{"id":16085,"date":"2021-04-22T14:23:38","date_gmt":"2021-04-22T12:23:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/?p=16085"},"modified":"2021-04-22T14:23:38","modified_gmt":"2021-04-22T12:23:38","slug":"del-senor-perez-a-don-florentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/2021\/04\/22\/del-senor-perez-a-don-florentino\/","title":{"rendered":"\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1 DEL SE\u00d1OR PEREZ A DON FLORENTINO !!!!"},"content":{"rendered":"<p><b>Algo que ya llam\u00f3 la atenci\u00f3n en este regreso a la tierra de mis viejos, de mis genes( por 200 a\u00f1os en Oviedo, Fern\u00e1ndez, y sin registro tras la guerra en Sama de Langreo y Lieres, por Tom\u00e1s ), fue el poder del ciudadano que logra ser presidente\u00a0de un club, pero m\u00e1s si es de un club de primera divisi\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p><strong>Aquel empresario medio o alto, sabe bien que el camino para pasar de ser &#8220;el ciudadano&#8221; a ser el &#8220;Don &#8220;, pasa muchas veces por lograr ser el presidente de un club.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los negocios se aumentan, los contratos tambi\u00e9n y hay un ascenso social.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tocar\u00e9 un ejemplo, como podr\u00eda ser Barcelona, o el Valencia o el Sevilla en Espa\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un industrial con cierto peso, que lo llamar\u00edan en muchos momentos el Se\u00f1or Perez, se convirti\u00f3, automaticamente en Don Florentino, al ser presidente del Real Madrid.<\/strong><\/p>\n<p><b>A lo largo de muchos ,muchos a\u00f1os, es bien sabido que los grandes negocios se realizaban en el Palco del Bernabeu.All\u00ed, mientras los aficionados aplaud\u00edan a rabiar al club de sus amores, un abrazo llevaba a aquel empresario nuevo a quien le regalaron, m\u00e1ximo\u00a0honor, una entrada para el PALCO y all\u00ed con el brandi, recib\u00eda la misma pregunta: &#8221; \u00bf En que te puedo ayudar?&#8221;, y ah\u00ed con su brandi, se cerraban los grandes negocios.<\/b><\/p>\n<p><strong>Una tarjeta de Don Florentino, abr\u00eda las puertas de los gobiernos de Madrid, desde que lleg\u00f3 Do\u00f1a Esperanza Aguirre.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ah\u00ed estaba el negocio, no en el sueldo por presidir el club, sino los grandes negocios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una especie\u00a0 de Juan Carlos, en peque\u00f1o, que no ten\u00eda que ir a La Meca ni a Brasil para tener sus negocios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Son esos presidentes de los clubes las figuras sociales, m\u00e1s que buena parte de ministros, diputados y jueces.<\/strong><\/p>\n<p><b>Hasta que un d\u00eda Don Florentino, dej\u00f3 de pisar suelo, se asust\u00f3 con las maniobras de compras de jugadores, y se le ocurri\u00f3 para &#8221; salvar al f\u00fatbol&#8221;, mas bien para &#8220;salvar a las trasnacionales del f\u00fatbol&#8221;, inventarse la Superliga.<\/b><\/p>\n<p><strong>No estaba s\u00f3lo: 12 &#8221; ciudadanos&#8221; que ahora eran &#8220;Don&#8221;,\u00a0 se fueron a a la aventura, hasta que los bajaron de las nubes los aficionados ingleses, fundadores del\u00a0<\/strong><b>f\u00fatbol<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo que ya llam\u00f3 la atenci\u00f3n en este regreso a la tierra de mis viejos, de mis genes( por 200 a\u00f1os en Oviedo, Fern\u00e1ndez, y sin registro tras la guerra en Sama de Langreo y Lieres, por Tom\u00e1s ), fue el poder del ciudadano que logra ser presidente\u00a0de un club, pero m\u00e1s si es de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16085"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16085"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16085\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16087,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16085\/revisions\/16087"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16085"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16085"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16085"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}