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Rafael Fernández Tomás

Reflexiones de Belarmino

¡¡¡¡CUANDO EN 1965 NO LLEGÓ A LA COMIDA, EL “FIU” DE RAFAEL Y PURA!!!!

Era 1965 cuando llegaba por primera vez a Asturias y me instalaba creo que un hotel Robledo, en Oviedo.

Desde los 15 años en México, mi vida “política” giraba alrededor de las Juventudes Socialistas de España y la vida del exilio, pero en aquel año decidí conocer aquella tierra de mis padres, donde mis abuelas  me hablaban de aquella tierra donde las manzanas y las peras eran totalmente diferentes y que exista un “elixir ” llamado Sidra.En las cenas de 25 personas o más en  Nochebuena, o fin de años, se hablaban de grandes urbes, me parecían a mi, llamados Sama, Mieres, Ciaño, Laviana, mientras con lágrimas en los ojos Pura pedía que se cantase. Y oí aquella facilidad para el canto a capela.

Por ello, los compañeros de Tolouse me pidieron si pudiera pasar a París para que me reuniera con compañeros de la Ejecutiva.Por supuesto con discos mexicanos y banderines republicanos, y tras la belleza de París,me dieron direcciones y documentos para los compañeros del interior en Madrid, Galicia, Asturias y el País Vasco.

Me impactó España. El contacto en Madrid era un joven de mi edad con no mucho cabello, y nos veríamos en la librería del Corte Inglés de la Castellana que iría con un suéter a cuadros azules. Era Miguel Boyer.

Tras conocer Madrid, al despacho de Marques de Cubas del viejo profesor y de ir a unos domicilios personales que mi madre me había dado,en edificios sencillos, donde al tocar se oía una voz tenue, con miedo, ¿Quien es ?. ” El nieto de Belarmino Tomás”, tras lo cual llorando me abrazaban aquellos viejos que habría estado en la Revolución de Octubre o en al 36 y el 37 en la resistencia en el Frente Norte, tome el tren para Santiago de Compostela, atravesando aquellas bellísimas rías, donde tras cumplir mi función, me trasladé a Oviedo, por fin Asturias.

Nicanor, Lola y sus hijos, inolvidables, habían preparado aquella comida, donde inclusive habían comprado vajilla nueva, y esperaban. Pero él, nunca llegó….

De repente, recién llegado, oigo unos golpes en la puerta, y al abrir encentro aquellos dos hombres, de mala cara, gabardina y sombrero: “Queda usted detenido “, y me condujeron a una comisaria de la Guardia Civil creo que en Pumarin, en Oviedo.

Ni en Oviedo, ni en el Congreso, ni la familia en México, supieron nada de mi, hasta que a los 10 días, aquel Comandante Ramos, me dice:” Ya decidimos que hacer contigo: Te largas), y así conocí la Estación del Norte, esposado y a las chavales ovetenses.

(Debo decir que al revisarme la maleta el primer día en aquel cuartel, mi preocupación eran los documentos y las direcciones, cuando apareció el MORADO salvador.Sin experiencia ninguna, a los 25 años, cuando Ramos vió el MORADO de la República, fue tan impactante para él, que por aproveché a sacar los discos de un envoltorio de plástico y metí allí los documentos y los pase a lo revisado.El minuto que Delfino Ramós se distrajo en despotricar contra el Morado, salvó los documentos.En aquella celda, con mi inexperiencia, los hice “cachitos” y empecé a querer prender mi pipa, pero….el humo; luego el water, pero al minuto se atascaba.Por fin abrí el forro de la chaqueta y allí acomodé aquellos documentos).

Lo primero que hice en San Juan de Luz, fue tirarlos en territorio frances. Participé en el congreso y regresé a México.

Allí a los 26 años era Jefe de Personal del filial del BNP, el Banco del Atlántico, y decidió estudiar la carrera que siempre haba querido: Sociologo y la única Universidad que tenía era la Universidad Iberoamericana de los jesuitas, una gran experiencia.

Un día, en 1968, como un junior más, estaba en Acapulco en el mejor hotel, cuando, al ir a la playa, escuché en la radio: Hoy Manifestación, a las 5 del Movimiento Estudiantil Popular. Pedí al taxista, regresar,pagar la cuenta e irme al aeropuerto y allí en ciudad de México, al otro taxista le dije a Santo Tomás, lugar de donde partía aquella enorme manifestación de decenas de miles hacia el Zócalo.

Ahí estaba el, ante mis ojos, el PUEBLO MEXICANO.

Con mi maleta caminé aquellos 10 kilómetros, al día siguiente a las 8 de la mañana paré mi salón, luego todo Ciencias Políticas y Sociales y al segundo día la tercera parte de aquella universidad estaba en huelga, ante los aplausos de las Universidades y politécnico mexicanos.Primera vez que una universidad privada participaba.

Tras la tremenda experiencia de ese movimiento, el Banco de mando a Guanajuato a inaugurar una sucursal, pero, en cuento llegué me detuvieron por ser instigador de la huelga.

En 1968, volví a la cárcel, pero ahora en Guanajuato, ahora como mexicano, antes en España como español.

Ahí empecé a conocer al pueblo mexicano, a sus dirigentes y a su historia que dentro de horas tendrán un encuentro histórico con las urnas.

 

 

 

 

 

 

 

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