El pasado martes se puso fecha al comienzo de las obras de la ampliación del Hospital de Cabueñes: será el próximo 19 de agosto. El anunció se realizó durante un acto en el que estuvo presente la ministra de Sanidad, Carolina Darias, el presidente del Principado, Adrián Barbón, y la alcaldesa de Gijón, Ana González, entre otras muchas autoridades. Algo, claro, que dio para una foto conjunta en los terrenos que ocupará la ampliación. Sin embargo, eso no fue lo más llamativo. O dicho de otra forma: ya lo habíamos vivido anteriormente. Recuerden que esta ampliación llevaba anunciándose desde hace casi 10 años: fue el 10 de octubre de 2013, cuando el consejero de Sanidad por aquel entonces las presentó en público por primera vez. Lo importante, digo, es que detrás de tanto gobernante había una pala excavadora. Sí, estupenda y que demostraba que dentro de poco comenzará a removerse el terreno. Desde luego, en nuestro Gijón del alma sobran los actos y falta acción. O sea, máquinas, ruido y polvo. Fíjense si no las veces que nos han presentado el proyecto del plan de vías desde hace 20 años, sin haberse movido ni una sola piedra. En resumen, estamos encantados de que el Hospital de Cabueñes crezca y se modernice. Eso sí, ha costado lo que no hay en los escritos. Precisamente, máquinas es lo que quieren ver de nuevo los vecinos de la calle Calderón de la Barca en El Coto. Estuvieron esperando para renovar una calle con tantos baches que podría haberse disputado allí una etapa del rally Dakar, pero ahora lo que tienen es un auténtico escenario de guerra. La empresa que estaba acometiendo las obras se retiró del tajo, dejando al Ayuntamiento colgado. Al parecer, hay discrepancias entre ambas partes y no parece que se solucionen pronto. En fin, menos mal que no empezaron por construir la famosa «ecomanzana» del barrio. Si no…
@balbuenajm