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Rafael Fernández Tomás

Reflexiones de Belarmino

¡¡¡¡EL AMANECER EN SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS Y EL ANOCHECER EN SAN JUAN CHAMULA – LOS MAYAS, UNA CULTURA !!!!!!!

La luz penetraba suave sobre la cama donde ,abrazados, esperaban ese  30 de diciembre; la chimenea que con su fuego iluminó sus cuerpos mientras hacían el amor, ya estaba apagada. San Cristobal de las Casas, la antigua capital del estado de Chiapas, era muda testigo al ver bajar de aquellas enormes montañas a los indígenas tzeltales y tzotziles, mayas todos, de sus pueblos en lo que se llaman los Zonas de Refugio, ante la llegada de los españoles, con sus atuendos típicos de colores brillantes, llamativos, con sus pollitos, los huevos o los marranos, para intercambiarlos con las cubetas, camisas o zapatos.La ciudad se inundaba de color y vida, cuando aquella pareja salía a desayunar  en el mercado de la ciudad.

Habían esperado meses ese día, en que en San Juan Chamula a 40 kilómetros de donde habían compartido la noche, celebraban del 30 al 31 de diciembre el final y el recibimiento de un nuevo año, en una ceremonia no vista, en otros pueblos.

Tras de desayunar, sin prisa, bien abrigados por el frío de la zona a 3,000 metros de altura, fueron en su auto hacia aquel pueblo, del que tanto había hablado Rosario Castellanos, aquella gran escritora.

Al llegar, no parecía, más que un pueblo más, pero al entrar, a lo lejos vieron la Iglesia.Nada más entrar,los indígenas, no dejaban entrar cámara alguna ni de foto, ni de cine, tenían que quedarse en los autos..

No habia que caminar para apreciar el paisaje. Montañas enormes a su alrededor, la Iglesia, y su entorno sagrado, donde 5,000 mujeres y hombres compartirían para ellos un día especial. Caminaron a  y se sentaron en el pasto. A su alrededor ya era un bullicio, adelanto de lo que les esperaba.Acomodados, juntos, cómplices, Deborah y Rafael, ella una rubia de ojos claros que llamaba la atención y él un descendiente de Sama de Langreo., ambos seres humanos como todos, compartiendo, gracias a ellos ese ritual mágico

Y de pronto, empezaron a aparece en lo alto de las montañas. Filas de indignas, con la música de cuerdas al frente, detrás los mayordomos, los jefes religiosos y detrás las mujeres y los hombres, con sus vestimentas de lana, hasta la rodilla con colores rojo y azul.. Por doquier donde uno mirase, se veían columnas y los sonidos acercándose a San Juan Chamula.

Según llegaban, iban hacia la iglesia, el centro del día. Con sólo cemento y al fondo un Cristo,, sin bancos, todos sentados en el suelos, con el incienso que envolvía a los presentes, y la música y los colores, lo hacían impresionante. Al frente, de cal blanca, los Santos que les habían traído suerte,y bajo ellos las velas del tamaño, para cada quien, del favor del santo.

En la pared izquierda, los Santos que no los habían traído suerte y, ese año castigados, que por ello quedaban marginados y sin velas.

Fuera del contexto, visiblemente, no indígenas sino intrusos, Rafael que conocía esa ceremonia, para el siempre inolvidables, compró una botella de Zotol, el aguardiente de los tzeltales, y discretamente, en silencio se sentaron ,como unos más, entre los indígenas. Pero el Zotol, hacia la magia. Botella a los vecinos de a lado de cada uno de ellos, después de haber saboreado ese fuerte aguardiente único. A los minutos, ya eran parte de la comunidad.

Y entonces, todo entraba por los sentidos. Por la vista, el oído ,el olfato todos los cientos indígenas con sus bellos colores, el silencio total, sólo roto por las lagrimas de los violines, y todo envuelto en la magia del incienso.No hay palabras para sentir ese mundo mágico, mitad cristiano, mitad pagano.

Pero el placer estaba limitado, por la llegada de más y más, quienes ocupaban el lugar de los anteriores, tras la colocación de las velas.

Impresionados, nuestros amigos, en total silencio, dejaron sus espacios y fueron a la explanada en el exterior lleno de bullicio. Entre el Zotol y las coca colas, convivían aquellos hombres y mujeres, degustando los pollos pibil, o la masa cocida, con que lo acompañaban.

Y pasaron las horas, degustando aquel espectáculo, cuando de pronto, los cohetes se hacen sentir al lado izquierdo y TODOS,INSTINTIVAMENTE, fueron, solidarios hacia allí: Alguien se habia quemado y todos iban a ayudar.

Muchas horas pasaron y entre los miles ya cayéndose por efectos del zotol, NO HUBO UN SOLO INCIDENTE.Era un ejemplo de relaciones humanas solidarias.

Al salir en la noche, con tristeza, ambos observaban, como caían por el suelo, aquellos hombres herederos de la gran cultura maya, derrotados por la historia, sin futuro

Atrás habían quedado Jacinto Kanek y la Guerra de Castas  de los mayas en Quintana Roo, que no fue en 1821, sino hasta finales del siglo XIX, resistieron  frente al mar Caribe donde estaba al pueblo mágico,Chan Santa Cruz, que era la cabeza de su resistencia.(hoy Felipe Carrillo Puerto, el primer gobernador socialista en Yucatán en 1918)

Quien dijo, se preguntaban ,que el modelo de sociedad tenía que ser como Nueva York, sino la de aquellas sociedades, que perdimos su historio por el Auto de Fe de Fray Diego de Landa en 1528, en aquel triste días para los mayas, donde quemó todos los Códices, en Maní, Yucatán, en menor nivel pero aquel fuego era el mismo de los romanos cuando quemaron la Biblioteca de Alejandría  1600 años antes en el Mediterráneo.

Pero aquel fuego fue casual.

El de Diego de Landa fue a propósito.

 

 

 

 

 

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