años. Pero no es menos cierto que, quizá por casualidad, ese pequeño sistema industrial precapitalista fue sustituido, a mi modo de ver, ventajosamente, por otro, ligado al metal, más vinculado al concejo y la comarca que a la villa. La creación de ENSIDESA en 1950 supuso una revolución social que terminó, no nos engañemos, con siglos de escasez, incertidumbre y, literalmente, zozobra. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Y es precisamente  esa industria  la que ha convertido la de Carreño en una historia de éxito, superando con mucho al ciclo pesquero: en los 25 años que van de 1988 a 2013, y siempre según Sadei,  la ocupación en Asturias permaneció estable, mientras que en Carreño escaló desde 3.657 a 6.067 empleos, muchos más de los que nunca aportó la mar. Los mismos, por cierto, que en 2007. El 46,5% corresponde a la industria: no está mal cuando tantos en España y Europa reclaman reindustrialización. De ellos, 1.623 corresponden al sector del metal, al que siguen en importancia otras industrias manufactureras (846 ocupados)   el comercio (664) y la salud, la educación y las administraciones públicas (501). Por el contrario, la pesca y el sector alimentario, que llegaron a suponer el 50% de la economía local  a principios del siglo XX, han pasado a ser marginales.  </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Ahora bien. Al igual que los puertos parecen pasar por ciclos de actividad –la ballena hasta el XVIII, cabotaje  (no en Candás) hasta  mediados del XIX, la pesca bien entrado el XX, comenzando ahora uno de ocio y recreo- los ciclos industriales también alcanzan un final. Esa prosperidad carreñína, poco apreciada por su ciudadanía, se sostiene  sobre sectores mayormente maduros, que viven con la espada de Damocles de la nueva división internacional del trabajo pendiendo sobre ellos. Son además, intensivos en consumo de energía que, en buena parte, se produce en el mismo Carreño con sistemas de generación anticuados y contaminantes, seguramente revisables, más aún cuando la preocupación medioambiental empieza a constituir una de las señas de identidad del concejo.  Y no sin razón.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">En mi opinión, esa inquietud ciudadana supone una oportunidad para que Candás y Carreño encaucen esa explosión de ciudadanía hacia aguas más constructivas, buscando el rumbo más deseable para un futuro que, hasta ahora, vino, mayormente, dado. Recuperando el impulso emprendedor de nuestros bisabuelos marineros y conserveros, o el atractivo para los foráneos, adaptándolo al siglo XXI. Apoyándose en el rigor del realismo de lo posible, considerando su localización, su integración metropolitana, sus recursos, su tradición y sus conocimientos. Un futuro en el que el muelle y desde luego, la industria agroalimentaria, deberían constituir piezas integradas en una economía más diversificada y limpia que la actual, sostenible y  capaz de mantener el privilegiado nivel de servicios municipales que disfruta Carreño y que, por ahora, sólo la actual industria permite financiar. Quizá sea el momento meterse en faena.  Prolongando, con un nuevo ciclo, esa historia de éxito que cumple casi dos siglos.  </span></span></p>
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		<title>Madrid, cuestión de Estado</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jun 2015 15:39:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[Instituciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante el último cuarto de siglo, hemos transformado radicalmente durante nuestras ciudades. Muy especialmente un puñado de ellas, casi iconos mundiales. Barcelona, con la Olimpiada y su apertura litoral; Bilbao, regenerando la Ría y el bocho, con el Guggenheim por estandarte; Valencia, recuperando el cauce del Turia. O, por qué no, ciudades medias como Santiago, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/06/Chamartin-1.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-632" src="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/06/Chamartin-1.jpg" alt="" width="630" height="235" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/06/Chamartin-1.jpg 630w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/06/Chamartin-1-300x112.jpg 300w" sizes="(max-width: 630px) 100vw, 630px" /></a>Durante el último cuarto de siglo, hemos transformado radicalmente durante nuestras ciudades. Muy especialmente un puñado de ellas, casi iconos mundiales. Barcelona, con la Olimpiada y su apertura litoral; Bilbao, regenerando la Ría y el bocho, con el Guggenheim por estandarte; Valencia, recuperando el cauce del Turia. O, por qué no, ciudades medias como Santiago, armonizando sabiamente lo viejo y lo nuevo. O Burgos. O…</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Renovando y diversificando, casi todas ellas, su estructura económica: Bilbao, muy especialmente; pero Valencia </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">o Burgos no se quedan atrás. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Madrid, sin embargo, no figura. Y ello a pesar de la exitosa, ejemplar, gentrificación del casco histórico -Letras, Chueca, Malasaña, Lavapiés,…-</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">o de la recuperación de la ribera del Manzanares, abriendo espacios públicos donde había autopistas. Quizá el proyecto de regeneración urbana más importante de Europa, aunque lastrado por su periferia y el protagonismo que un río que, más que río, es aprendiz represado.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Algunas iniciativas pioneras en</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">políticas públicas, como el Samur o algunas políticas de</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">vivienda, han pasado desapercibidas, justo al contrario que en Barcelona, donde programas con menor impacto pero mejor venta, apuntalan su percepción de ciudad vanguardista.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Madrid ha sufrido siempre una mala relación con el resto de España, las “provincias”. Pasa también con Londres en el Reino Unido. O en Francia, donde París convive con la paradoja de que ser percibida al margen de los ritmos profundos del país, pero también como icono patrio, con su urbanismo y cultura tan “pour épater”, tan “chic”. Los escenarios urbanos de Madrid pasan por anodinos, y los “gatos” –no digamos los españoles- se preocupan poco por embellecerla. Pocos en España apreciamos una ciudad que posee alguno de los mejores espacios urbanos del mundo, como ese paseo del Prado-Recoletos herido por el tráfico, oculto por un arbolado desmañado, aunque a la altura conceptual de ámbitos como Unter den Linden, National Mall o los Campos Elíseos. Madrid, además, ha forjado una base económica que la convierte en motor económico de España, captando hasta el 50% de la inversión exterior o siendo sede el 40% de las 200 mayores empresas españolas, situándola en posición de competir con Milán o Frankfort</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">en ese segundo escalón mundial de ciudades, sólo por detrás, en Europa, de Londres y París. Ese es el escenario de competencia de Madrid. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Ahora ha tomado el poder en Madrid, agazapado tras la abuelita como el lobo del cuento, y aupado por votos ajenos, un grupo que confunde su micromundo deshumanizador y bárbaro de profesionales de la subversión con una realidad compleja </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">y plural que les disgusta y pretenden ahormar a su peculiar cosmovisión.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Con un programa corto de miras, de urgencias y “comunas”, quieren parar la ciudad. Empezando por la Operación Chamartín o Distrito Castellana Norte, una actuación estratégica para Madrid y para España, en línea con otras acometidas por Frankfort, Milán, Berlín o Amsterdam. Sería una de las piezas que necesita Madrid</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">para transformarse</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">definitivamente en ciudad mundial. Y es factible. Pero Chamartín representa justamente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">lo que ellos detestan. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Creo que, como la conservación del Paseo del Prado o la del Madrid de la Ilustración en general, Castellana Norte debería </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">ser asunto de Estado, salvaguardado de vaivenes políticos, como corresponde a una metrópoli que, en un mundo donde las ciudades son, cada vez en mayor medida, protagonistas, constituye uno de los principales escaparates y motores económicos de la nación.</span></span></p>
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		<title>&#8220;León come gamba&#8221; como metáfora de España</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Apr 2015 09:17:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Costumbres]]></category>

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		<description><![CDATA[El sucedido de la semana pasada en Masterchef” constituye una metáfora  de actitudes sociales demasiado habituales en España y, desde luego, Asturias. Supongo que conocen lo ocurrido: tras una prueba eliminatoria, Alberto, concursante de 19 años, fue expulsado del concurso. Presentó un plato bautizado “León come gamba”, aludiendo a los consejos que le habían ofrecido [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">El sucedido de la semana pasada en Masterchef” constituye una metáfora </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">de actitudes sociales demasiado habituales en España y, desde luego, Asturias. Supongo que conocen lo ocurrido: tras una prueba eliminatoria, Alberto, concursante de 19 años, fue expulsado del concurso. Presentó un plato bautizado “León come gamba”, aludiendo a los consejos que le habían ofrecido para afianzar su carácter. Ingredientes: una patata, acompañada de gambas y pimientos asados, aliñado con gazpacho de frambuesas.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Hasta ahí, previsible. Pero el desconsuelo del muchacho, rayando la histeria, amplificado en su exhibición televisiva por la postproducción musical, revolucionó las redes sociales, convirtiéndose instantáneamente en “trending topic” inspirador de infinitos “memes”</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">-cocinados, supongo, a altas horas de la madrugada-</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">y miles de reacciones en las redes sociales, incluso en la prensa “seria”. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">La idea subyacente que imperaba era que el jurado había sido injusto con el “pobre”</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">concursante, al fin y al cabo, “un niño”. Hubo quien pidió incluso su vuelta. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">“Masterchef”, más allá de su espectacularización, es un concurso de cocina, donde, creo, los concursantes reciben, adicionalmente,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">formación culinaria. La sorprendente receta del aspirante sufría su escaso dominio de técnicas culinarias elementales: cocer correctamente una patata, emulsionar bien un gazpacho. Predominaba, en fin, la forma sobre el fondo, interpretando erróneamente la innovación.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Y fue eso, justamente, lo que el jurado le reprochó. Un jurado despreciado en las redes sociales por su prepotencia y exigencia, minusvalorando e incluso ridiculizando sus habilidades a los fogones.</span><span style="font-size: small">  </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Es cierto el divismo de algunos cocineros, convertidos incluso en carne del cuché. También lo es el esnobismo gastronómico. Pero no lo es menos el enorme mérito de un buen puñado de ellos, que han logrado situar la gastronomía española en la cima mundial, desplazando del liderato a la sacrosanta “cuisine” francesa. Chefs como Adriá han revolucionado nuestra gastronomía, experimentado técnicamente hasta lo aparentemente extravagante. Pero buena parte sus compatriotas desprecian el enorme talento creativo y esfuerzo innovador que se esconde tras la nueva cocina, ignorando su repercusión no ya sobre nuestra cotidianeidad, sino sobre la economía nacional. Actitud pareja a la que adoptamos hacia la incomprendida abstracción artística: “eso lo hace cualquiera”, ignorando que tras la vanguardia hay, además de genialidad, muchas horas de investigación, de conocimiento y, por supuesto de dominio de las técnicas más básicas. En la cocina, cortes, cocciones, maridaje de sabores,…</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Por eso, en las primeras fases del concurso se insiste mucho en ellas.</span><span style="font-size: small">   </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Algunos de los miembros del jurado forman parte de esa élite culinaria. Jordi Cruz, en particular, tiene especial mérito.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">El exitoso esfuerzo creativo y empresarial (no siempre) de nuestros chefs debería despertar admiración y no rechazo. Pero en España el triunfo profesional, el talento creativo, y más si se acompañan de disciplina “casi militar”, padecen el estigma del “que inventen ellos” unamuniano. Simpatizamos más con el supuestamente débil, aunque sea quien realmente</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">ha pecado de frívola petulancia, presentando un plato “divertido” pero incomestible. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">No les cuento de Asturias, donde, contando con grandes cocineros, la innovación que causa furor es una receta francesa ¿o siuiza? casi centenaria: el sabroso &#8220;cordon bleu&#8221;. Aquí, le llamamos cachopo. Y cuanto más grande, mejor. Pura metáfora.</span></span></p>
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		<title>El canal de la historia</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Apr 2015 15:37:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Transportes y movilidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Silenciosamente, sin apenas enterarnos,  en diciembre se pusieron en marcha los trabajos previos del Canal de Nicaragua, impulsadas por China. Sí, han leído bien: Nicaragua, no Panamá. Una obra colosal: se prevé una inversión de unos 54.000 millones de euros, algo así como 17 veces la variante de Pajares, nueve el soterramiento de la M-30 [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/04/Canal-de-Nicaragua.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-medium wp-image-601" src="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2015/04/Canal-de-Nicaragua.jpg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/04/Canal-de-Nicaragua.jpg 545w, https://static-blogs.elcomercio.es/wp-content/uploads/sites/37/2015/04/Canal-de-Nicaragua-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Silenciosamente, sin apenas enterarnos,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">en diciembre se pusieron en marcha los trabajos previos del Canal de Nicaragua, impulsadas por China. Sí, han leído bien: Nicaragua, no Panamá. Una obra colosal: se prevé una inversión de unos 54.000 millones de euros, algo así como 17 veces la variante de Pajares, nueve el soterramiento de la M-30 madrileña o siete el túnel de San Gotardo, por citar algunas de las mayores obras civiles que se han acometido en Europa durante la última década. Las obras complementarias suponen, además, un plan territorial en toda regla para Nicaragua: en las bocas del Canal se proyectan dos puertos</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">de aguas profundas, se construirá</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">una ciudad de libre comercio, varios complejos turísticos –unos costeros, otros vinculados al lago artificial que se formará- e infraestructuras de conexión.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">El impacto de semejante complejo sobre un país como Nicaragua </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">será colosal. Una cifra: cuando el canal esté operativo, su consumo de energía supondrá el 50% del actual de todo el país. Ni que decir tiene que muchos “nicas” han iniciado protestas –algo casi imposible en China, veremos sus consecuencias- al ponerse en marcha los trámites de expropiación de sus tierras. Unas tierras que les daban de comer y que, ahora, se sumergirán, obligando a sus propietarios a dejar inopinadamente formas de vida tradicionales, pero más o menos seguras, en pos de otras quizá mejores pero más inciertas. También es verdad que los competidores panameños y estadounidenses azuzan las protestas tratando de ralentizar, si no impedir,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">tan magna obra. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Asoma ahí el conflicto geopolítico. El canal de Panamá absorbe el 8% del tráfico marítimo mundial. Y espera ampliar algo su cuota de mercado con la ampliación en curso. Sin embargo, algunas navieras están proyectando buques con mangas de 60 metros, excediendo los </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">55 que admitirá la ampliación. El de Nicaragua sí los admitiría, aspirando a captar el 5% del tráfico mundial. Sus responsables aseguran que hay mercado para todos. Pero los panameños no lo tienen claro. Y a los useños les inquieta la creciente influencia china en Centroamérica.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Asoma también el conflicto ideológico. China utiliza su prodigiosa liquidez con pragmatismo oriental. No pregunta por derechos humanos, ni siquiera por sistemas económicos. Pero sin embargo practica un amable “ganemos todos” haciendo negocios.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">“Win-win” lo llaman. Consecuencias: el apretón de manos Obama-Castro, sin apenas contrapartidas políticas desde Cuba.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Los efectos del pragmatismo chino –y de otros factores- llegan a Washington. Pronto veremos saludos con el ayatolá de turno. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Y aparece, por supuesto, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">el Banco Asiático de Inversión (BAII), formidable herramienta que consolidaría la presencia de China en el mundo construyendo gigantescas infraestructuras. ¿Veremos terminado el Canal de Nicaragua? No lo sé. Pero es igual. El mundo gira, y gira hacia el Pacífico. La buena noticia es que, mientras nos entreteníamos con el arrobo de supuestos revolucionarios ante el Rey</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">y el revuelo –que admite interesantes lecturas&#8211; causado por la expulsión del concursante de “Masterchef”; España, uno de los líderes mundiales en construcción y gestión de infraestructuras, tan necesitada de crecer hacia afuera como escasa de crédito, se ha sumado, también silenciosamente, al BAII. Quizá, y sin advertirlo, hayamos cogido a tiempo el tren –o quizá, el canal- de la historia.</span></span></p>
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