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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

El enemigo.

casado-kh6e-rjrskv1qxpiywsc6cct0qlo-624x385rcEs normal que tras un mal resultado electoral se produzcan intensos movimientos sísmicos. Le sucede ahora al PP, pero antes ocurrió lo mismo con el PSOE. Ambos tenían el monopolio de sus respectivos espacios electorales y lo han ido perdiendo en favor de otros. Me refiero a que casi sin competencia se le veía al PSOE como el dominador de la izquierda y justo lo contrario al PP. Pues bien, esta circunstancia comenzó a cambiar en 2015 para los socialistas con la irrupción de Podemos. Desde que la formación morada llegó a la política nacional, nada fue igual para ellos. El declive en voto, las dudas y los problemas internos fueron todo uno. Recuerden que el impacto fue tan grande que se llegó a defenestrar a Pedro Sánchez en aquel convulso comité federal de 2016. Incluso se veía un éxito alcanzar 85 diputados en el Congreso, con tal de que los de Pablo Iglesias no les dieran el «sorpasso». Al final, con 123 escaños en estas elecciones, podemos decir que el socialismo recuperó parte del terreno, mientras que Podemos lo ha ido perdiendo.

maroto-levy-kp3-u8089854023awb-624x385rcQuizá la derecha no supo darse cuenta de que sus adversarios, no sólo estaban en el PSOE, sino en su propio espectro ideológico. Es un hecho que el crecimiento de Ciudadanos y Vox ha sido a base del PP. Situados en la zona de confort dentro de su conquistado espacio electoral, los populares hicieron lo de siempre, para unos comicios que eran diferentes. Pensaron que el votante a última hora le iba a ser fiel, cuando en la nueva política reina la volatilidad. Ahora, claro, vienen las flagelaciones. Que si la estrategia de Javier Maroto fue un desastre, que si el liderazgo de Pablo Casado, que si el partido se fue más a la derecha y perdió el centro… Efectivamente, todas esas son razones que pueden explicar el tremendo fracaso del 28-A, pero la principal es que el PP no supo competir por su propio mercado. Ser consciente de la realidad: en la actualidad y para el futuro inmediato, el objetivo de Ciudadanos y Vox es dominar la derecha española. Sin duda, el gran reto que debe afrontar.

43681363-624x433El PP espera recuperar buena parte de lo perdido en las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 26-M. Bien es cierto, que dependerá de la oferta que presenten en cada sitio. Sin embargo, en Asturias no lo tienen nada fácil. A la hecatombe de las generales -perdió dos diputados- hay que sumar los problemas internos. Esa especie de guerra larvada que se vive en sus filas. Tanto la presidenta, Mercedes Fernández, como la candidata, Teresa Mallada, ni siquiera se unen en la fatalidad. Dicho de otra forma: es como si la mitad del partido desease que la otra se dé un castañazo en las urnas, de nuevo. Así, resulta muy difícil que el votante pueda confiar en ellos y no mirar otras opciones. Repito, el mayor enemigo del PP asturiano, no es la izquierda, sino ellos mismos.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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