Dijimos, días atrás, que Pedro Sanchez abrió “la caja de los truenos” en el desafío de Mohamed VI.Y cada día se muestra más claro.El ir a París, antes que a Rabat, como era antigua tradición; el defender en los organismos internacionales que el conflicto del Sahara Occidental se resolverá por un referéndum entre los propios Saharuis, y miedo a la resolución de Europa sobre el Convenio Pesquero con Marruecos, hicieron perder piso al monarca.
Un mes, después, en todo el mundo se volvió a recordar que el Sahara Occidental, ocupado a la fuerza en 1975 con el apoyo de Kisinger en aquella Marcha Verde, no es marroquí; España tensó las cuerdas; toda Europa apoyó a España; Biden cambio la posturas de Trump y cambio los ejercicios militares para que no tocasen aguas de los Saharuis.
Ahora, le espera Europa, su Parlamento y el Tribunal de Justicia Europeo.
Para hoy está preparada una fuerte condena de la Eurocámara Marruecos, por haber abierto las puertas de entrada a Melilla y jugar con varios miles de marroquies y niños en especial.
Pero falta que la justicia europea, dictamine en menos de un mes, que el Frente Polisario tiene la razón, y anule que el Convenio firmado en 2018 por Rajoy, incluye a las aguas del Sahara.