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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Los «atorrantes de la playa».

37198606-624x415Se está acabando el verano o casi. Por tanto, es hora de ir haciendo balance y, sin duda, podríamos decir que este año ha sido el de la queja continua. Esto es, donde más se ha notado una cierta obsesión colectiva en torno a la playa, porque, bien es cierto, todo fueron críticas. Desde el estado del agua (no corroborado con los análisis efectuados), hasta la falta de arena (igual que en años anteriores) y, en especial, la ausencia de una depuradora en la zona este (en este caso, con toda la razón). Así, hasta bien entrada la temporada no paramos de escuchar hablar de San Lorenzo para mal. Algunas veces con auténticas chorradas que daban cierto alipori. Por ejemplo, se puso el grito en el cielo con algunas manchas que aparecieron por la bahía, habiéndose demostrado que se trataba de algas en descomposición. La alta temperatura del agua del Cantábrico hizo que estos organismos acabasen flotando por nuestra playa y muchas otras del litoral. Sin embargo, para algunos este hecho era también consecuencia de una contaminación atroz que venía del mismo sitio: la falta de depuración. Lo cual hace pensar, digo, que a veces nos olvidamos ante lo que estamos: un mar vivo y no una piscina. En el mismo, hay mareas que quitan y ponen arena, seres que nacen y mueren, junto con otra clase de vicisitudes naturales.

Ahora bien, como San Lorenzo tiene que estar perfecta, ni eso se le permite. Es más, por poner en solfa hasta cuestionamos a las administraciones que vigilan su estado. Creemos que existe una especie de confabulación para el engaño colectivo. De hecho, para muchos de los, llamémoslos así, «atorrantes de la playa», gente pelma que se empeña en que todo está mal y que saben más que los propios expertos, durante buena parte de julio meterse en el agua implicó que salías con picores. Algún señor y señora aseguraba con profusión en los medios que, poco menos, se tuvieron que sacar la piel a tiras después del baño. No sé, imagínense que sucede aquí lo mismo que está pasando en el arenal llanisco de Poo. O sea, que lo cierran al baño en pleno agosto por la presencia de bacterias fecales. ¿Qué dirían estos «atorrantes»? ¿No pedirían acaso poco menos que la clausura definitiva del arenal por ser mortal? Creo que este año nos hemos pasado en las críticas hacia nuestra playa -que también es emblema de esta ciudad- y por eso deberíamos de reflexionar. Incluso a algún turista -más bien inducido- he escuchado que pensaba vender su piso en Gijón. No lo hará. Volverá el próximo verano porque lo que aquí se ofrece no tiene igual. Pocos paseos pueden presumir de ser tan bonitos como el del Muro. Epílogo: nuestro San Lorenzo ha sido injustamente maltratado con diatribas feroces y vale ya.

@balbuenajm

Temas

agua, cantábrico, contaminación, mar, picores, playa san lorenzo, vertidos

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla

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