Hace un mes lo comentamos. EL VATICANO IBA A MOVER FICHA EN ESPAÑA, cuya Iglesia y la extrema derecha van tras de él. Ha pasado menos de un mes y tendrán que dar explicaciones de las 36,000 inmatriculaciones que, sin pasar por el gobierno, con la firma sólo del obispo, se quedaron con ellas en el gobierno de Aznar.
Además en un duro golpe, la Fiscalía del Estado, y el propio Congreso van a investigar oficialmente todos los casos de pederastía de la Iglesia en España.
Lo dijimos, Francisco I, juega en otra liga. Callado, sin ostentaciones ni los ruidos de obispos o de la derecha española aliada histórica de ella, actúa.