<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Qué nos pasaPolítica &#8211; Qué nos pasa</title>
	<atom:link href="https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/category/politica/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 23 Jul 2019 10:48:32 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Asturias, fin de ciclos</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2019/07/23/asturias-fin-de-ciclos/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2019/07/23/asturias-fin-de-ciclos/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 23 Jul 2019 10:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=698</guid>
		<description><![CDATA[Desde Polibio a Nietzsche, siempre  hubo partidarios de explicar  la historia y las sociedades a través de  ciclos y  eternos retornos  El domingo cerramos ciclo electoral  iniciado con las elecciones andaluzas.  El hundimiento de Podemos, contraimagen de un notable  reagrupamiento del voto de las izquierdas en torno al “voto útil” para el PSOE, repite, casi [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde Polibio a Nietzsche, siempre  hubo partidarios de explicar  la historia y las sociedades a través de  ciclos y  eternos retornos  El domingo cerramos ciclo electoral  iniciado con las elecciones andaluzas.  El hundimiento de Podemos, contraimagen de un notable  reagrupamiento del voto de las izquierdas en torno al “voto útil” para el PSOE, repite, casi veinte años después, el esquema de aquel PCE -luego IU- cuyos resultados  eran espejo invertido de los obtenidos por el PSOE.  Con todo, el botín obtenido por los socialistas es desigual. Han logrado el premio gordo de la Presidencia del Gobierno, pero quizá hayan perdido poder territorial: ganan La Rioja, pero perdiendo Andalucía y, tal vez, Aragón. Amplían su influencia en  feudos tradicionales como Extremadura o Castilla La Mancha apoyándose  en líderes con carisma ubicados en familias ideológicas que no son las del secretario general.  El balance local es también desigual, perdiendo quizá Zaragoza y Oviedo, por ejemplo, pero obteniendo las capitales gallegas.</p>
<p>Al otro lado del espectro ideológico, las derechas muestran una notable fortaleza que sólo debilita su fragmentación, muy especialmente en el Congreso y el Senado. Todo apunta, sin embargo,  a  que quizá la derecha política esté comenzando una reorganización parecida a la sufrida por las izquierdas durante el pasado trienio: Vox no acaba de cuajar como gran partido de derecha extrema, al modo del FN francés o La Liga italiana, dejándose en estas regionales y locales unos cuantos votos en favor del PP. Ciudadanos sufre su  indefinición: alma socialdemócrata –especialmente en Asturias- con electorado mayormente liberal o de derecha moderada ; aspiración a liderar el centroderecha desde ubicación típica de bisagra, sin superar a un PP que,  arañando votos de Vox y quizá del propio Ciudadanos, ha logrado esquivar el naufragio, recuperando además plazas como el ayuntamiento de Madrid.  Surge un interrogante: ¿estamos ante un punto de inflexión en la tendencia a la fragmentación política, reforzando los dos pivotes sobre los que se asentó nuestro sistema de partidos desde 1982? Veremos. Desde luego, de ser así, y a la vista de los resultados europeos, seriamos una rara avis en un panorama político cada vez más astillado.</p>
<p>Surgen además algunas paradojas: una, que Podemos, hundido electoralmente,  vaya a ser decisivo para la investidura y posterior gobernabilidad en los territorios donde ha sobrevivido, obligado, si le dejan, a ser “útil”. Sucede lo mismo con Ciudadanos, a poco que pueda y sepa articularse como bisagra o, incluso, Vox. Dos, da la impresión de que el cuerpo electoral, muy especialmente en las derechas, no acaba de comprender   los mecanismos de reparto de escaños, dispersando el voto en las generales y unificándolo en europeas, regionales y locales, donde el castigo a la dispersión es menor o incluso inexistente.</p>
<p>Mirando a Asturias, los resultados dejan un cierto aroma a déjà vu: esa victoria larga del PSOE –y única de ellas del sector “sanchista” España &#8211; y un PP que parece resistir al CDS, a URAS, Foro, UPyD,  a Ciudadanos e incluso a sí mismo. Oviedo parece volver a manos del PP, quizá no tanto por méritos propios como por deméritos de un adversario enredado en bulevares y vodeviles y Gijón al PSOE,  cerrando el último bastión de un Foro que, en su día, fue pionero aproando al bipartidismo.</p>
<p>Ahora bien, quizá el gran interrogante es el porqué de la victoria larga de ese socialismo que ha acompañado la decadencia imparable de nuestra región, de la que, además, y quizá por vez primera, los asturianos son plenamente conscientes. Parecemos cerrar un ciclo de inestabilidad. Y, sin embargo, se cierra votando a un PSOE cuyo programa ofrece más de lo mismo; en esencia, lo social, sin que cuajen alternativas. Cabe pensar que es por resignación, quizá por miedo o por vejez por lo que tantos asturianos votan a quien más les dé y no a quién más les permita dar. El problema no es ya la sostenibilidad económica de unas estructuras social y económica que no dan más de sí, sino que son fenómenos compartidas con regiones como Extremadura, Castilla- La Mancha o, más allá de los espejismos malagueño o almeriense, Andalucía,  a las que cada vez nos parecemos más en tantas tendencias e indicadores. No parecemos salir, jamás, de la estrategia cortoplacista de captación de rentas. Y es que, por lo general, el problema no son tanto lo políticos como las sociedades. Quizá por ello, esa sensación de eterno retorno, de bucle infinito del que nunca salimos. Peor aún es contemplar el ciclo largo: Asturias, región pobre aislada y agraria, se industrializa casi por casualidad. Casi dos siglos después parecemos estar cerrando el ciclo industrial para volver a esa Asturias eterna que algunos, incluso, parecen vindicar sin que nadie se anime a enarbolar una bandera –y la sociedad, a seguirla- que desafíe la consumación de un ciclo que en absoluto es inevitable.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2019/07/23/asturias-fin-de-ciclos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>698</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Apuntes urgentes tras el 28-A: ¿consolidando la volatilidad?</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2019/07/23/apuntes-urgentes-tras-el-28-a-consolidando-la-volatilidad/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2019/07/23/apuntes-urgentes-tras-el-28-a-consolidando-la-volatilidad/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 23 Jul 2019 10:38:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=696</guid>
		<description><![CDATA[&#160; El resultado de las elecciones generales deja algunos apuntes de urgencia: Las encuestas acertaron. No debería ser reseñable. Pero como sociólogo, creo que es ineludible dejarlo claro, ante las sospechas, muchas veces injustificadas, sobre ellas. Incluso el CIS, de vuelta a la “cocina” o “brujería”, acertó. Ha funcionado la polarización izquierda-derecha o, si se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>El resultado de las elecciones generales deja algunos apuntes de urgencia:</p>
<ol>
<li>Las encuestas acertaron. No debería ser reseñable. Pero como sociólogo, creo que es ineludible dejarlo claro, ante las sospechas, muchas veces injustificadas, sobre ellas. Incluso el CIS, de vuelta a la “cocina” o “brujería”, acertó.</li>
<li>Ha funcionado la polarización izquierda-derecha o, si se quiere, “futuro-pasado” o “progreso-regreso”. El PSOE, que parecía desahuciado tras las elecciones andaluzas y el aparente fracaso de su aproximación a la cuestión catalana, logró cambiar, aprovechando la ventaja anticipativa de disponer del poder de disolución de Cortes, la dicotomía España-independentismo. Y todo con la inestimable ayuda de la algo magnificada irrupción de Vox en el mapa institucional.</li>
<li>Disuelto definitivamente el bipartidismo más o menos imperfecto de los últimos 42 años, no parece que el sistema de partidos se haya estabilizado, sino que ha entrado, como otros en Europa, en una dinámica volátil e impredecible, animada por el creciente astillamiento social. El PSOE ha recibido muchos votos coyunturales de la abstención o prestados, con la nariz tapada, para la ocasión, por aquello de “parar a la derecha”. Pese a ello ha obtenido su tercer peor resultado desde 1977 (los dos peores, también por cuenta de su actual equipo). Por otra parte, esa volatilidad ha animado a las derechas a enzarzarse en una espiral fratricida que culminará, muy probablemente, con la desaparición como fuerza significativa de uno de los tres partidos en liza o la fusión de dos de ellos.</li>
<li>Y es que la combinación del sistema de circunscripciones con la regla D´Hondt premia la concentración del voto y castiga su dispersión. Esa fue la clave de las grandes mayorías de la etapa bipartidista. Lo es ahora de la minoría parlamentaria de unas derechas que, con los mismos votos que las izquierdas, tienen 18 parlamentarios menos.</li>
<li>Las grandes áreas urbanas, cuyas tendencias de voto siempre han anunciado las nacionales, parecen consolidar Ciudadanos como partido líder de las derechas, prefigurando lo que podría ser su dominio nacional de ese espectro. Y sin embargo, la ya mentada volatilidad del voto y la dinámica de los propios partidos, implica que cualquier predicción pueda considerarse fallida cuestión de meses.</li>
<li>El PP queda quebrado no sólo en votos, sino en cargos públicos y recursos financieros en medio de la crisis por cerrar tras la elección del señor Casado. Él o quien le sustituya, tiene una tarea hercúlea por delante para superar una situación más compleja que la del PSOE tres años atrás.</li>
<li>El señor Sánchez no sólo tiene que ser investido, sino que tiene que gobernar ¿cuatro años? con 123 diputados y en un más que probable ciclo económico desfavorable. Nadie lo ha hecho hasta ahora. Los resultados le dan la posibilidad de elegir pareja de baile: con Podemos y los independentismos –con los que tendrá que hablar sí o sí- con Podemos y esos regionalismos con creciente influencia nacional –Asturias es casi excepción- por su capacidad para rentabilizar para sus territorios ese escaño o dos en Madrid o bien con Ciudadanos. Sin embargo, el señor Ribera parece haberle descartado, decidido a imponer su hegemonía en la derecha desde la oposición. PSOE y C´s, beneficiarios de estos comicios, se juegan mucho en su política de alianzas y no las compondrán sin dejarse votos en la gatera. Claro que, conociendo como vamos conociendo al líder del PSOE, cabe también la posibilidad de gobierno en solitario en geometría variable. Los españoles reclaman acuerdos y estabilidad, pero no cualquier acuerdo.</li>
<li>Queda por ver el impacto en las elecciones locales y autonómicas de dentro de cuatro semanas. Todo apuntaría a que, pese a esa volatilidad de voto –también en función de la elección- y al desgaste de tantos años acompañando la decadencia regional, un PSOE casi lampedusiano podrá continuar en Suárez de la Riva y elegir, sin muchos problemas, con quién hacerlo.</li>
</ol>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2019/07/23/apuntes-urgentes-tras-el-28-a-consolidando-la-volatilidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>696</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Seis minutos</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/04/13/seis-minutos/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/04/13/seis-minutos/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2015 10:25:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Transportes y movilidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=593</guid>
		<description><![CDATA[Artículo publicado por el autor en EL COMERCIO en enero de 2013. Despunta 2013 mientras  los asturianos  asistimos, un año más, al debate infinito sobre la variante de Pajares. Un debate lastrado, frecuentemente, por motivos políticos o, incluso, personales. A fuerza de vivir el problema, de escuchar y leer opiniones, uno, diletante en materia ferroviaria, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Artículo publicado por el autor en EL COMERCIO en enero de 2013.</p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Despunta 2013 mientras</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">los asturianos</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">asistimos, un año más, al debate infinito sobre la variante de Pajares. Un debate lastrado, frecuentemente, por motivos políticos o, incluso, personales. A fuerza de vivir el problema, de escuchar y leer opiniones, uno, diletante en materia ferroviaria, se formula preguntas e, incluso, se atreve a opinar.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Quizá convenga empezar por el principio. ¿Para qué queremos mejorar nuestros accesos ferroviarios?</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Supongo que para mejorar nuestra competitividad y, con ella, ganar prosperidad, base imponible y empleo. Y no sólo para “ser región de primera”. Pero ¿es imprescindible la alta velocidad para ello? Pues no. O no solamente. Evaluado el impacto de líneas exclusivas para pasaje en Francia y España, con un cuarto de siglo de explotación comercial, los resultados apuntan a impactos casi inexistentes, cuando no negativos. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Aparece, además, un </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">hecho que quizá desenfoque el debate. Olvidamos que Asturias es la provincia española con mayor tráfico de mercancías: más del</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">15% del total. Y que Pajares es un</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">eje estratégico: por su maltrecha traza decimonónica pasa </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">más del</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">10% del movimiento interprovincial </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">de mercancía ferroviaria. La mayoría de los trenes que cruzan Pajares son mercantes. Pues bien, el paso por la variante</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">-menor pendiente, mejora de la traza, menor recorrido- reduciría el coste del transporte un 40%. Dirán que, entonces, no podrían circular los trenes a alta velocidad. Pero… ¿de verdad es imprescindible aparecer por Pola de Lena a 250 por hora? La diferencia entre pasar la cordillera a 250 y a, pongamos, 160, es de unos seis minutos.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">¿Realmente merece la pena sacrificar el importantísimo tráfico mercante –actual y potencial- por seis minutos? Quizá deberíamos plantearnos si es posible una solución intermedia: quizá </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">con ancho ibérico, pasaje a 160 y mercantes a su ritmo,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">cumpliendo el objetivo de tráfico mixto para el que la variante fue diseñada. Hay surcos de sobra para ello, y puestos de adelantamiento, también. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">¡Ah! ¿Qué entonces no es AVE? Pero, vamos a ver: ¿se trata de disponer de AVE hasta la puerta o de llegar León en una hora y a Madrid en tres y media? Si se trata de lo segundo, llegando a León a 160 cumplimos de sobra. Al menos, mientras se unifican los anchos de vía, asignatura pendiente en España desde 1988.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Otro debate abierto es el del tramo hasta Gijón. Pero ¿les parece a ustedes razonable, con la cae, gastar 2.000 millones –más los previsibles sobrecostes- y destrozar algún valle idílico para que 1.000 pasajeros diarios arañen diez minutos a un viaje que duraría 210? Mejor </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">arreglar el desaguisado –marcha atrás- de León ¿no creen?</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Por cierto: es éste uno de esos asuntos que muestran</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">a nuestros dirigentes enfangados en sus debates bizantinos, casi sectarios.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Por seis minutos. Mientras perdemos 60 –y millones de euros- por Pajares. Quizá, y por ahora, la solución no pase por lo que nos vendieron años ha. Pero cuando les elegimos </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">es para resolver problemas y decidir, no para crearlos ni perpetuarlos. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Luego, se sorprenden</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">cuando se les percibe como el problema. Decidan. Lo agradeceremos.</span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/04/13/seis-minutos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>593</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Y&#8230;vimos. Diez reflexiones urgentes sobre las andaluzas</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/03/23/y-vimos-diez-reflexiones-de-urgencias-sobre-las-andaluzas/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/03/23/y-vimos-diez-reflexiones-de-urgencias-sobre-las-andaluzas/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 09:48:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Instituciones]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=554</guid>
		<description><![CDATA[Si en la entrada anterior hacíamos pronósticos que, a la vista de los resultados  de las regionales andaluzas, no resultaron del todo desacertados, cabe hacer  balance complementario, ya con esos resultados en la mano. La demoscopia funciona, aún en situación de incertidumbre electoral. Y funcionó mejor según se acercaban los comicios. En cualquier caso, la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Si en la entrada anterior hacíamos pronósticos que, a la vista de los resultados</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">de las regionales andaluzas, no resultaron del todo desacertados, cabe hacer </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">balance complementario, ya con esos resultados en la mano.</span></span></p>
<ol>
<li>La demoscopia funciona, aún en situación de incertidumbre electoral. Y funcionó mejor según se acercaban los comicios. En cualquier caso, la media de las encuestas de hace mes y medio ya anticipaba resultados. Y digo la media: contempladas una por una tendían a favorecer al partido más cercano al medio que las contrataba. Y todas, sin excepción, sobreestimaron el auge de los neopartididos: Podemos, sobre todo, pero también algo el de Ciudadanos.</li>
<li>La participación ha sido inferior a la esperada: la mayor implicación de las izquierdas -Podemos- se compensa con la abstención de las derechas.</li>
<li>El denominado bipartidismo no desaparece. Es más, en  Andalucía gana peso electoral con respecto a los comicios europeos, básicamente  por los dos puntos que recupera el PP desde entonces.</li>
<li>El PSOE se mantiene fuerte en Andalucía. Pierde unos cien mil votos, respecto a las pasadas regionales. Pero no debemos olvidar que los de 2012 fueron los peores resultados del PSOE en décadas. Deja por tanto de ser el partido hegemónico, aunque sí será el principal sin el que no es posible formar gobierno.  Y ello porque pierde a las capas medias urbanas, manteniendo su hegemonía sólo en el rural. En el reparto de escaños le beneficia la división de sus adversarios.</li>
<li>El caso del PP es el contrario del socialista: partía de los mejores resultados alcanzados jamás, que le dieron la victoria. El retroceso es enorme –pierde una tercera parte de sus votos- si se compara con 2012, pero no se aleja en exceso de su media histórica. Y, como señalábamos, mejora su peso respecto a las europeas. Sigue siendo un partido de capas medias urbanas. Quizá maduras e incluso envejecidas. Paga la gestión, exitosa, aunque extremadamente difícil,  de la crisis. Pero, sobre todo, el amontonamiento de casos de corrupción. Y se abre, definitivamente, una fractura a la derecha, similar a la de Podemos en las izquierdas: el voto perdido por el PP migra, básicamente, a Ciudadanos, aunque también a la abstención o…al PSOE (para parar lo que parecía un Podemos arrollador). Habrá que estar a la espera de un saneamiento a fondo del PP que, regenerado e impulsado por su gestión económica, podría seguir siendo un partido de amplias mayorías y no victorias ajustadas, con capacidad para gobernar con pactos puntuales. No parece, por ahora, que se vaya a repetir el caso de la implosión de UCD. Pero lo complicado es regenerarse estando en el poder.</li>
<li>Ciudadanos recoge esa fatiga del PP –además de engullir a UPyD que, quizá injustamente, desaparece-  consiguiendo un notable resultado urbano pese a sus debilidades estructurales –apenas tiene organización- y de candidato. Pero ha demostrado tener una marca fuerte y un líder y un discurso reformista, regeneracionista; ambos atractivos. Con todo, no alcanza plenamente las expectativas demoscópicas. se está convirtiendo en bisagra perfecta, un rol que tendrá que administrar con cautela</li>
<li>Podemos se convierte, paradójicamente, en el gran derrotado de la noche electoral: sus resultados le descartan como alternativa de gobierno. Alcanza, sin duda, un buen resultado, pero muy por debajo de las expectativas, que llegaron a situarle como segunda fuerza. La que parecía su principal fortaleza, el voto urbano joven y talludo, no fue tal, y sus resultados hubieran sido aún peores si no fuera por el rural: la alianza con el Sindicato de Jornaleros le ha permitido salvar los muebles. Se desmonta el principio de transversabilidad: no es posible recoger, a la vez, el voto jornalero y el voto “hipster”. Lo que no implica que, en efecto, se detecte cierta difuminación ideológica en la ciudadanía. Pero Podemos, tan de izquierdas,  no es en mejor instrumento para canalizarla.</li>
<li>Una extrapolación de estos resultados para el conjunto España daría unos resultados aproximados de PP 31%, PSOE 26%, Podemos 15% y C´s 10%.</li>
<li>En el caso de Asturias, que cuenta con el errático comportamiento de Foro y la inexistencia de Ciudadanos como partido solvente en la región, los resultados ahora mismo podrían ser, más o menos, PSOE 25%, Podemos 20%, PP 18%,  Ciudadanos 10%, Foro  8%, IU 7%, UPyD, 3%.</li>
<li>En definitiva, todo apunta a que la ruptura constitucional no está en la agenda ciudadana. Pero sí, y muy clara, la reformista. También el final de  las mayorías absolutas. Y una fragmentación del mapa político, reflejo de la creciente diversidad social. Un fenómeno paralelo al que se detecta en toda Europa. Pero PP y PSOE siguen siendo partidos de gobierno, imprescindibles para formar mayorías. Por otro lado, atención a cómo se interpretan los próximos resultados autonómicos: Merkel pierde regional tras regional, pero arrolla en las nacionales. Algo parecido ocurre  en muchas naciones de la UE. Y quedan por ver los pactos con los que se lleva a cabo ese aggiornamento del sistema, ya inaplazable. Porque los pactos estarán ahí: institucionales, de reforma, pero también de gobierno. Como sucede en casi toda Europa. Y es que, para bien y para mal, nuestro mapa político tiende a parecerse cada vez más al centroeuropeo. No al griego. Esperemos que tiendan a ello también sus usos y costumbres. Y también las de la ciudadanía en general.</li>
</ol>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/03/23/y-vimos-diez-reflexiones-de-urgencias-sobre-las-andaluzas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>554</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Veremos</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/03/23/veremos/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/03/23/veremos/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 23 Mar 2015 09:42:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=552</guid>
		<description><![CDATA[Aún con sus peculiaridades, las elecciones regionales andaluzas darán la primera pista real del calado de la crisis de nuestra arquitectura institucional: comprobaremos si los daños son sistémicos o si sólo afectan –y cuánto-  a alguno de sus elementos, como los partidos mayoritarios.  También permitirán cotejar la precisión de las encuestas preelectorales en un entorno [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Aún con sus peculiaridades, las elecciones regionales andaluzas darán la primera pista real del calado de la crisis de nuestra arquitectura institucional: comprobaremos si los daños son sistémicos o si sólo afectan –y cuánto-</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">a alguno de sus elementos, como los partidos mayoritarios.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">También permitirán cotejar la precisión de las encuestas preelectorales en un entorno en el que la fidelidad de voto se ha esfumado.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">La Gran (y larga) Recesión ha puesto a prueba un entramado</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">institucional que, si ya antes de la crisis daba señales de fatiga, en lo más hondo de la estabilización económica, allá por 2013, y sacudido también por los escándalos que afectaron a la Corona y al partido del Gobierno, se tambaleó, pareciendo que podía quebrarse en cualquier momento. Pero quizás estemos ante un punto de inflexión. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Los indicadores del sistema gobierno-oposición que elabora el CIS parecen revertir su tendencia tras siete años de caída vertiginosa. Sí, siguen casi en mínimos históricos, pero hace meses que mejoran.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Sube la confianza en el primer partido de la oposición: parece que el desempeño del señor Sánchez, tan criticado, contribuye a ello. Y mejora, aunque menos, la confianza en el gobierno, quizá como consecuencia de la continuidad y magnitud del crecimiento económico. También, y entre altibajos, los indicadores de confianza económica dejan atrás años de caída para empezar</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">a remontar: el índice de expectativas ronda máximos históricos. Con todo, son básicamente los votantes del PP los que sostienen al alza la confianza en la gestión gubernamental. Por último, el indicador de autoubicación ideológica, que se iba escorando a la izquierda desde 2011, tiende también, entre sacudidas, a estabilizarse o incluso </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">a derechizarse.</span><span style="font-size: small">  </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">La crisis sistémica se plasmaría en la eclosión fulgurante –más virtual que real, siquiera hasta mañana- de la (cada vez menos) rupturista Podemos. Juegan en su contra, sin embargo, el buen tono y la duración del crecimiento económico, la renovación –reformista- del PSOE, pese a los múltiples dobleces de la candidata Díaz y, sobre todo, las propias contradicciones, extravagancias y endogamias podemistas. El marasmo griego –aunque siempre esté la perversa Frau Merkel para explicarlo- y la confusa relación política y económica con Venezuela </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">le alejan de su pretendida transversalidad. El resultado es que Podemos parece haber alcanzado su techo electoral e, incluso, iniciado un declive. Sumen la irrupción a escala nacional –de momento, pura virtualidad demoscópica- de Ciudadanos, reformista y no rupturista y, por ello, mucho más confortable para millones de votantes descontentos con los partidos, pero no antisistema. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">La aparición de ambos partidos legitimaría al sistema, demostrando que puede reformase, sino a través de los partidos mayoritarios, si mediante otros, nuevos.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Veremos qué sucede mañana. Cualesquiera que sean los resultados, su impacto político será nacional, fortalecerá a los que superen expectativas y viceversa. Pero si lo que parecen efectos balsámicos del crecimiento económico y de la renovación socialista tienen ya traducción electoral, y los resultados apuntaran por donde parecen indicar las tendencias demoscópicas, asistiríamos a una consolidación del reformismo –al que se sumaría seguramente un fatigado PP – frente a un rupturismo potente aunque minoritario.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Empieza a plantearse una próxima legislatura que promete interés. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Veremos. </span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/03/23/veremos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>552</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Asturias: exorcizando el pasado, mirando al futuro.</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/02/09/asturias-exorcizando-el-pasado-mirando-al-futuro/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/02/09/asturias-exorcizando-el-pasado-mirando-al-futuro/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Feb 2015 11:17:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=528</guid>
		<description><![CDATA[Ignoro la capacidad esclarecedora o los efectos políticos de la denominada “Comisión Villa”. Pero no que, como un exorcismo, está dejando en evidencia el talante, los modos con los que se comportaba un grupo que –aunque ahora se diga lo contrario- atesoró durante décadas una capacidad de influencia sin igual sobre las políticas desarrolladas desde [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Ignoro la capacidad esclarecedora o los efectos políticos de la denominada “Comisión Villa”. Pero no que, como un exorcismo, está dejando en evidencia el talante, los modos con los que se comportaba un grupo que –aunque ahora se diga lo contrario- atesoró durante décadas una capacidad de influencia sin igual sobre las políticas desarrolladas desde el Gobierno regional. Y no digamos en las Cuencas, donde la sensación general era la de que no se movía un folio –ni un euro- sin control del personaje que da nombre a la comisión y sus adláteres. Los usos y costumbres que se están desvelando –opacidad, tramas, amenazas,…- </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">expelen aromas napolitanos, y no de pizza, precisamente, antes intuidos y ahora confirmados. </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Usos y costumbres que han condicionado el pasado socioeconómico de la región. Porque como grupo de presión –aún recuerdo, hace cosa de quince años, a quienes, y no sólo desde el PSOE, reivindicaban su capacidad para “pegar un puñetazo encima de mesa”- el SOMA ha sido decisivo en el mantenimiento a las subvenciones a la explotación de Hunosa, primero, y en la gestión de los denominados “Fondos Mineros”, después. La suma de ambos -¿alguien la ha hecho?- </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">a lo largo de las últimas décadas arrojaría cifras asombrosas, seguramente superiores a la capacidad de inversión del Gobierno regional y, visto lo visto, de lo que se era capaz de gestionar. Y sin embargo, a finales de la pasada década, las primeras evaluaciones sobre el impacto de los Fondos mostraban su incapacidad no ya para desligar la evolución territorial de los municipios mineros de la de Asturias, mejorándola, sino siquiera para revertir o al menos atenuar su tendencia declinante. Sus efectos eran inversamente proporcionales al gasto efectuado sobre los territorios. Entre otras causas, ese chantaje de paz social a cambio de transferencias nos ha conducido a ser la región de España con menor crecimiento y más dependencia, con algunos indicadores similares a los extremeños como, sin ir más lejos, la ocupación. O el nivel de subvenciones. Algo impensable hace medio siglo.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">2014 parece </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">haber sido el de la implosión del SOMA. Pero también el de la desaparición de la vida pública de figuras claves de nuestro “establishment” que han marcado la vida económica de la región a lo largo de las últimas décadas. Esa renovación en las élites económicas, más el crecimiento económico y un mapa político astillado tras los comicios de mayo, propician la oportunidad para reflexionar responsablemente sobre la reforma de los fundamentos políticos, sociales y económicos de Asturias. Naturalmente, las inercias de tantos años pesan mucho, quizá demasiado. Algún neopartido –realmente, una de sus facciones- </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">impulsa un documento que ha llamado “Asturias 2030”. Todos, los demás partidos y también la sociedad asturiana en su conjunto, deberíamos mirar hacia el futuro, trazando un horizonte estratégico y un plan de acción realista, consensuado, para la región. Desde la sociedad civil empiezan a surgir ya propuestas interesantes. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Envidio cómo trabajan en otros países: en Francia, por ejemplo, comisiones parlamentarias multipartidistas proponen estrategias consensuadas sobre infraestructuras o política industrial a largo plazo que luego trasladan al gobierno. Impensable en España, no digamos en Asturias, más allá pactos antiterroristas –sin duda necesarios- y otros quizá menos confesables. Ojalá tras exorcizar el pasado podamos mirar conjuntamente al futuro.</span><span style="font-size: small">      </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/02/09/asturias-exorcizando-el-pasado-mirando-al-futuro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
	<post_id>528</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Grecia o la hibris casticista</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/02/02/grecia-o-la-hibris-casticista/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/02/02/grecia-o-la-hibris-casticista/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Feb 2015 10:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[Instituciones]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=526</guid>
		<description><![CDATA[Quizá no nos hemos fijado suficientemente  en la intensa impronta nacionalista de las elecciones legislativas griegas. Hasta el punto, sospecho, de condicionar los resultados electorales. Y es que Syriza será de izquierdas, que lo es, pero el tono de sus reivindicaciones sobre la deuda, o acerca del supuesto agravio a su soberanía por las condiciones [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Quizá no nos hemos fijado suficientemente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">en la intensa impronta nacionalista de las elecciones legislativas griegas. Hasta el punto, sospecho, de condicionar los resultados electorales. Y es que Syriza será de izquierdas, que lo es, pero el tono de sus reivindicaciones sobre la deuda, o acerca del supuesto agravio a su soberanía por las condiciones en las que se prestan los rescates, han marcado su mensaje y contribuido a su éxito quizá en mayor medida que sus políticas sociales. Explicando además la, para nosotros, sorprendente alianza con la derecha más nacionalista. O ese primer acto de Tsipiras ya como primer ministro, rindiendo homenaje a las víctimas de la ocupación alemana de 1941.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Un nacionalismo lindante quizá con el revanchismo que persigue, como último objetivo, “aislar a Merkel” para lograr esa ansiada segunda quita de una deuda cuya carga financiera, ahora mismo, supone sólo el 4% del PIB. Menos que a Italia. Se recuerda para ello el precedente de la condonación a Alemania, en 1953, del 60% de su deuda externa, ligándola subrepticiamente </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">a la devolución de la “indemnización” (más los intereses) que la Grecia ocupada fue obligada a pagar a Alemania. El nuevo gobierno convertiría así la negociación sobre la deuda en un problema casi bilateral, cuando lo es, como mínimo, comunitario. Soslaya sin embargo que aquella quita de 1953 poco paralelismo tiene con la griega: Alemania , divida en dos, honraba su deuda, lo condonado fueron básicamente las reparaciones de Versalles y, sobre todo,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Alemania crecía vigorosamente desde 1949, cuando Erhard impuso una audaz y catártica liberalización económica; muy contestada, por cierto, por partidos, sindicatos y ocupantes. Pero tuvo tal éxito que Alemania pudo acordar, cuatro años después, que la deuda restante se pagaría con el 3% de su superávit exterior. Y así fue hasta 2010. La quita apenas afectó a la economía germana. Ni fue causa de su “milagro económico”, sino casi una consecuencia, una reparación moral por los excesos de 1919. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">También creo intuir algo parecido a lo que en España llamamos casticismo, defendiendo el carácter nacional griego. Aparece, latente, cuando se denuncia como causa de su tragedia a la supuesta austeridad, un valor burgués, quizá protestante, propio de sociedades ricas, ajeno por tanto al mundo mediterráneo contemporáneo. Pero si la Unión Europea quiere serlo, lo tiene que ser con todas las consecuencias. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Bien está beneficiarse de fondos estructurales, rescates o quitas, pero a la larga deberíamos preguntarnos, asumiendo las consecuencias, si ciertos rasgos de nuestros “caracteres nacionales”, que tanto criticamos hasta verlos amenazados –en España, al menos, desde Esquilache- son compatibles con una cosoberanía económica y política de aroma casi inevitablemente calvinista, obligada por una</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">competencia </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">global cimentada en el rigor, la tecnología y el conocimiento. Valores que parecen</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">ausentes no ya del programa de Syriza, sino del </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">ADN de una Grecia que, más allá de los sobresaltos económicos o diplomáticos que pueda ocasionarnos, “corre el riesgo, como señala el sociólogo Kelpanides, de revertir todos los avances logrados en trasparencia y probidad,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">incrementando la corrupción, el nepotismo y los males ancestrales del estado griego contra los que se ha luchado durante estos años”. De la catarsis a la hibris. Para tomar luego el camino inverso. Pura tragedia.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/02/02/grecia-o-la-hibris-casticista/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>526</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Tapones</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/01/26/tapones/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/01/26/tapones/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 26 Jan 2015 20:16:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Instituciones]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=524</guid>
		<description><![CDATA[Comentaba Juan Neira días atrás el “tapón generacional” de la política asturiana,  advirtiendo que, con la excepción de la candidatura de Podemos, las seis restantes con posibilidad de obtener representación –veremos cuantos la logran- están encabezadas por candidatos que promedian  58 años. La clase política asturiana, como la nacional y la de las demás regiones, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Comentaba Juan Neira días atrás el “tapón generacional” de la política asturiana, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">advirtiendo que, con la excepción de la candidatura de Podemos, las seis restantes con posibilidad de obtener representación –veremos cuantos la logran- están encabezadas por candidatos que promedian </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">58 años. La clase política asturiana, como la nacional y la de las demás regiones, tiende a envejecer. Durante 30 años de autonomía, la edad media de nuestros parlamentarios ha pasado de 42 a 49 años –parece renovarse más que sus líderes- </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">con sólo seis diputados en la treintena. Quizá, y junto a otros motivos, acompasándose a una población cuyo promedio ha subido de 35 a 45 años. Pero como apuntábamos hace unas semanas en referencia al ámbito nacional, el problema no es tanto cuantitativo –edad- como cualitativo. Es cierto que de Silva, Rodríguez-Vigil o Sergio Marqués alcanzaron la presidencia con menos de 40 los primeros y con 49 el tercero. Pero atesoraban ricos currícula, forjados, sí, en la vida orgánica de la militancia partidista, pero también en sólidas carreras profesionales como abogados, altos funcionarios o empresarios. Y como ellos, buena parte de sus colegas de escaño.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">En 2015, el perfil de la “casta política” asturiana es otro. Con notables excepciones, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">presenta extensos currícula partidarios, cuajados en docenas de cargos orgánicos o institucionales y mil conspiraciones, que contrastan con el menguado tiempo dedicado a oficios fuera de la política: si el promedio en </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">1983 era de 17 años, ahora es de 13, y sólo 10 en el caso de PSOE, PP e IU. Por el contrario, la dedicación partidaria ha pasado de 2 a 14 años. La vida política supera ya, de largo, a la profesional. Peor aún, la formación media de nuestros representantes en la Junta sigue siendo, como hace 30 años, la de bachiller. Acabada la cuota minera está ahora la ambigua: esa de “cursó estudios…”. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Lo que podría llegar desde la amalgama podemista no mejora las cosas. Creo intuir en ella tres grandes perfiles: el becario/precario/activista social/parado treintañero, el trabajador público y el viejo rockero sesentayochista. Si el proyecto pablista-leninista cuaja –que parece que sí- aventuro que el perfil treintañero</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">desbordará a los demás y se integrará en la “casta” durante décadas, abundando en el político puro y duro, mayormente titulado pero sin experiencia profesional y con una percepción social que parece confundir lo extremo con lo mayoritario. No parece, en fin, que la fractura entre clase política y ciudadanía tenga visos de cerrarse. </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Estamos, pues, ante un círculo vicioso donde políticos mediocres, alejados de la realidad ciudadana, desprestigian la política y ese desprestigio aleja a la excelencia de la política. Añadan que la mediocridad evita competir con la excelencia, rodeándose de más medianías. No es fácil dibujar los atributos de un buen</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">político. Pero la edad no debería ser un impedimento, excepto cuando la experiencia se confunde con la rutina. Y quizá en Asturias sepamos demasiado sobre rutinas y abordar problemas de ahora con enfoques de hace </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">30 años. Sumen entonces al tapón generacional los de la rutina y la mediocridad. Que quizá sean peores.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/01/26/tapones/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>524</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Renovación política: la edad no lo es todo</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/01/12/renovacion-politica-la-edad-no-lo-es-todo/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/01/12/renovacion-politica-la-edad-no-lo-es-todo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2015 17:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=519</guid>
		<description><![CDATA[Espoleada por la desafección hacia el “viejo” liderazgo, ha pasado casi inadvertida la renovación generacional de nuestra élite política nacional durante 2014,. Doce meses atrás el señor Rajoy (59 años) era el epígono de los líderes políticos, superado por los señores Rubalcaba (63) y Lara (62) así como la señora Díez (62). Y por el [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Espoleada por la desafección hacia el “viejo” liderazgo, ha pasado casi inadvertida la renovación generacional de nuestra élite política nacional durante 2014,. Doce meses atrás el señor Rajoy (59 años) era el epígono de los líderes políticos, superado por los señores Rubalcaba (63) y Lara (62) así como la señora Díez (62). Y por el Rey, que con 77 años sobrepasaba de largo la edad común de la jubilación. Ahora es el decano: lideran el PSOE el señor Sánchez (42) y la señora Díaz (40) e IU el señor Garzón (¡29!). Entre las fuerzas emergentes –queda por saber cuánto- </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">destacan el señor Rivera (35) y el personaje revelación, señor Iglesias, con 36. En la jefatura del Estado, don Felipe (46) remacha el relevo. Un relevo que alcanzó también, aunque de forma trágica, a algunas grandes empresas: la señora Botín (54) y el señor Jimeno (39) sustituyeron </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">a</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">predecesores octogenarios. El actual decanato del señor Rajoy sólo es aliviado por la vicepresidenta del Gobierno (43) y su círculo tecnocrático de poder, en torno a esa edad.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small"> </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">En abril de 2013 nos preguntábamos dónde estaba la generación del entonces Príncipe. Una generación, decíamos, en torno a la cuarentena holgada, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">extraordinariamente formada, siquiera por comparación con las anteriores. Pero oculta. Fíjense: casi la mitad de sus ocupados tiene formación superior. Un 62% trabaja como asalariado para el sector privado y otro</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">20% es empresario o profesional (el 35% de los empresarios españoles tienen entre 40 y 50 años).</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Es una generación cosmopolita, informada y en contacto con las redes sociales. Y que quizá por ello sea la más crítica y la más descontenta con su situación económica y profesional.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Una generación –o su elite- que aunque silenciosa, es la más insatisfecha con el actual estado de cosas en España.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">Son además, los baby-boomers,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">la cohorte de población más numerosa. Casi cuatro millones de españoles (unos</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">80.000, asturianos) altamente formados e informados, pero descontentos. Sufridores de elevados impuestos, burocracias, incertidumbres laborales, corrupción y políticas públicas cicateras con la familia. Y que comprueban asombrados, además, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">que los políticos no son mejores que ellos. Son, además, dueños de lealtades ideológicas, pero no partidistas. Constituyen, en fin, una de las llaves menos visibles de las victorias o las derrotas electorales.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Queda por comprobar hacia donde se decanta ese voto de tan escasa lealtad partidaria. Una de las claves será si, más allá del Rey, los nuevos liderazgos </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">empatizan con las inquietudes de esa generación. O, más bien, de esa elite generacional. Porque si repasamos sus currícula –no digamos el de los segundos niveles partidistas- advertimos una mayoría de “aparatchicks” supuestamente formados, pero incapaces de “lucir” esos títulos que tanto pregonan, cuya dedicación casi exclusiva ha sido el partido y/o el activismo social (tan solapados). Lucen más edad que calidad. Quizá Rivera, Santamaría e Iglesias escapen a ese perfil tan alejado del de las capas más dinámicas de la generación del Rey, lo que explicaría su relativamente elevada valoración. Algo que induce a pensar que </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">la renovación de nuestras élites políticas sigue, en parte, pendiente. Porque la edad no lo es todo. </span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2015/01/12/renovacion-politica-la-edad-no-lo-es-todo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
	<post_id>519</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>Rajoy, presente, pasado y futuro.</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/12/29/rajoy-presente-pasado-y-futuro/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/12/29/rajoy-presente-pasado-y-futuro/#respond</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Dec 2014 10:45:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jacobo Blanco</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blog.elcomercio.es/que-nos-pasa/?p=501</guid>
		<description><![CDATA[Se cumplen tres años desde la investidura del señor Rajoy y de la legislatura quizá más compleja desde aquella Décima, agónica, de las Cortes Españolas. La tormenta perfecta de una recesión económica sin precedentes desde 1930 combinada con otra social e institucional, creaban una situación de partida extremadamente difícil. Hoy, la crisis económica y financiera [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri;font-size: small">Se cumplen tres años desde la investidura del señor Rajoy y de la legislatura quizá más compleja desde aquella Décima, agónica, de las Cortes Españolas. La tormenta perfecta de una recesión económica sin precedentes desde 1930 combinada con otra social e institucional, creaban una situación de partida extremadamente difícil.</span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Hoy, la crisis económica y financiera parece embridada. 2014 será el primer ejercicio en siete con crecimiento vigoroso y sostenido. Salvo sorpresas, 2015 lo consolidará. Escépticos y agoreros proclaman la falsedad del crecimiento, o que sólo alcanza al 1% de nuestros compatriotas. Pero el comportamiento del consumo, del comercio exterior, del tráfico de mercancías, del uso de transporte público, el de tantos indicadores, apuntan a que son millones las familias que, aunque quizá no incrementen sus menguadas rentas, albergan ya cierta seguridad en el futuro de su economía doméstica. Pero también es cierto que ese crecimiento es consecuencia, en parte, de un déficit público que, aunque reducido a la mitad en tres años, sigue ahí,</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">espoleado por un gasto social que crece a expensas de la inversión productiva, alimentando la deuda pública y, de paso, la exterior. También lo es que la creciente ocupación –también en número de horas trabajadas-</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">sufre una precariedad que será difícil aliviar, y más si observamos a lo que ocurre en otros países: recuerden los “minijobs” alemanes o la creciente tendencia a contratar a tiempo parcial (algo que, por cierto, no es necesariamente negativo).  La clave ahora es ¿podremos retomar el crecimiento sin endeudarnos? </span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Pero todo sugiere que la sinuosa</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">y gradualista estrategia económica aplicada, no siguiendo al pie de la letra los designios alemanes en cuanto al ritomo de reducción del déficit, pero conteniendo el gasto general, y aun tendiendo más a lo urgente que a lo importante, está triunfando, siquiera por comparación con Francia o, no digamos, Italia, sumidas aún en la recesión y la parálisis. </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">Un gradualismo a contracorriente, por cierto, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">de lo preconizado por muchos expertos, fueran liberales, keynesianos o marxistas, que ahora o niegan la mayor o aseguran, a toro pasado, que mejor aún nos hubiera ido de aplicarse sus recetas. Con todo, y aun siendo positivo el balance, siquiera por dar la vuelta a la recesión, es mucho lo que queda por hacer, desde la racionalización administrativa (esa Ley de Reforma de las Administraciones) a la fiscal, pasando por tantas otras.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Menos positivo es el balance institucional. Coronada con éxito la sucesión en cúspide del estado y comprobado el reflujo del espejismo</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">independentista tras el gatillazo del</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">9-N, debería darse paso a una reforma institucional, si no constitucional.</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">El señor Rajoy parece renuente a</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">afrontarla. Y lo hace con argumentos tan consistentes </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">como los favorables. Pero corre el riesgo de no ser él quien reforme al Estado, sino de que se lo reformen. Con todo, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">su mayor lastre no está en el presente, sino en el pasado; </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">en esa corrupción que ahora aflora por los juzgados de toda España –fenómeno novedoso con su parte positiva- y que, afectando a todos los partidos, afecta más al PP, quizá por el ser el que más poder acumuló. El caso Bárcenas es una bomba de relojería adosada</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">al casco del PP que, directa o indirectamente afecta al futuro del señor Rajoy.</span></span></p>
<p style="text-align: justify"><span style="font-family: Calibri"><span style="font-size: small">Hace dos años apuntábamos a una clamorosa falta de relato que diera coherencia a una gestión del gobierno a contrapelo de casi todos. Quizá el señor Rajoy sea de esos que hacen mucho pareciendo que no hacen nada. Pero su mejillonesca personalidad, antítesis del líder carismático, no comunica, no conecta con el común de los españoles que buscan precisamente liderazgo, respuestas y soluciones. Algo que quizá no diga mucho en favor de la ciudadanía, pero que está ahí. Y es ahora cuando se </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">busca el relato de la legislatura, o </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">enmendar incumplimientos que no lo son, como esa supuesta rebaja impositiva que, salvo para el impuesto de sociedades, no aparece en el programa electoral de 2011. Tarde piache. Porque otros ya han construido por él su relato de la legislatura. Aun así, ya no es el presente, sino el pasado, </span><span style="font-size: small"> </span><span style="font-size: small">lo que pone en</span><span style="font-size: small">  </span><span style="font-size: small">peligro una futura y, si no fuera por ello, casi segura reelección del señor Rajoy. Y es precisamente ese relato del pasado, especiado por ese aroma a corrupción que parece impregnar la vida política, el que va a ser más difícil de enhebrar.</span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/que-nos-pasa/2014/12/29/rajoy-presente-pasado-y-futuro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>501</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
