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	<title>¡¡¡EL SALMÓN.- (2) &quot;PERO, TODAVÍA LOS MARIACHIS CALLABAN &quot;!!&quot;!! | Reflexiones de Belarmino - Blogs elcomercio.es</title>
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	<description>Blog de Rafael Fernández Tomás</description>
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		<title>¡¡¡EL SALMÓN.- (2) &quot;PERO, TODAVÍA LOS MARIACHIS CALLABAN &quot;!!&quot;!! | Reflexiones de Belarmino - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Apr 2022 11:23:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Fernández Tomás</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Y así fue. Podían cruzarse varias veces entre si en la Universidad y ninguna palabra, ningún gesto, hasta que llegaban los 15 días,pero ese día Deborah y Rafael entraban cada uno por una puerta diferente, se sentaban y de nuevo la magia aparecía.Más complices, más amigos y con mayor confianza sus inquietudes volvieron a surgir.Con más severidad pero [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p><strong>Y así fue. Podían cruzarse varias veces entre si en la </strong><b>Universidad y ninguna palabra, ningún gesto, hasta que llegaban los 15 días,pero ese día Deborah y Rafael entraban cada uno por una puerta diferente, se sentaban y de nuevo la magia aparecía.Más complices, más amigos y con mayor confianza sus inquietudes volvieron a surgir.Con más severidad pero con más profundidad.</b></p>
<p><b>Sus vidas empezaban a fluir con más facilidad,sin darse cuenta de en cada reunión estábase sembrando una semilla, que era sólo de ellos dos, y que crecería conforme ambos la mantuvieran con el sol y el agua que requería,agua y sol que era la amistad, y el principio del cariño que surgía entre ellos.</b></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p><b>De nuevo la siguiente cita a los 15 días y en el mismo lugar, donde las 5 horas parecían volar pero que, a ambos, les dejaba algo dentro y como un secreto se mantenía y se disfrutaba.Era de ellos dos solamente.</b></p>
<p><strong>Al término de cuarto encuentro, Rafael le sugirió que la próxima reunión quinces días después fuera, ya no en la Universidad, sino en la Catedral  de la hermosa ciudad de Guadalajara, a 500 kilómetros al norte de la ciudad de México.</strong></p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p><strong>Deborah, desconcertada pero sensible pensó: ¡¡ Guadalajara!! y de inmediato aceptó</strong></p>
<p><strong>Eran principios de octubre, el otoño estaba cerca.</strong></p>
<p><strong>El día fijado, a las cinco de la tarde, cada uno entraba por un portón de aquella catedral, se ubicaban y se sentaban uno junto al otro sin hablarse.No era el momento de la palabra, sino de la piel, de los sentidos.Sus manos se entrelazaban y toda la comunicación se trasmitían a las caricias de los dedos de las manos.Era muy profundo el sentimiento entre ambos. El silencia y la belleza de la catedral los arropaban.</strong></p>
<p><strong>Plenos, fuera los esperaba aquella bella tarde otoñal, con amplias avenidas, grandes jardines verdes, con flores por doquier, que hacían famosa aquella  ciudad, donde en Tlaquepaque era la cuna del mariachi.</strong></p>
<p><b>Y echaron a andar, comiéndose aquella ciudad, con sus manos entrelazadas, durante  horas.</b></p>
<p><strong>Pero los mariachis, junto con los tequilas,  sus compañeros de aquella noche, todavía callaban.</strong></p>
<p> </p>
</body></html>
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