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	<title>Qué nos pasaDesempleo &#8211; Qué nos pasa</title>
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		<title>Un drama enquistado</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2014 11:49:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>

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		<description><![CDATA[     Se habla mucho del desempleo juvenil. Pero de los 5,4 millones de parados que, según la EPA, había en España al finalizar septiembre, algo más de la mitad, 2,3 millones, tienen entre 40 y 60 años (y no, la inmensa mayoría no son prejubilados). O, lo que es lo mismo, la tasa de desempleo [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Se habla mucho del desempleo juvenil. Pero de los 5,4 millones de parados que, según la EPA, había en España al finalizar septiembre, algo más de la mitad, 2,3 millones, tienen entre 40 y 60 años (y no, la inmensa mayoría no son prejubilados). O, lo que es lo mismo, la tasa de desempleo entre los parados talludos está en torno al 20%, sólo tres puntos porcentuales inferior a la media. Además, en los últimos doce meses,</span><span style="font-size: small">  bajó </span><span style="font-size: small"> menos que el paro juvenil. El 60%, aproximadamente, no ha terminado la educación secundaria o una formación profesional.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Son por tanto trabajadores sin cualificación, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">frecuentemente inmigrantes, procedentes de ocupaciones elementales, hostelería, comercio, servicio doméstico&#8230; Último dato: de esos 2,3 millones sólo 130.000 declaraban estar cursando algún tipo de formación, reglada o no. Que eran, por lo general, los más jóvenes y cualificados.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Los datos nos dibujan un escenario preocupante. España tiene un ejército de parados maduros, de larga duración, sin apenas formación, con experiencia laboral en sectores declinantes y, lo que es peor, sin ánimo o posibilidad de reciclarse. Quizá tampoco de emprender. Son esos que buscan trabajo “en lo que sea”. Cuando estalló la crisis tenían siete años menos, entre 33 y 53. Plenitud vital. Muchos de ellos, cabezas de familia, con las obligaciones que comporta. Disfrutaban de los beneficios de la burbuja. Era aquel tiempo en el que un albañil de obra podía ganar más que el arquitecto que la dirigía. Algunos sostenían que era justicia social. Pero no debía serlo: ahora están los dos, albañil y arquitecto, sin trabajo. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">El problema no ha hecho más que empezar. Los tiempos del ladrillo no volverán. La digitalización está revolucionando el comercio. Queda quizá la hostelería. Pero</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">la competencia para conseguir trabajos de poca cualificación es despiadada. Más aún que en los cualificados. Porque la oferta de empleo cualificado crece, ahora mismo, y en proporción, más que la no cualificada. Por eso los salarios tienden a caer en los empleos peor pagados y a subir en los mejor remunerados. Y</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">es a esos empleos peor pagados </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">a los únicos que esos compatriotas que vieron tiempos mejores pueden aspirar. Casi que su alternativa</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">es ser parado o trabajador pobre. Entre tanto, la hipoteca de aquel piso comprado en la cresta de la burbuja, ahora devaluado, único patrimonio familiar, continúa goteando recibos mes tras mes. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Se habla mucho del desempleo juvenil, sí. Pero los jóvenes tienen todo un futuro y un mundo por delante. Carecen mayormente de obligaciones y saben y pueden reciclarse. O emprender. Sin embargo, esos parados talludos, poco cualificados, que </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">llevan dos, cuatro, cinco, siete años parados, chapuzas aparte, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">ven cómo corre el tiempo, laminando los ahorros y la ayuda familiar, y, sobre todo, sin cotizar los años supuestamente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">más feraces de su vida profesional. El drama del paro descansa, sobre todo, en esos parados maduros y en sus familias. Que van camino de convertirse, por décadas,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">y más allá de la jubilación, en un drama enquistado. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small"> </span></span></p>
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		<title>Apuntes sobre el empleo</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2014 16:53:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[El final de febrero trajo la buena nueva de que, por fin, y tras seis años cayendo, crecía la afiliación a la Seguridad Social: un 0,4% en doce meses. Culminaba así un cambio de tendencia que venía del pasado invierno. Pero aún es pronto para repicar campanas. Porque la tendencia, sostenida hasta ahora,  deberá consolidarse [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">El final de febrero trajo la buena nueva de que, por fin, y tras seis años cayendo, crecía la afiliación a la Seguridad Social: un 0,4% en doce meses. Culminaba así un cambio de tendencia que venía del pasado invierno. Pero aún es pronto para repicar campanas. Porque la tendencia, sostenida hasta ahora,  deberá consolidarse durante los próximos meses. Porque la contabilidad de ocupados se hace a través de la EPA, que ofrecerá datos de este trimestre pasada la Semana Santa. Y porque queda mucho por hacer: esos 61.557 nuevos empleos suponen una gota en el océano del paro.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Ahondar someramente en esos datos anuales desvela tendencias sintomáticas. Nuestra economía ahonda la terciarización laboral. La inacabable sangría de la construcción (-7,4%)  o, ya muy atemperada, de la industria (-1,3%, aunque con registros positivos desde diciembre) contrasta con el auge de la educación -46.000 nuevos afiliados, un 6% más, quizá resultado del reciclaje profesional de muchos compatriotas-la  hostelería (30.000 y 3,2%) o de los profesionales, científicos y técnicos (18.000 y 2%). Por cierto, el cuadro asturiano es preocupante. En las ramas de actividad en las que el conjunto de España pierde empleo, Asturias pierde aún más: -9,3% en la construcción, -5,5% en la industria…Y crece menos –o mengua- donde España avanza: 2% en educación, 2,3% en hostelería, 0% en profesionales… ¿Saben Uds. en qué rama avanzamos más? En la administración pública y defensa: un 6,9% en Asturias frente a un 0,7% nacional. Por tanto, nuestra pérdida de empleo no sólo superó la nacional durante la crisis sino que, cuando la ocupación parece repuntar, aquí  no repunta sino que parece consolidar un perfil crecientemente administrativo, frente al algo más diverso, incluso cualificado –educación, hostelería, profesionales- que parece dibujarse a nivel nacional.      </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Pero sobresale, sobre todo, el rol creciente de los autónomos. Aumentan un 1,5% frente al 0,1% de los asalariados, explicando el 72% de la nueva ocupación. El concepto de autónomo es muy ambiguo: un empresario con doscientos empleados lo es, pero también su fontanero, su abogado, su diseñador web o la persona que friega su portal.  Quizá sea pronto para saber si la tendencia se mantendrá en el futuro. Y si, de mantenerse, nos llevaría desde nuestra posición actual –justo en la media europea de autoempleo- hacia un modelo mediterráneo-oriental, de baja ocupación con elevado autoempleo o a otro, nórdico-anglosajón, de elevada ocupación abundante en empresarios (no autoempleados). La misma duda surge con los contratos a tiempo parcial, un 33% del total en febrero: son los que, en parte, explican la elevada ocupación de los países centrales de la UE, donde suelen superar el 25%, frente al 14% de España.  Pero, como los autónomos,  pueden implicar precariedad: la UE nos recuerda que entre los autoempleados abundan más los trabajadores pobres que entre los asalariados. Y que ganan menos trabajando más horas.  </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Sin duda, el viejo modelo laboral de “colocación” agoniza definitivamente. Pero aún desconocemos si apuntamos hacia ese modelo mediterráneo, al menos probable –aunque deseable- nórdico-anglosajón o a uno propio, previsiblemente polarizado y precarizado. ¿Cómo lo ven ustedes?</span></p>
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		<title>¿Y si fue algo más que burbuja?</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Feb 2014 13:25:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Los indicadores adelantados apuntan crecimientos de la economía española, en  tasa anual, cercanos al 2%. Y también a un muy posible incremento del empleo en los próximos meses o, incluso, semanas.  Cosa distinta es la sostenibilidad y duración de ese crecimiento, frágil y quizá excesivamente dependiente  del endeudamiento público…y privado. Pero con todos los indicadores [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Los indicadores adelantados apuntan crecimientos de la economía española, en  tasa anual, cercanos al 2%. Y también a un muy posible incremento del empleo en los próximos meses o, incluso, semanas.  Cosa distinta es la sostenibilidad y duración de ese crecimiento, frágil y quizá excesivamente dependiente  del endeudamiento público…y privado. Pero con todos los indicadores macro en positivo o  mejorando –algo que no sucedía cuando aquellos “brotes verdes”- tal vez  sea tiempo, como cuando escampa la galerna, de evaluar daños, mirando con perspectiva hacia el pasado. En este caso, mirando al indicador que, no por ser consecuencia de todos los demás, deja de ser la clave para la mayoría de los españoles: el empleo. </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Me dirán, con toda la razón, que sobran balances: es catastrófico. Porque la “olona” se llevó por delante 3,7 millones de empleos desde finales de 2007, un 18% del total. Y sus efectos se agigantan al contraste  con lo sucedido en otros países europeos, donde el empleo resistió, como en Francia o Italia, o creció, como en la Alemania de los “minijobs”.  Pero siempre caben los matices: 2,4 de esos 3,7 millones eran empleos de baja cualificación. Los empleos más cualificados –directivos, técnicos y profesionales, mayormente lo que se da en llamar clase creativa- apenas han caído, manteniéndose en torno a los 4,5 millones. El millón restante perdido corresponde, básicamente, a empresarios y personal administrativo y comercial. El resultado es que, en 2014, más de una cuarta parte de nuestros compatriotas trabajan en empleos cualificados. Algo inédito en nuestra historia. Claro que me objetarán ahora que eso no es cosa de mérito, sino fruto de una ocupación menguante.  No exactamente. Y es que si miramos más allá de 2007, comprobamos que los años que denominamos, despectivamente, de la burbuja ladrillera, hubo algo más que burbuja. Desde 1963 a 1995, la ocupación en España se atascó en unos doce millones de ocupados. Se transformó, sí  –de agraria a industrial y de servicios-  pero no creció. Sin embargo, entre 1996 y 2007, aumentó ¡ocho millones! rebasando los  veinte. De ellos, casi tres de elevada cualificación, aumentando un 142%.  Mayormente en el sector privado. Por comparación, en los diez años anteriores fueron medio millón.  Por tanto, y tras la galerna, tenemos cuatro millones más de empleos que en 1995.  Y de esos cuatro, dos y medio  –y creciendo ya de nuevo- altamente cualificados. No está tan mal: durante los últimos veinte años  nuestra tasa de ocupación creció y se cualificó. Aun soportando crisis  e inmigración, fue una de que mayor avance registró en una OCDE donde la tasa de ocupación parece estabilizada. Miren a los useños, están preocupados porque la suya cae.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small"> </span><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Quizá sea el momento de repensar los años de la burbuja. Porque, oculta entre tanto ladrillo, y más allá de las extravagancias a las  que se llevó el modelo, quizá se oculte una de las mayores transformaciones socioeconómicas de nuestra historia. Y lo mejor es que esa transformación sigue en pie, quizá con salarios rebajados y con más carga de trabajo, sí; pero en pie. Esa clase creativa constituye, quizá, el mejor pilar –quizá el  único- para la ansiada -y esperemos que equilibrada y fructífera- recuperación. </span></p>
<p style="text-align: justify"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2014/02/EC-Gráfico-Empleo.pdf">EC Gráfico Empleo</a></p>
<p style="text-align: justify">
<p style="text-align: justify">
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Mi bisabuela Etelvina y la vuelta de los temporeros</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Dec 2013 10:49:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Etelvina, mi bisabuela, enviudó joven, haciéndose cargo de los negocios de Anselmo, su marido. Debía ser –murió en 1930- una candasa tremenda: en jerga políticamente correcta, no sólo ejerció con éxito como madre sola, sino que fue una emprendedora que consolidó, expandió y diversificó sus negocios, generando además sinergias entre ellos. Porque llegó a ser [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Etelvina, mi bisabuela, enviudó joven, haciéndose cargo de los negocios de Anselmo, su marido. Debía ser –murió en 1930- una candasa tremenda: en jerga políticamente correcta, no sólo ejerció con éxito como madre sola, sino que fue una emprendedora que consolidó, expandió y diversificó sus negocios, generando además sinergias entre ellos. Porque llegó a ser armadora, empleando marineros que luego gastaban parte del quiñón en sus casas, sus panaderías o en su negocio original, que era una tienda-café. O así consta en el Censo Industrial y de Comercio de la época. Una de las claves estaba en vender a crédito. Anotando con sumo cuidado. Porque los marineros y los campesinos –que en España y hasta 1950, suponían más de la mitad de los ocupados; en Carreño seguramente más-trabajaban por costeras y cosechas. Como las conserveras. O alternaban trabajos por temporadas. Eran temporeros. No disfrutaban de ingresos fijos, ni por cuantía ni por periodo de cobro. Vivían al albur. A partir de los años 50, la industrialización –en Candás, fue Ensidesa- y la eclosión de servicios y administraciones públicas cambiaron radicalmente la situación, generando una enorme masa de asalariados que cobraban un fijo todos los meses.  </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Sesenta años después, y tras seis de crisis, vuelven los temporeros, no sé si para quedarse. Porque las postrimerías de 2013 nos dejan una buena y una mala noticia: la buena es que por vez primera desde 2007, acabaremos el año con la afiliación a la Seguridad Social estabilizada, incluso crecida, sin que medie creación de empleo público. La mala, además de las conocidas rebajas salariales y lo que oculte la eclosión de los autónomos, es el notable aumento de  las oscilaciones estacionales en algunas ramas de actividad. Porque los altibajos rama a rama son  considerables, aunque compensen unas con otras. Orillando el sector primario, las variaciones  son notables donde son previsibles, como en los hoteles, donde la oscilación alcanza el 70%, o en bares y restaurantes, con un 25%. Incluso en el comercio, donde se anotan vaivenes de unos 50.000 ocupados entre verano e invierno. Sorprende más la rama administrativa, que  se infla significativamente con la campaña del IRPF. O sectores inesperados como las Administraciones Públicas -con variaciones del 3%- y ¡la  enseñanza!: este  verano, las afiliaciones cayeron un 25%, de 775.000 a 600.000. Me dirán que  eso siempre pasó. Sí, pero es que la estacionalidad en estos sectores casi duplica los niveles precrisis. Sólo en las ramas citadas se superan los 500.000 temporeros. Añadan los de otros sectores, más  los temporales contratados por días, semanas,&#8230; </span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Indudablemente, la estacionalidad más desconcertante es la creciente de la enseñanza, equiparable ya  a la hostelera. Vale, muchos trabajan en academias y centros similares. Pero la temporalidad empieza a ser común en colegios privados…y públicos. Y no parece ser la mejor manera de exigir, comprometer, motivar y prestigiar a los docentes, responsables de una de las claves, según apuntan todos los informes, para nuestro futuro: la educación de nuestros jóvenes.  Quizá podamos apuntarnos el tanto de haber dejado atrás, por fin, la destrucción de empleo. Pero el desafío, ahora, es no regresar al albur de los tiempos de mi bisabuela Etelvina. </span></p>
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		<title>Asturias, en el círculo vicioso</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Sep 2013 17:07:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Semanas atrás, comprobábamos el magro dinamismo de la economía astur durante las últimas décadas. Y especialmente durante esta crisis. Pues bien, para intentar mantener su nivel de riqueza relativo por habitante,  Asturias drena población desde hace 30 años: un sorprendente –por inaudito- 5%, mientras el conjunto de España gana un 20%.  Y a costa de [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Semanas atrás, comprobábamos el magro dinamismo de la economía astur durante las últimas décadas. Y especialmente durante esta crisis. Pues bien, para intentar mantener su nivel de riqueza relativo por habitante,  Asturias drena población desde hace 30 años: un sorprendente –por inaudito- 5%, mientras el conjunto de España gana un 20%.  Y a costa de nuestros jóvenes, quizá de los mejores. Y a través de una triple víaa: por emigración –el saldo  relativamente equilibrado enmascara el éxodo juvenil con el retorno de las viejas diásporas al  jubilarse- por una inmigración extranjera comparativamente escasa&#8230;y por los no nacidos.</p>
<p style="text-align: justify">Porque hay una relación matizada, pero clara, entre natalidad y cantidad y calidad de la ocupación. Y Asturias tiene pocos ocupados y cada vez peor pagados. No es sólo que la suma de parados y jubilados supere a los ocupados. Es que sólo trabaja el 41% de los mayores de 25 años, récord nacional, quizá europeo. Menos que en 1975. En España, son un 30% más. Los salarios se sitúan ya por debajo de la media nacional. Sí, nada que no ocurra en regiones vecinas. La diferencia está en que en Asturias constituye algo novedoso. Un ejemplo: nuestras  pensiones son las más elevadas, tras las vascas. Pero los salarios vascos aún son generosos. En Galicia o Castilla y León ambas, pensiones y salarios, bajan de la media nacional. Los asturianos sufrimos, por tanto, una inédita brecha generacional. Los hijos viven comparativamente peor que sus padres. Por eso se van. O dependen, crecientemente, de la transferencia familiar de rentas, complementaria de la nacional y europea.</p>
<p style="text-align: justify">Asturias parece inviable, atrapada en un círculo vicioso. La bases imponibles de la región –trabajo, consumo, beneficios empresariales- tienden a reducirse mientras los gastos –pensiones, sanitario, asistencial,&#8230;- crecen. Fruto, en parte, de esas mismas dinámicas socioeconómicas. El déficit de la Seguridad Social es, por habitante –y casi en términos absolutos- el más elevado de España. La recaudación fiscal ha caído muy por encima de la media española, amplificando un problema nacional: poca actividad implica pocas rentas y poco consumo a gravar.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2013/09/Jubilados.jpg"><img loading="lazy" class="alignleft size-full wp-image-148" src="/que-nos-pasa/wp-content/uploads/sites/37/2013/09/Jubilados.jpg" alt="" width="300" height="180" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Nuestra estrategia paliativa consiste, desde hace décadas, en compensar la caída de ingresos y actividad mediante la captación de rentas foráneas, españolas y europeas. Acompañada, en los últimos años, por una presión fiscal comparativamente creciente. Esos parecen los afanes –comprensibles, por otra parte- de nuestros gobiernos autonómicos.</p>
<p style="text-align: justify">Pero no parece una estrategia con futuro, siquiera a medio y largo plazo.  Las tendencias dentro de España –a punto de revisarse el modelo de financiación, que a buen seguro empeorará para Asturias- y Europa -más rigurosa en la concesión de fondos- así como los efectos estadísticos derivados la ampliación de la Unión hacia el Este, que nos desfavorecen, apuntan a que los recursos foráneos podrían reducirse, dejándonos al albur de los nuestros. Además, empiezan ser preocupantes los indicios de que la presión fiscal podría estar disuadiendo a posibles inversores o contribuyendo a su deslocalización. Encogiendo, de paso, y aún más, nuestra base imponible. Lo dicho: Asturias parece atrapada en un círculo vicioso –reducción de actividad-más gasto-más impuestos-menos actividad…-  en el que nos hundimos cada vez más. Pero&#8230;¿y cómo retomar el círculo virtuoso?</p>
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		<title>Treintaiún parados menos</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Sep 2013 12:06:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">La difusión del último dato de paro registrado por el SEPE –el antiguo INEM- ha suscitado reacciones muy diversas. De un lado, euforia en el Gobierno y sus acólitos que, lógicamente, tienden a arrimar el ascua a su sardina. De otro, la oposición, política y mediática, ridiculizó el dato. Otros intentan interpretar el dato en su contexto. Indudablemente, que la cifra sea precisamente 31 propicia el chascarrillo fácil. Un programa radiofónico vespertino buscaba “a los 31 que habían encontrado empleo en agosto”. Naturalmente, encontraron más de 31. Porque sólo en agosto se firmaron 1.043.000 contratos. Hay un problema de enfoque al analizar las cifras sociales y económicas. Y, a veces, da la impresión de que también un exceso de ligereza, incluso de frivolidad.</p>
<p style="text-align: justify">La cifra de desempleo no es más que un registro. El que no está registrado en el INEM no cuenta. Cumplido el pago de la prestación por desempleo, apuntarse al INEM tiene pocos incentivos y algunas servidumbres. Por eso los desanimados no se apuntan. Ni tampoco los que se han ido, sean inmigrantes que retornan –unos 300.000 durante 2012- o españoles que fueron (¿40.000?). En parte, si el desempleo desciende, es porque los parados se van. Eso explicaría, en parte, que el número de parados de la construcción sea menor ahora, en 2013, que en agosto de 2009.</p>
<p style="text-align: justify">Por ello, quizá sea mejor utilizar los datos de la EPA –que es trimestral- o los de afiliación, que intentan contar a los que trabajan, los “empleos”. Este mes sólo disponemos de los afiliados. Y fueron 100.000 menos que en julio. Aparentemente, un mal dato. ¿O no? Pues caben los matices. Porque en agosto la afiliación siempre tiende a caer. Y este año, cayó menos que en los últimos diez, exceptuando 2005. Pero si un grano no hace granero, un mes no hace año. Quizá sea más apropiado analizar las cifras en plazos más largos, buscando tendencias. Y la tendencia sugiere que la afiliación acumulada en los doce meses anteriores baja cada vez menos: en enero caía al -4,6%; ahora al -3,4%. Y todo apunta a que seguirá “desempeorando”. Dentro de lo malo, menos.</p>
<p style="text-align: justify">A veces, enfocar la lupa en el detalle no nos permite ver nada, como los árboles el bosque. El empleo, que es un indicador “atrasado” –producto, en realidad,  de otros- debe contextualizarse con otros datos. Y parece que el contexto mejora: los indicadores adelantados muestran un crecimiento de la actividad  en servicios y manufacturas.  Es  posible que por ahora sea liquidando inventario, vendiendo stocks. O ¿pagando? horas extra puntuales a su actual plantilla. Pero, de consolidarse la tendencia –hemos conseguido abrir nuevos mercados en plena crisis del comercio internacional; ahora que crece, deberían ampliarse- pronto tendrán que producir. Y contratar personal. Al fin y al cabo, el empleo es fruto de la coyuntura. Y no al revés, aunque luego la anime, consumiendo…y tributando. Afrontaríamos entonces otro problema: gestionar la prosperidad. ¿Llegará? Y, de llegar ¿soslayaremos errores pasados? Pero, no nos precipitemos. Aún queda adversidad por delante.</p>
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		<title>Los autónomos</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Aug 2013 12:34:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
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		<description><![CDATA[Mes a mes y desde el pasado febrero, crece el número de autónomos.  Es fenómeno estacional, recurrente. La novedad es que crece con más vigor que otros años. Algo que no sucede, hasta ahora, con el empleo asalariado. Los autónomos  -especialmente sin asalariados- están aliviando la destrucción de empleo, engordando en unos 100.000 durante los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Mes a mes y desde el pasado febrero, crece el número de autónomos.  Es fenómeno estacional, recurrente. La novedad es que crece con más vigor que otros años. Algo que no sucede, hasta ahora, con el empleo asalariado. Los autónomos  -especialmente sin asalariados- están aliviando la destrucción de empleo, engordando en unos 100.000 durante los últimos doce meses. Sin embargo, y como ya nos hemos preguntado… ¿son fermento de nueva actividad, una solución transitoria, de emergencia, o una burbuja que puede estallar dejando un reguero de nuevos parados?</p>
<p style="text-align: justify">No es fácil saberlo. Pero vayan algunas pistas. En su mayoría, las iniciativas de emprendimiento se toman por oportunidad: búsqueda de independencia y mejorar o mantener ingresos, convirtiéndose, frecuentemente, en una segunda actividad personal o familiar que complementa rentas, quizá con aspiraciones futuras de actividad principal. Pero una cuarta parte de los emprendimientos se lleva a cabo por necesidad; básicamente por  desempleados. Los nuevos autónomos son relativamente jóvenes, formados y con ingresos medios y altos, aunque carecen de formación empresarial.  Y emprenden en el sector de servicios de consumo o  nuevas tecnologías, muy frecuentemente –quizá en exceso- como gestores de comunidades virtuales. Por último: los ingresos medios  declarados son bajos: unos 8.000€, resultado de la alianza del fraude con la escasa rentabilidad económica de muchas actividades.  Todo apunta, por tanto, a una tendencia hacia lo provisional, el sobrevivir e, incluso, lo experimental.</p>
<p style="text-align: justify">Pero algo parece estar cambiando en España respecto al autoempleo y la iniciativa emprendedora. Disminuye la aversión al riesgo –quizá por no tener mucho que perder, dada la situación previa y lo poco invertido-  y se detecta una mayor comprensión social hacia el fracaso, anatema hasta hace poco (ese lapidario “ya te decía yo….”). Pero queda mucho por hacer, tanto por parte de los emprendedores como por la sociedad en general. Los primeros tienen que mejorar la oportunidad y la calidad de sus iniciativas. Y aumentar la dimensión de las empresas, quizá a través de alianzas, que aporten sinergias y tamaño, robusteciéndolas. Mejorar las redes personales. Ser más innovadores (la clásica tienda de “chuches” podría ser el contraejemplo). La sociedad debería facilitar el inicio de actividad –en eso España está  en el puesto 46 a nivel mundial- y el acceso a fórmulas de financiación que pasen necesariamente por los bancos. Por cierto: España es puntera en inversores en pequeñas empresas, quizá  padres y amigos. Pero no se trata exactamente de eso.</p>
<p style="text-align: justify">El perfil del emprendedor y sus circunstancias no difieren en exceso del de otras naciones con nuestro nivel de renta. Quizá algo más acuciado y menos oportuno y tecnológico. Todo apunta a que el emprendimiento aumentará en el futuro. Sí, la crisis; pero también por una tendencia a aumentar a partir de ciertos niveles de renta, como ocurre ya en Holanda, Reino Unido o EEUU. Debería ser un empeño nacional apoyar el emprendimiento, mejorándolo, robusteciéndolo, perfeccionándolo y, desde luego, facilitando nuevas formas de financiación. Transformado lo transitorio y precario en atractiva actividad de futuro.  Que falta nos hace.</p>
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		<title>¿Primavera para el empleo?</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Jun 2013 16:57:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Desempleo]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta semana, como a cada principio de mes, se hicieron públicos los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social de mayo. Suele ser noticia rutinaria, que se despacha  con comentarios  también rutinarios durante un día o dos y se olvida hasta el mes siguiente. Sin embargo, cuando el presidente del gobierno  anunció [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Esta semana, como a cada principio de mes, se hicieron públicos los datos de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social de mayo. Suele ser noticia rutinaria, que se despacha  con comentarios  también rutinarios durante un día o dos y se olvida hasta el mes siguiente. Sin embargo, cuando el presidente del gobierno  anunció el día 31 que los resultados serían buenos, se disparó la expectación. Y no defraudó. 100.000 compatriotas menos registrados en las listas del INEM. Récord histórico. ¿Seguro?</p>
<p style="text-align: justify">No olviden que  la lista del INEM es eso, un registro, en el que se apunta quien quiere o debe. Si, por lo que sea, uno se va, o deja de buscar trabajo, no confía en el INEM para encontrar empleo o no recibe prestación… no se apunta en la lista. Y eso es lo que está ocurriendo. La población activa encoje, ayudando a la caída del desempleo. Por eso, el registro del INEM no es  excesivamente fiable. Y menos con los datos de un mes. Por cierto, en junio de 2012 los desempleados cayeron en 100.000… ¿los superaremos?</p>
<p style="text-align: justify">Se estima más representativa la EPA –que es una encuesta trimestral; para Santiago sabremos qué ocurre ahora&#8211; o los datos de afiliación a la Seguridad Social. Tres impresiones sobre la afiliación. Una: mayo sumó 134.660 trabajadores. Sin duda, un buen dato, el mejor de largo desde 2007, cuando fueron 151.973 los nuevos afiliados.  A medio camino, por tanto, entre mayos de crisis y auge.  Dos: casi 13.000 de esas nuevas afiliaciones son de autónomos. Son más que en cualquiera de los últimos mayos: 4.000 en 2010, 8.000 en 2011, 300 en 2012. Confirmando, de nuevo, su crecimiento. Y, como les decía hace unas semanas, desconocemos aún si son simiente de actividad, situación transitoria o burbuja que terminará por estallar. Pero explican una parte sustancial de la mejora de la ocupación. Tres: ¿Estamos ante algo cíclico, animado por la cercanía del verano? Cierto a medias.  De las nuevas afiliaciones, 65.000 corresponden a la hostelería. Pero 70.000 se reparten en ramas tan variopintas como actividades administrativas (11.000) comercio (7.000, la mitad autónomos), educación (7.000), construcción (5.700), transporte (3.300), manufacturas (3.000), profesionales y técnicos (3.000, la mitad autónomos), etc. Sólo la banca pierde empleo.</p>
<p style="text-align: justify">Pueden decirme  que un mes no hace calendario. Y es cierto. Pero las tendencias abonan alguna esperanza. Sé que suena rebuscado, pero si  tomamos un año completo, la destrucción de empleo es cada vez menor,  pasando gradualmente del -4,6% en enero al -3,7% en mayo,  invirtiéndose la tendencia a empeorar  que arrastrábamos desde mayo de 2011. Otro dato: en mayo se ha estabilizado –muy lejos aún de ser buena- la crítica relación cotizantes/pensionistas.</p>
<p style="text-align: justify">¿Estamos ante un cambio de ciclo? Es pronto para decirlo. Las tendencias del empleo –como el sector exterior o las manufacturas- podrían invitar al optimismo. Podría ser, incluso, que el PIB merodeara cerca del ansiado crecimiento. Pero la situación es tan, tan frágil que bastan unas declaraciones ¿inoportunas? de Draghi para que todo se tambalee. Así estamos.</p>
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