En plena embriaguez, como suele suceder, Joe Biden en Varsovia soltó la siguiente frase: ” Putin no puede gobernar Rusia “, y entonces desató fuerzas que parecían dormidas, reacciones del gigante ruso, aparición de jefes militares y nuevas reacciones ofensivas, al grado de que en Tel Aviv, el Secretario de Estado tuvo que desmentirlo.
En Moscú, le contestaron que en Rusia quienes eligen a su presidente son los rusos; informaron que había terminado la primera etapa para reorganizar su ejército y seguir adelante, aparecieron jefes militares aparentemente desaparecidos y reinició sus ataques con más fuerza.
Con misiles crucero destruyeron uno de los mayores depósitos de gasolina de Ucrania en Leópolis , cerca de la frontera con Polonia.
Ayer comentamos: ” No se puede arrinconar a un pueblo que derrotó a Napoleón y a Hitler”.
Pero sucedió, y muy mal vista por el pueblo ruso las declaraciones de Biden, le han dado oxígeno al nacionalismo ruso.
Ahora empezaremos a conocer hasta donde pretende llegar Putin, tras el haber tocado techo Biden y Zelensky