La zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA) se creó por y para la ampliación de El Musel. El empaque que se le dio (hasta 4 millones de metros cuadrados), su inversión (78 millones de euros por ahora) y los servicios con que se la iba a dotar (incluso una estación intermodal en la segunda fase); estaban basados en un crecimiento enorme debido a la influencia del “superpuerto”. Si no, estaríamos hablando de un polígono más de los muchos que hay. La ZALIA nació para dar servicio al nuevo Musel junto con el puerto de Avilés y, ahora, sin embargo, le quieren dar la espalda. El presidente de Puertos del Estado, José Llorca, ha dejado bien claro que no van a poner (o avalar) un euro. O sea, que deja el proyecto a la suerte de ayuntamientos y Principado. Que se las apañen. Y no quiere saber nada principalmente por dos motivos. Primero, porque considera que las parcelas no se van a vender y segundo, debido a que la viabilidad financiera de las entidades portuarias está ya comprometida por la abultada deuda. Bien, a mí me parece que el mensaje lanzado desde Madrid no alberga lugar a dudas: dicen adiós a la ZALIA. Todo lo que sea avanzar en el proyecto no lo van a contemplar. Ni mucho menos, ningún plan de vialidad lanzado del Principado que les involucre de alguna forma. El accionista mayor de la sociedad (45%) no está dispuesto a seguir con la obra, lo cual, en la práctica, representa su finiquito. Propone, para quitarse de en medio, que se busque financiación a través de la iniciativa privada. Pregunto, ¿a quién le va a interesar entrar en una inversión prevista de 98 millones de euros y que ha vendido una parcela? ¿Van a salir inversores del mismo sitio que los del Metrotrén? Seamos claros: la ZALIA se muere. Tiene toda la pinta de que va a acabar abandonada a su suerte y olvidada por todo el mundo. Sin ir más lejos, los tres grupos de oposición en el Ayuntamiento de Avilés ya se han cuestionado la futura participación del Consistorio. Lo ven…