Entre los 50 segundos que necesitaba para el saludo con Biden y la ruptura ayer con sus socios de gobierno tras el golpe histórico contra los Saharauis, y el miedo a enfrentarse a las electricas que han puesto de rodillas al país, Pedro Sanchez puede no llegar hasta 2024.
Sin principios, con puro pragmatismo se puede avanzar, pero sólo un trecho.