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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Hambre.

38034872-624x350Atención gijoneses y asturianos en general: el zombi industrial tiene hambre y necesita comer de forma inmediata. La Zona de Actividades Logísticas de Asturias (ZALIA) -ya saben, esa especie de muerto viviente que se ubica en San Andrés de los Tacones- no tiene tesorería. Lo ha dicho nuestra alcaldesa, Carmen Moriyón, de forma bien clara: «Si el Ministerio de Fomento no pone 11 millones de euros, la ZALIA no tiene solución». Ahí es nada. O los puertos aportan su parte alícuota en el proyecto (45%), o la sociedad se verá abocada a la quiebra porque debe incluso el IBI (127.000 euros). En resumen, que tanto nuestro Ayuntamiento como el Principado piden que, de una vez por todas, Fomento se implique de verdad y deje de marear la perdiz. Recuerden que hasta ahora el zombi se ha alimentado con la carne aportada por ellos, mientras que Puertos del Estado ha estado haciendo mutis por el foro. El problema es que Gijón y el gobierno asturiano ya no le pueden dar más. Están en los huesos. Desde el año 2005 -fecha de constitución de la zona logística- se llevan aportados más de 100 millones de euros sin ningún resultado. Bueno sí, la famosa parcela vendida.

Verán, la historia de la ZALIA no deja de ser la de una gestión nefasta. Ya me contarán cómo se puede comercializar una zona industrial sin accesos o electricidad. Porque, la última, es que se necesitan aproximadamente dos millones de euros para construir una subestación eléctrica. Es decir, pretenden los genios que han llevado las riendas de la dirección que las empresas compren humo. O sea, un lugar donde crece el plumero de la pampa y poco más. Ni accesos -ahora se está construyendo uno después de 13 años– ni potencia eléctrica suficiente para desarrollar su actividad. Antes se decía que no se vendían las parcelas por culpa de la crisis. Pues bien, la situación económica ha mejorado de forma notable y seguimos igual. ¿Qué ha hecho la ZALIA para aprovechar este repunte de la actividad? ¿Ha habido nuevas ideas, propuestas o enfoques? ¿Acaso una reformulación del proyecto para hacerlo más atractivo? Nada de eso. Lo que quiere únicamente es dinero. Que le aporten más y más fondos sin otro compromiso por su parte que gastarlos. No me extraña que los pocos que se interesan por las parcelas marchen espantados. Imagínense lo que debe ser fiarse de las promesas -aquí vas a tener una estación intermodal, por ejemplo- de quienes han montado esta ruina.

De momento, se ha salvado un «match ball». A duras penas se logró pagar el justiprecio de una expropiación pendiente. Sin embargo, no parece que se pueda aguantar la situación mucho tiempo. El zombi tiene demasiado apetito y está dejando un agujero de un tamaño enorme. No quiero ni pensar el día que se echen las cuentas. Incluso vendiendo todo el suelo disponible, el pufo que va a quedar será de proporciones bíblicas. Adivinen quién lo va a pagar.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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