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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

¡Habemus plan!

principado-respalda-plan-general-ordenacion-gijon-u402351122kfb-u601780689035tq-624x385el-comercio-elcomercioTítulo de película para una realidad: el urbanismo gijonés llevaba trece años inmerso en «la noche más oscura». Desde un lejano ya 2005, cuando se aprobó el conocido como «Plan Teixidor» que posteriormente fue anulado. Luego vino el llamado «Plan Sanjurjo» (2011), que se tramitó de forma exprés antes de elecciones y resultó tumbado de nuevo por los tribunales. En definitiva, que llevamos demasiado tiempo sin tener seguridad jurídica sobre nuestro urbanismo, demasiado tiempo remitiéndonos a normas que ya están obsoletas («Plan Rañada») y demasiado tiempo sin poder hacer ciudad.

Sin embargo, parece que esto se acabó ayer. La Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias (CUOTA) en su pleno dio luz ver al Plan General de Ordenación (PGO) gijonés. El informe técnico fue aprobado por unanimidad, a falta de pequeños detalles. Eso sí, después de casi haber agotado el plazo legal. Digamos, por calificarlo de una forma suave, que se lo pensaron mucho. La CUOTA en absoluto tenía motivos para ponerle reparos a este nuevo ordenamiento. El, llamémoslo así, «Plan Moriyón», no puede ser más light. Un PGO que evita entrar en conflictos y que, en todo caso, nace con una ventaja clara con respecto a sus predecesores: en caso de que sea anulada una parte, no tiene por qué volver a tramitarse entero otra vez. Algo que sucedió en los anteriores planeamientos y que trajo consigo el desastre. Sin duda, un matiz muy importante a la hora de blindar la máxima norma urbanística ante posibles ataques.

Así y todo, no parece que este PGO levante ampollas. Para nada. Más bien, lo contrario. Incluso sigue una línea continuista en temas conflictivos como la posibilidad de permitir la construcción residencial en los terrenos del antiguo astillero de Naval, ya que el suelo seguirá siendo industrial. Y lo más, se atreve con una playa verde en la zona de El Rinconín que no ha recibido ninguna oposición. A los gijoneses siempre nos encanta que se abran parques. Por eso, digo, que la CUOTA lo hubiese rechazado devolviéndolo al Ayuntamiento, resultaría una anomalía inexplicable a todas luces. Nadie lo entendería. Lo que queremos (necesitamos) en Gijón es que esta época negra acabe y se dote a la ciudad de un ordenamiento como siempre tuvo. En ningún momento de la historia, vivimos tal situación de vacío y desazón en nuestro urbanismo. Que la construcción en nuestra ciudad adquiera un ritmo normal -fuera de cualquier burbuja- es el objetivo. Que se pueda planificar un Gijón para el futuro -sin tener que encima una espada de Damocles- también. Que cualquiera que quiera invertir tenga una norma sólida -y no un mar de dudas que le echen para atrás- resulta imprescindible para poder llevar a cabo proyectos. ¡Aleluya!, por fin, ¡habemus plan!

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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