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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Y la deuda, ¿qué?

barbon-ripa-presupuestos-u402219249jif-u601714931323dwg-624x385el-comercio-elcomercioAsturias tendrá presupuesto para 2019. Eso, sin duda, es una buena noticia. La firma del acuerdo -como ayer se confirmó por parte de IU- va más allá de un simple reparto de recursos. Se está mirando a las elecciones de mayo y sus posibles alianzas. En definitiva, que estas cuentas podríamos decir que representan el «comienzo de una bonita amistad». ¿En forma de tripartito (PSOE-IU-Podemos)? Sí, puede ser.

Ahora bien, si nos ponemos a analizar los números hay cosas que sorprenden. Sin duda, el demonio está en los detalles. La estimación de deuda viva consolida para el presente ejercicio, según los datos de la Consejería de Hacienda, es de 4.284 millones de euros. Esto es, en pocos años incluso superará al importe del propio proyecto presupuestario (4.524 millones). Lo que sorprende, digo, no es ya sólo el abultado endeudamiento, sino la velocidad a la que ha crecido. En 2012 la deuda era de 2.675 millones, es decir, en apenas 6 años ha aumentado un 60%. ¡Guau! Recuerden que lo que mata en las balas, no es el plomo, sino la velocidad. Imagínense que en una economía doméstica sucede algo similar, ¿no sería acaso como para preocuparse? ¿No debería ponerse remedio a esta situación? Sin embargo, las cuentas de 2109 pasan de ese dato. En vez de reducirlo, si quiera controlarlo, aumentan de nuevo el importe del endeudamiento. Dicho de otra forma: el Principado está financiado a toda máquina el gasto corriente a base de crédito y no la inversión como debería ser. Imagínense, insisto, que una empresa cualquiera pagase las nóminas, alquiler, luz o agua a base de recurrir a la financiación, ¿no acabaría el sistema por reventar? ¿No sería lo normal que fuese para comprar, no sé, una máquina que mejorase el sistema productivo y aumentar así los ingresos?

Lejos de esta lógica el Gobierno asturiano siempre recurre al mismo mantra para intentar justificarlo: el tanto por ciento de deuda con respecto al PIB (18,6%) es más bajo que el resto de las comunidades. Compárenlo con el 42,4% de la Comunidad Valencia y sabrán por qué nuestros gobernantes sacan pecho. En el país de los ciegos, claro, el tuerto es el rey. Con un matiz: nuestro PIB es industrial. Unas pocas empresas multinacionales -que para nada contribuyen al fisco con respecto a su tamaño- hacen que crezca mucho. O sea, que cualquier incremento en el mismo, no se traslada de igual manera a la recaudación. Inmenso talón de Aquiles de las cuentas públicas asturianas. Aumentar la tributación no significa más dinero disponible. Por ejemplo: este presupuesto prevé recaudar 3,6 millones de euros adicionales al subir el impuesto sobre las hipotecas. Pasar del 1,2% actual a 1,5% en Actos Jurídicos Documentados, siguiendo así el camino abierto por el Gobierno central. Difícilmente esta previsión se cumplirá, pese a que se insista que lo van a pagar los bancos. Tururú.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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