Aproximadamente hay 600.000 personas que viven en el limbo estadístico del desempleo. Me explico. Según la encuesta de la Encuesta de Población Activa (EPA) había en España a últimos de junio 4.135.000 parados. En cambio, si miramos las cifras del INEM recientemente ofrecidas para julio la cantidad es de 3.554.000. Ambas metodologías difieren en número y, además, siembran dudas sobre si esa población que está en tierra de nadie son o no parados. Pero es que hay algo todavía peor: los registros muestran caminos diferentes. Mientras el INEM está diciendo que el desempleo -aunque de manera tenue- se va reduciendo, la EPA muestra un incremento cada trimestre (el último de 145.000 personas). Por tanto, de lo que deberíamos de hablar es de unificar la medida para saber, por lo menos, cuánto desempleo tenemos y hacia dónde vamos. Porque, pásmense, hay criterios tan incomprensibles como el siguiente. Si uno está registrado en el INEM y se apunta a un curso de formación, mientras lo está recibiendo, deja de pertenecer al paro. En fin…