{"id":103,"date":"2013-06-02T17:00:03","date_gmt":"2013-06-02T17:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/que-nos-pasa\/?p=103"},"modified":"2013-06-02T17:00:03","modified_gmt":"2013-06-02T17:00:03","slug":"suecia-y-el-estado-de-malestar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/que-nos-pasa\/2013\/06\/02\/suecia-y-el-estado-de-malestar\/","title":{"rendered":"Suecia y el estado de malestar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">No fue en Grecia. Ni en Italia o Espa\u00f1a. Fue en Suecia. El mundo asisti\u00f3 desconcertado a los graves e ins\u00f3litos disturbios acaecidos en Suecia d\u00edas atr\u00e1s. Ins\u00f3litos, porque si en Escandinavia se considera inc\u00edvico manifestarse por las calles, imag\u00ednense quemar coches. Ins\u00f3litos porque en el imaginario popular Suecia es el ep\u00edtome del bienestar social. Olvidando, por cierto, las relativamente elevadas tasas de violencia agazapadas bajo \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Husby, Hagsetra, Ragsved. No, no denominan estanter\u00edas suecas. Son top\u00f3nimos de suburbios de Estocolmo y otras ciudades de Suecia donde prendi\u00f3 la violencia. Comparten todos ellos una o dos caracter\u00edsticas comunes. Primera, ser barrios estandarizados, fruto de los conceptos urbanos de planificaci\u00f3n urbana y social de los 60 y 70. Segunda, una amplia concentraci\u00f3n de inmigrantes no europeos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Barrios como Husby: bloques anodinos de baja altura y media densidad; amplias zonas verdes\u2026pero apenas comercio, servicios p\u00fablicos o calles de tr\u00e1nsito, segregados en un centro c\u00edvico. Ligado a la ciudad por el tel\u00farico metro de Estocolmo. Poco atopadizos: no hay nada que hacer all\u00ed, s\u00f3lo llegar o salir de casa. A las cinco desaparecen los empleados de los centros comunitarios. Y no hay control social en las calles. Nadie mira. Nadie denuncia. El sue\u00f1o urbano deviene, 50 a\u00f1os despu\u00e9s, en la pesadilla del gueto. Un escenario que replican <em>les grands ensembles<\/em> franceses. Docenas de enormes edificios blancos, cl\u00f3nicos, sobre verde y asfalto, testigos de disturbios muy similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a id=\"irc_mil\" href=\"http:\/\/www.google.es\/url?sa=i&#038;rct=j&#038;q=&#038;esrc=s&#038;frm=1&#038;source=images&#038;cd=&#038;cad=rja&#038;docid=jib-46DvxKcVjM&#038;tbnid=N79g3LpMUa69gM:&#038;ved=0CAUQjRw&#038;url=http%3A%2F%2Fwww.the666.com%2Fesp438.htm&#038;ei=bJY4Uuv9NcyU7Qa6gIH4DA&#038;bvm=bv.52164340,d.ZGU&#038;psig=AFQjCNGKvaWHBCcfHsjAQjPqLRG4PtLnEw&#038;ust=1379526603161534\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/www.the666.com\/fotos\/Husby26.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"346\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Husby&#8230;parece bonito<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/c\/c1\/Husby.gronhus.JPG\"><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/c\/c1\/Husby.gronhus.JPG\" alt=\"File:Husby.gronhus.JPG\" width=\"420\" height=\"267\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero de cerca no lo es tanto&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<p style=\"text-align: justify\">Sumemos la concentraci\u00f3n de inmigrantes \u2013planificada o espont\u00e1nea- en \u00e1reas muy concretas de las ciudades. Husby, concebido para las emergentes clases medias de los 60 y 70, sustituidas poco a poco por oleadas de inmigrantes, \u00a0que suman \u00a0ya el 81% de los vecinos.\u00a0 En Londres, Woolwich Common, barrio de Adebowale \u2013asesino del militar ingl\u00e9s-\u00a0 frisa el 60%. El agresor del soldado franc\u00e9s vive La Verri\u00e9re, <em>grand ensemble<\/em> de alta inmigraci\u00f3n. De nuevo, el gueto: sino f\u00edsico, s\u00ed cultural. O ambos. Guetos donde los inmigrantes confunden su identidad,\u00a0 manteniendo, recuperando, incluso radicalizando lengua y tradiciones, pero reivindicando atenci\u00f3n e igualdad por parte de las sociedades receptoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Espa\u00f1a, nuestros barrios son m\u00e1s atopadizos y diversos, menos proclives al gueto y la violencia. Pero quiz\u00e1 debamos prestar atenci\u00f3n a las concentraciones de inmigrantes, a su origen e integraci\u00f3n, por m\u00e1s que en buena parte compartamos lengua y religi\u00f3n. Asistimos a fen\u00f3menos in\u00e9ditos, siquiera por su escala. Que ir\u00e1n a m\u00e1s. Los bienintencionados funcionarios suecos aseguraban que el problema \u201cno era racial (sic), sino social\u201d. Pero la correlaci\u00f3n entre inmigraci\u00f3n y desigualdad es notable. Como lo es con el desempleo \u00a0y la exclusi\u00f3n. O el conflicto. El abismo cultural parece, por ahora, insuperable. La diversidad, tan valiosa, aparece a escala macro. Pero lo micro, quiz\u00e1 como autoprotecci\u00f3n, \u00a0tiende a lo homog\u00e9neo. E l multiculturalismo anglosaj\u00f3n y, sobre todo, el interculturalismo continental, cuentan \u00e9xitos discretos en integraci\u00f3n. Quiz\u00e1 haya que acostumbrarse al conflicto. Y al malestar. Habermas nos contaba preocupado, en Oviedo, que no encontraba soluci\u00f3n a la convivencia arm\u00f3nica ente distintas culturas. Un desaf\u00edo \u2013otro- para nuestra cansada Europa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No fue en Grecia. Ni en Italia o Espa\u00f1a. Fue en Suecia. El mundo asisti\u00f3 desconcertado a los graves e ins\u00f3litos disturbios acaecidos en Suecia d\u00edas atr\u00e1s. Ins\u00f3litos, porque si en Escandinavia se considera inc\u00edvico manifestarse por las calles, imag\u00ednense quemar coches. Ins\u00f3litos porque en el imaginario popular Suecia es el ep\u00edtome del bienestar social. 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