De joven aspiraba al sacerdocio y lo logrò. Quiso entrar en Los Benedictinos y entro como uno màs. Pero un dìa, por razones que desconocemos,. a este hombre de menos de 40 años, alguien le diò las llaves.De prontò, quedò amo y señor nada menos que de aquel Mausosleo del pasado, que tarde o temprano deaparecerìa como tal. Pero ademàs el iba a ser el cuidador de una de las ùltimas reservas catòlicas de Occidente; la tumba del general Franciso Franco.
No sòlo eso, estarìa el y sus monges dueños del gran negocio del Valle de los caidos.
Un dìa su ego llegò al lìmite. A pesar de una demanda del Congreso, representante de los 43 millones del pueblo españo y de su aplicaciòn por el Ejecutivo del paìs, èl, el dueño de las llaves, nada màs, saliò a la palestra: ” Aquì nadie entra “.
Y asì hasta ayer, cuando diò una conferencia de prensa que sonaba a despedida y a que quedase la foto de su màxima obra.
Pero, señor Prior, disfrute estos ùltimos dìas de tener desde el amanecer hasta la noche, de esos privilegios, por que estàn por terminar sus 5 minutos de gloria.
Un Estado es un Estado; un Supremo es un Supremo y un gobierno es una gobierno.
No va darse ni cuenta de cuando ello ocurra. Quizàs busque la foto de salir detenido por la fuerza pùblica.Esa la tendrà, sera por una semanas la figura que defendio al Caudillo hasta el final, y luego a sus 40 años y con los problemas resueltos para toda la vida, quedaràn los 40 años del anonimato.
Atràs quedaràn aquellos cinco minutos de gloria que le diò la vida.
No a cualquiera se le concede ese honor.
La historia es la historia.