{"id":36014,"date":"2024-04-20T20:29:48","date_gmt":"2024-04-20T18:29:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/?p=36014"},"modified":"2024-04-20T20:29:48","modified_gmt":"2024-04-20T18:29:48","slug":"el-amanecer-en-san-cristobal-de-las-casas-y-el-anochecer-en-san-juan-chamula-los-mayas-una-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/reflexiones-de-belarmino\/2024\/04\/20\/el-amanecer-en-san-cristobal-de-las-casas-y-el-anochecer-en-san-juan-chamula-los-mayas-una-cultura\/","title":{"rendered":"\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1EL AMANECER EN SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS Y EL ANOCHECER EN SAN JUAN CHAMULA &#8211; LOS MAYAS, UNA CULTURA !!!!!!!"},"content":{"rendered":"<p><b>La luz penetraba suave sobre la cama donde ,abrazados, esperaban ese\u00a0 30 de diciembre; la chimenea\u00a0que con su fuego\u00a0ilumin\u00f3 sus cuerpos mientras\u00a0hac\u00edan\u00a0el amor, ya estaba apagada. San Cristobal de las Casas, la antigua capital del estado de Chiapas, era muda testigo al ver bajar de aquellas enormes\u00a0monta\u00f1as\u00a0a los ind\u00edgenas\u00a0tzeltales y tzotziles, mayas todos, de sus pueblos en lo que se llaman los Zonas de Refugio, ante la llegada de los espa\u00f1oles, con sus atuendos t\u00edpicos\u00a0de colores brillantes, llamativos, con sus pollitos, los huevos o los marranos, para intercambiarlos\u00a0con las cubetas, camisas o zapatos.La ciudad se inundaba de color y vida, cuando aquella pareja sal\u00eda a desayunar\u00a0 en el mercado de la ciudad.<\/b><\/p>\n<p><b>Hab\u00edan esperado meses ese d\u00eda, en que en San Juan Chamula a 40 kil\u00f3metros\u00a0de donde hab\u00edan compartido la noche, celebraban del 30 al 31 de diciembre el final y el recibimiento de un nuevo a\u00f1o, en una ceremonia no vista, en otros pueblos.<\/b><\/p>\n<p><b>Tras de desayunar, sin prisa, bien abrigados por el fr\u00edo de la zona a 3,000 metros de altura, fueron en su auto hacia\u00a0aquel pueblo, del que tanto hab\u00eda hablado Rosario Castellanos, aquella gran escritora.<\/b><\/p>\n<p><b>Al llegar, no parec\u00eda, m\u00e1s que un pueblo m\u00e1s, pero al entrar, a lo lejos vieron la Iglesia.Nada m\u00e1s entrar,los ind\u00edgenas, no dejaban entrar c\u00e1mara\u00a0alguna ni de foto, ni de cine, ten\u00edan\u00a0que quedarse en los autos..<\/b><\/p>\n<p><b>No habia que caminar para apreciar el paisaje. Monta\u00f1as enormes a su alrededor, la Iglesia, y su entorno sagrado, donde 5,000 mujeres y hombres compartir\u00edan\u00a0para ellos un d\u00eda especial. Caminaron\u00a0a\u00a0 y se sentaron en el pasto. A su alrededor ya era un bullicio, adelanto de lo que les esperaba.Acomodados, juntos, c\u00f3mplices, Deborah y Rafael, ella una rubia de ojos claros que llamaba la atenci\u00f3n y \u00e9l un descendiente de Sama de Langreo., ambos seres humanos como todos, compartiendo, gracias a ellos ese ritual\u00a0m\u00e1gico<\/b><\/p>\n<p><b>Y de pronto, empezaron a aparece\u00a0en lo alto de las monta\u00f1as. Filas de indignas, con la m\u00fasica\u00a0de cuerdas al frente, detr\u00e1s los mayordomos, los jefes\u00a0religiosos y detr\u00e1s\u00a0las mujeres y los hombres, con sus vestimentas\u00a0de lana, hasta la rodilla con colores rojo y azul.. Por doquier donde uno mirase, se ve\u00edan columnas y los sonidos acerc\u00e1ndose\u00a0a San Juan Chamula.<\/b><\/p>\n<p><b>Seg\u00fan llegaban, iban hacia la iglesia, el centro del d\u00eda. Con s\u00f3lo cemento y al fondo un Cristo,, sin bancos, todos sentados en el suelos, con el incienso que envolv\u00eda\u00a0a los presentes, y la m\u00fasica y los colores, lo hac\u00edan\u00a0impresionante. Al frente, de cal blanca, los Santos que les hab\u00edan tra\u00eddo\u00a0suerte,y bajo ellos las velas del tama\u00f1o, para cada quien, del favor\u00a0del santo.<\/b><\/p>\n<p><b>En la pared izquierda, los Santos que no los\u00a0hab\u00edan\u00a0tra\u00eddo\u00a0suerte y, ese a\u00f1o castigados,\u00a0que por ello quedaban marginados y sin velas.<\/b><\/p>\n<p><b>Fuera del contexto, visiblemente, no ind\u00edgenas\u00a0sino intrusos, Rafael que conoc\u00eda esa ceremonia, para el siempre inolvidables, compr\u00f3 una botella de Zotol, el aguardiente de los tzeltales, y discretamente, en silencio se sentaron ,como unos m\u00e1s, entre los ind\u00edgenas. Pero el Zotol, hacia la magia. Botella a los vecinos de a lado de cada uno de ellos, despu\u00e9s de haber saboreado ese fuerte aguardiente \u00fanico. A los minutos, ya eran parte de la comunidad.<\/b><\/p>\n<p><b>Y entonces, todo entraba por los sentidos. Por la vista, el o\u00eddo\u00a0,el olfato todos los cientos ind\u00edgenas\u00a0con sus bellos colores, el silencio total, s\u00f3lo roto por las lagrimas de los violines, y todo envuelto en la magia del incienso.No hay palabras para sentir ese mundo m\u00e1gico, mitad cristiano, mitad pagano.<\/b><\/p>\n<p><b>Pero el placer estaba limitado, por la llegada de m\u00e1s y m\u00e1s, quienes ocupaban el lugar de los anteriores, tras la colocaci\u00f3n de las velas.<\/b><\/p>\n<p><b>Impresionados, nuestros amigos, en total silencio, dejaron sus espacios y fueron a la explanada en el exterior\u00a0lleno de bullicio. Entre el Zotol y las coca colas, conviv\u00edan aquellos hombres y mujeres, degustando los pollos pibil, o la masa cocida, con que lo acompa\u00f1aban.<\/b><\/p>\n<p><b>Y pasaron las horas, degustando\u00a0aquel espect\u00e1culo, cuando de pronto, los cohetes se hacen sentir al lado izquierdo\u00a0y TODOS,INSTINTIVAMENTE, fueron, solidarios hacia all\u00ed: Alguien se habia quemado y todos iban a ayudar.<\/b><\/p>\n<p><b>Muchas horas pasaron\u00a0y entre los miles ya cay\u00e9ndose\u00a0por efectos del zotol, NO HUBO UN SOLO INCIDENTE.Era un ejemplo de relaciones humanas solidarias.<\/b><\/p>\n<p><b>Al salir en la noche, con tristeza, ambos observaban, como ca\u00edan por el suelo, aquellos hombres herederos de la gran cultura maya, derrotados por la historia, sin futuro<\/b><\/p>\n<p><b>Atr\u00e1s hab\u00edan quedado Jacinto Kanek y la Guerra de Castas\u00a0 de los mayas en Quintana Roo, que no fue en 1821, sino hasta finales del siglo XIX, resistieron\u00a0 frente al mar Caribe donde estaba al pueblo m\u00e1gico,Chan Santa Cruz, que era la cabeza de su resistencia.(hoy Felipe Carrillo Puerto, el primer gobernador socialista en Yucat\u00e1n en 1918)<\/b><\/p>\n<p><b>Quien dijo, se\u00a0preguntaban ,que el modelo de sociedad ten\u00eda que ser como Nueva York, sino la de aquellas sociedades, que perdimos su historio por el Auto de Fe de Fray Diego de Landa en 1528, en aquel triste\u00a0d\u00edas para\u00a0los mayas, donde quem\u00f3 todos los C\u00f3dices, en Man\u00ed, Yucat\u00e1n, en menor nivel pero aquel fuego era el mismo de los romanos cuando quemaron la Biblioteca de Alejandr\u00eda\u00a0 1600 a\u00f1os antes en el Mediterr\u00e1neo.<\/b><\/p>\n<p><b> Pero aquel fuego fue casual.<\/b><\/p>\n<p><b> El de Diego de Landa fue\u00a0a prop\u00f3sito.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La luz penetraba suave sobre la cama donde ,abrazados, esperaban ese\u00a0 30 de diciembre; la chimenea\u00a0que con su fuego\u00a0ilumin\u00f3 sus cuerpos mientras\u00a0hac\u00edan\u00a0el amor, ya estaba apagada. 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