Es tal la desesperación de los países del Triangulo de oro e Centroamérica, Honduras, Guatemala y El Salvador que el camino que han escogido ahora, es, desde el Muro, lanzar a sus hijos y adolescentes a la Tierra Prometida.
Que por los menos los hijos tengan futuro, deben pensar muchas de las familias, que me recuerdan los 4,500 niños de la Guerra de España(3,000 a Rusia y 1,800 a México ), que sus padres los embarcaron a temprana edad para salvarlos del error de la guerra que se produjo ante el Golpe de Estado de Franco.