He aquí nuestra primera industria: la que nunca falla. Y aunque parezca que no, cuando nos ponemos al sol en la playa, estamos trabajando. Contribuimos decisivamente a que el PIB suba y el paro baje. Sí, ahí tumbados sin hacer nada más. Como se ha visto en las últimas estadísticas sobre el mercado laboral, el turismo es vital a la hora de reducir el desempleo. Una industria, repito, que trae más de 60 millones de extranjeros. Ahí es nada. Si la playa y el verano va bien, los hosteleros sonríen y los hoteles se llenan. Contratan más personal y todos felices. Eso sí, hasta que llegue el otoño y las cosas vuelvan a su sitio. ¿Qué fue de aquello del cambio de modelo productivo? Pues nada, se quedó en eso: sólo palabras. Al principio de la crisis, se decía que nuestra economía no podía depender más de la construcción y el turismo como ejes. La primera, sin duda, ha pinchado. Está en sus horas más bajas. En cambio, el segundo no. Sigue siendo el motor que anima al gobierno de turno y le hace sacar pecho. Sólo falta, para rematar la faena, que la construcción resurja de nuevo. La única posibilidad, visto lo visto, de que más de 2 millones de parados sin formación básica puedan conseguir empleo. Según dato reciente, 27.000 de ellos asturianos: casi el 30% del total. Así, todos contentos y hasta la siguiente burbuja. ¿Pero no íbamos a ponernos todos bata blanca para hacer Investigación y Desarrollo? Para nada, si quieren los jóvenes puede ponerse de blanco… pero como camareros. Poco ha cambiado este país en su modelo. ¿Fabricamos coches, acero o aviones? No, en todo caso lo montamos. ¿Cuáles son nuestras multinacionales? Sin duda, los bancos y también, cómo no, las constructoras que trabajan en el extranjero. De eso, sabemos más que nadie. ¿Se puede cambiar un modelo productivo porque lo diga un gobierno? Desde luego, a la vista está que no. ¿Quién lo cambia entonces? Los intervinientes en ese modelo, a la postre, las empresas innovando y los trabajadores formándose. En la actualidad, como nada de eso se da, sigamos en la playa que es la mejor manera de recuperar el país.