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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

Lecciones de escasez.

43322861-624x415Partamos de la siguiente base: nunca hay suficiente para satisfacer plenamente a todos. Algo que debería ser considerado, bien es cierto, a la hora de hablar de políticas sociales. La Fundación Municipal de Servicios Sociales tenía en 2011 un presupuesto de 13 de millones de euros, mientras que en la actualidad sobrepasa con creces los 30. Todo ello, debido a un esfuerzo financiero mayúsculo de nuestro Ayuntamiento. Como pudieron leer en estas mismas páginas el pasado domingo, Gijón es la ciudad que menos aporte económico recibe por parte del Principado. Aquí apenas llegan 22,14 euros por habitante para inversión social, mientras que en Oviedo es de 26,21. En Avilés, incluso la contribución del Gobierno asturiano supera a la del propio municipio. Esto da como resultado que nuestro gasto es superior al doble, de lo que se desembolsa en las otras grandes ciudades asturianas. Fíjense, en Gijón: 32,4 millones de euros. Oviedo: 12,5 y Avilés: 7,5 millones.

ayudas-alquiler-gijon-knjd-624x385el-comercioPor tanto, tenemos los mejores servicios sociales de Asturias con diferencia. Referentes incluso a nivel nacional. Sin embargo, nunca parece ser suficiente. Es como si esta partida en nuestro Ayuntamiento fuese un pozo sin fondo. Cualquier línea de subvenciones que se pone en marcha, nunca es capaz de satisfacer la demanda. Es decir, su cuantía aumenta y aumenta -como si le echase levadura- independientemente de la situación económica. Una vez probado el sabor del subsidio, nadie se desengancha. Antes podíamos entender que era debido a la crisis económica y, ahora, ¿por qué? Los fondos para cubrir las ayudas al alquiler apenas duran unos meses. La cuantía -4,1 millones de euros- no cubre la pléyade de solicitudes que recibe. La renta social municipal, ese invento innecesario a todas luces, ha quedado suspendida. Las ayudas a fachadas y eliminación de barreras arquitectónicas, colapsadas ante la burbuja que ha creado. ¿Sigo?

41390716-624x415Cada gijonés desembolsa al año 118,59 euros para estos temas. Volvemos a lo mismo: más del doble que en Oviedo (56,88). Oigan, perfecto, que todos estamos de acuerdo en que es necesario echar una mano. Ahora bien, el número de perceptores no para de aumentar. Hasta colapsa el presupuesto impidiendo hacer otras cosas: una simple calle, por ejemplo. Hace poco, escuché a nuestra alcaldesa, Carmen Moriyón, el siguiente argumento. Atacada desde la oposición por los 5 millones de euros gastados en la renta municipal, dijo: «Dígaselo usted a la señora que le cambiamos las ventanas para no pasar frío». Sin duda, respuesta que tiene miga, puesto que, seguro, otros vecinos en ese mismo edificio también necesitarían renovar los radiadores. Suma y sigue. La regla de oro para los recursos públicos debería ser que siempre se mueven en la escasez. Nunca olvidando, repito, que es imposible satisfacer a todos.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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