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Jose Manuel Balbuena

RETORCIDA REALIDAD

El fin de la austeridad.

newspaint-1561858917139-kayc-624x385el-comercioEntiendo que en política siempre deben estar los mejores. Es decir, aquellos cuyas capacidades para el cargo sean las más aptas. Al final, de lo que estamos hablando es de gestionar dinero público y, por eso, los aficionados no deberían de tener cabida. Además, su gobierno serviría para una mejora de la vida de los ciudadanos. Todo eso, claro, en teoría, porque en la práctica el resultado es bien distinto. Normalmente, las listas de los partidos siguen otros criterios. Suelen estar jalonadas por personas que, lejos de tener currículums sobresalientes, tienen la sumisión hacia el líder como bandera. Esto hace que, en la mayoría de los casos, el salario que cobran sea alto, para lo que obtendrían fuera del cobijo de la institución correspondiente. En otras palabras: ¿cuántos podrían ganar lo mismo en una empresa privada?

46072105-624x424Digo esto a cuenta de la subida masiva de sueldos que se ha producido en nuestros ayuntamientos. En Gijón el incremento fue del 12%, pero en otros concejos, por ejemplo, Ponga, llegó hasta el 52%. Ojo, que no ha sido uno solo, sino prácticamente en todos. Pequeños, medianos y grandes. Aquí se ha montado una buena polvareda a cuenta de ello. Que los concejales liberados pasen a cobrar 58.609 euros, es decir, 6.536 más que en la anterior Corporación, ha levantado ampollas. Más que nada, porque ha sido la primera medida que se toma. Hombre, y por estética, no resulta congruente que nada más llegar te subas lo que cobras. Ahora bien, creo que no debemos hacer demagogia con el tema. Tiene razón la alcaldesa, Ana González, cuando habla de que tienen unas responsabilidades altas. Efectivamente, en sus manos van a estar por encima de los 200 millones de euros, aproximadamente el presupuesto anual gijonés. Si lo saben gestionar correctamente, sin duda, se lo habrán ganado. Al contrario, habremos estado pagando a personas que no se lo merecían. Tomen como referente la anterior legislatura. El estipendio de nuestros ediles, como digo, era inferior. Sin embargo, que sólo hubiese unas cuentas en cuatro años y que los acuerdos brillasen por su ausencia, hace que la masa salarial de los políticos fuese alta. Quizá demasiado para los resultados que obtuvieron.

46349395-624x415Lo que sí está claro es que parece haberse decretado el fin de la austeridad. Recuerden que en los años de crisis se discutían cosas como el uso del coche oficial. O las dietas que se cobraban. O ciertos privilegios que tenía el político de turno. En la actualidad, parece que este criterio ha cambiado. Ancha es Castilla y a gastar. La mejora de la situación económica también ha traído consigo que los nuevos ayuntamientos abran la mano. Empezando por sus sueldos y siguiendo ya veremos con qué. Probablemente, con el aumento de los presupuestos a tutiplén. Nos espera una orgía de estipendio municipal como en los mejores de tiempos.

@balbuenajm

Por JOSE MANUEL BALBUENA

Sobre el autor

Economista y empresario. Colaborador de EL COMERCIO desde hace ya muchos años. Vamos, un currante en toda regla


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