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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

La España decaída.

manifestacion-espana-vacia-k0gg-u70106568456450c-624x385rcEl pasado domingo más de 50.000 personas, según Delegación de Gobierno, se manifestaron en Madrid. Representan la llamada «España vacía». Esa que soporta un declive sin igual en Europa. Municipios y ciudades pequeñas, la gran mayoría rurales, que están despobladas y abandonadas de la mano de Dios. Allí se juntaron más de 90 organizaciones, algunas tan conocidas como el famoso «Teruel existe» y otras no tanto. En resumen, la idea de ir a la capital era dejarse ver. Gritar que estaban ahí con los mismos problemas de siempre -despoblación, falta de servicios, infraestructuras obsoletas, etcétera- sin que los responsables políticos hayan conseguido frenar su sangría. Por cierto, estuvieron presentes representantes de los cuatro principales partidos, alguno con una chapa en la solapa que decía «Yo soy de pueblo». El motivo: la despoblación preocupa electoralmente. Son provincias donde se reparten cinco o menos diputados y, por tanto, la lucha por el voto es mayor que en las anteriores elecciones. Hay menos escaños en liza y más partidos que los pretenden.

pueblos-2-kvqf-u601419980276sbf-984x608el-comercio¿Formamos parte los asturianos de esta «España vacía»? Por supuesto, somos cada vez menos como demuestra una y otra vez la realidad demográfica. Para estos comicios, nuestro censo está en 972.197 personas. Es decir, 15.852 menos que hace cuatro años. Por ello, nuestra representación en el Congreso será la menor de nuestra historia. Enviaremos a la Carrera de San Jerónimo sólo 7 diputados, cuando al principio de etapa democrática eran 10. Es más, el censo de emigrantes (y similares) inscritos para las autonómicas de mayo continúa aumentando hasta las 117.226 personas. O sea, tiene derecho a ir a las urnas más población que la que tiene Avilés. A este paso -y si les da por ir a votar – tendrán más fuerza electoral que los residentes aquí.

despoablacion-kwyc-u501009402826vjb-624x385el-comercioAhora bien, lo peor de formar parte de este desierto, no es ya sólo la pérdida de peso político, sino todo lo que ello conlleva. Esa falta de ganas, esa decadencia, ese estar siempre ninguneado por los gobiernos de turno. Es como si fuésemos invisibles, como si nuestros problemas cada vez importasen menos. Incluso las campañas electorales se parecen demasiado entre sí. Son los mismos temas dando vueltas en círculo. Por ejemplo. Volveremos a ver la eterna Variante de Pajares, la quimérica supresión del peaje del Huerna o promesas sobre la finalización de las autovías. Como digo, exactamente igual que la anterior (y la anterior) cita electoral. Formar parte de esta «España vacía» es serlo también de la «España decaída». La que vive sin ilusión por hacer cosas ya que su población envejecida, lo único que aspira es a disfrutar la pensión. Mientras que los jóvenes con ganas de emprender buscan un futuro en la «España llena». Esa que crece sin parar en lo económico y social, para envidia del resto.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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