Seguimos atorados en la renovación del Poder Judicial. Ello nos ha llevado a que tengamos 46 cargos en el limbo, de uno de los poderes del Estado: El Legislativo, de donde emana del pueblo las leyes; del Ejecutivo que las materializa y el Judicial, que sería el que definiría, en caso de confrontación de los otros poderes, quien tiene la razón.
Empezamos mal la Transición, por darle continuidad a la dictadura, por que al decidir los dos partidos para quien se diseñó, quedaban en el poder judicial los principales jueces del franquismo.
Bien decía Guerra que en “España Montesquiau no existe”. Eso ha hecho que al quedar en manos de los dos partidos el Poder Judicial, las medidas son hechas contra o en favor de los dos partidos mayoritarios.
Con buena parte del poder judicial sin renovar durante más de dos años, al día da hoy nos encontramos con que 9 cargos en el Supremo y 6 Presidentes de Tribunales en el limbo.
Mientras no haya un poder judicial independiente de la política, seguiremos estando a la cola de los países de nuestro entorno.