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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

El fenómeno Vox.

vox-roquetas-mar-kbq-u601788213496r6b-624x385rcHace poco escuché a Santiago Abascal, el líder de Vox, contar sus primeras experiencias por tierras andaluzas. Megáfono en mano y subido a un banco, durante las elecciones de 2015, arengaba por Sevilla apenas a una decena de personas. No tenían capacidad ni para llenar un recinto. Eran vistos, poco menos, que como unos auténticos frikis que ondeaban banderas españolas. En aquellas autonómicas consiguieron 18.000 votos y estaban todavía muy lejos de llegar a las instituciones. Tres años después el panorama político para el partido ha cambiado radicalmente: tienen 395.000 y 12 escaños. Un crecimiento espectacular que merece un análisis mucho más profundo del que ha hecho la izquierda.

Pregunto, ¿es que el número de fachas en Andalucía, según el pensamiento ramplón y simple de algunos, ha aumentado de forma exponencial? ¿Es que han pasado del comunismo maoísta de Marinaleda a abrazar el fascismo más rancio del siglo XX? En absoluto, Vox ha sabido captar el descontento de muchos andaluces con el resto de las formaciones. Principalmente, por la (no) solución que se está dando al problema del independentismo catalán. Mucha gente (la mayoría) que votó al partido de Abascal desconoce su programa, ni siquiera sabe lo que es la ultraderecha. Sin embargo, quería cambios a toda costa. Y lo hizo con un voto de castigo, o directamente, quedándose en casa. Recuerden que la participación fue casi cinco puntos por debajo de los anteriores comicios. La pregunta que se hace todo el mundo es, ¿puede suceder algo similar en las autonómicas y municipales de mayo del año que viene? La respuesta, creo, es que sí. Al igual que Podemos se dio a conocer sacando cinco eurodiputados (1,2 millones de votos) en 2014 de la nada, Vox había avisado en octubre de su ascenso con el famoso mitin de Vistalegre. Ahora, guste o no, tenemos la constatación y seguro que va a obtener más de un 2,5% de votos que ayer le daba un cuestionado CIS.

Desde luego, en Asturias no vamos a ser ajenos a ello. Ahora bien, aquí su espacio político natural está bastante lleno. Hay ya seis grupos en el Parlamento, tres de ellos en la derecha. En lo que pueda arañar a cada uno de ellos estará la clave de su llegada a la Junta. Además, ciertas partes de su discurso -por ejemplo, el de demonizar a la inmigración- no tiene tanto calado entre los asturianos. No existe esa presión migratoria que hay en Andalucía al ser frontera sur de Europa. En cualquier caso, este nuevo populismo va a ser visto por muchos como la solución a sus problemas. El paro, la falta de futuro y un cierto hartazgo con los partidos tradicionales serán sus argumentos. Y bien es cierto, que las «alertas antifascitas» y manifestaciones para quemar contendedores, sólo contribuirán a que crezca más. Sin duda, el fenómeno Vox ha llegado para quedarse. Vayámonos acostumbrando.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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