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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

El complot.

playa-calor-buen-tiempo-gijon-asturias-3-k1a-u60490769430frd-624x385el-comercioParece que da igual quién lo diga. Me refiero a que el agua de la playa de San Lorenzo (y el resto del concejo) es apta para el baño. No vamos a decir que «excelente» como corroboran los análisis, sino que simplemente se podría calificar como «buena». Es lo que sucedió en el Consejo Sectorial de Medio Ambiente del pasado martes. Dos administraciones distintas -de diferente color político para más inri- se cansaron de repetir que no hay ningún riesgo para la salud. Tanto el Principado, a través, de su directora de la Agencia de Sanidad Ambiente, como la propia alcaldesa de la ciudad, Carmen Moriyón, mostraron los datos de las pruebas realizadas en laboratorios totalmente acreditados y certificados. Con muestras distintas y recogidas en tiempos diferentes.

Sin embargo, al subconsciente colectivo se le ha metido en la cabeza que tiene que haber algo. Es decir, que nos están engañando y, poco menos, que esta parte del Cantábrico de nuestro paraíso natural es una charca ponzoñosa. Los colectivos vecinales salieron de la reunión frustrados diciendo «se han reído en nuestra cara». O sea, piensan que ambas administraciones están mintiendo a los gijoneses de forma descarada. Que hay una especie de confabulación para hacernos creer que tenemos una playa limpia, cuando con el ojo científico de los que la utilizan todos los días, ya se ve que está infecta y es peligrosa. Dicen que tenemos un «grave problema» y, miren, en eso tienen razón. Todo el mundo sabemos que no tenemos depuradora en la zona este y, por tanto, nuestro saneamiento está incompleto. Por eso le meten al Estado cuantiosas multas desde la Unión Europea, como conocimos días atrás. Pero lo mismo que el año pasado, el anterior y desde 1991. Fecha en la que comenzó nuestro eterno plan de saneamiento que ha tenido en la Estación Depuradora de Aguas Residuales del Pisón su episodio más lamentable. El «no va más» de la vergüenza que representa ser el único punto negro que queda en todo el norte.

Ahora bien, de eso a esta especie de obsesión que estamos viviendo, sin duda, va un trecho. Basta una mancha cualquiera -aunque sea de origen natural por la descomposición de algas- para que todo el mundo se ponga en guardia. Se exijan, no ya análisis semanales como están realizando desde instancias municipales, sino diarios y sólo les faltó pedir, que se encuentre presente un notario cuando llenen el bote, no vaya a ser que nos den el cambiazo o algo así. El complot que según los colectivos vecinales estamos viviendo es tremendo. Seguramente coordinado y planificado por miembros de la inteligencia rusa, digo, ya que está de moda su presencia en todos los mangoneos. En definitiva, que tiene que haber algo oculto a la fuerza, porque si no, claro, no estamos contentos.

@balbuenajm

Temas

contaminación, estación depuradora, gijón, playa san lorenzo, saneamiento, vertidos

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla

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