Dos personas estaban muy pendientes de aquel 1939 . El presidente Lázaro Cárdenas y Marcial Maciel.Uno triste por el Levantamiento se puso en movimiento y el otro deseandolo para fundar sus Legionarios de Cristo.
Cárdenas dio instrucciones a un hombre de todas sus confianzas y experimentado embajador: Gilberto Bosques, que de inmediato se trasladó a Francia, para ayudar a los exiliados españoles.Al llegar ubicó a los 280,000 exiliados que se encontraban en Francia en 4 Campos de Concentración.
Allí en la desesperación por que nadie se preocupaba por ellos, tras la dura lucha, la derrota y el futuro de ellos y sus hijos, se encontraban aquellas mujeres, hombres, niños.
Lo primero que hizo Don Gilberto Bosques, hombre corpulento, de unos 60 años, redactó una hoja,sintética: ” SI USTED ES ESPAÑOL, REFUGIADO DE LA GUERRA, PARA MI PAÍS, MEXICO, SERÁ UN HONOR CONCEDERLE ASILO.Favor de mandar su documentación “.
Decenas de miles de cartas llegaron a sus oficinas
Aquel hombre michoacano como el general Cárdenas, firmó según sus archivos que constan en México 85,000 visados, antes de que aquel “cuñadísimo” del dictador, Serrano Suñer en 1940, firmase el acuerdo con los nazis, para impedir que nadie pudiera salir, y dejar en el nuevo infierno, al lado de Alemania la segunda guerra mundial.
34,000 personas lograron salir hacia México, en lo que se ha llamado el exilio mexicano.
Por supuesto, salieron también a otros paises otros ciudadanos.
En Tel Aviv hay un monumento a Gilberto Bosques, pero por supuesto en España no hay ninguna mención de la acción del paìs y de Don Gilberto Bosques.
Por supuesto aquel chaval acusado de envenenar al tío el Arzobispo Guisar y Acevedo, que le descubrió la pederastia, se vino de inmediato a España, y con el amparo de la familia Oriol que es dueña de IBerdrola, se introdujo en las elites, de tal forma que tres hijos y la hija de aquellos Oriol fueron sacerdotes destacados de los Legionarios de Cristo.