Miren ustedes, muchas generaciones hemos convivido con el monumento a los «Héroes del Simancas». Es más, ya estaba ahí bastante antes (1958) de que naciesen. Por tanto, el conjunto escultórico del Colegio de la Inmaculada forma parte de esta ciudad. Dicho de otra manera: el asedio al cuartel del Simancas en 1936 es historia de Gijón, guste más o menos. Sin embargo, esta misma semana la Consejería de Derechos Ciudadanos (IU) ha dado cuatro meses de plazo para su retirada. Oigan, como si fuese una pegatina adosada a la fachada. Ni siquiera se le ha dado la oportunidad de buscar alternativas. Es decir, hacer lo mismo que en su día con La Laboral. Recuerden que había quien quería dejarla caer por ser un monumento franquista, mientras que otros hablaban de eliminar todo tipo de referencias a la dictadura. No sé, supongo que para convertirla en un parque temático sin ningún contenido. Al final, como saben, prevaleció la cordura y hoy es un centro cultural de primer orden, además de ser uno de los lugares más visitados. Ahora bien, no parece que sea este caso. Hay una prisa extraña (quizá electoral) por eliminar el monumento al precio que sea. Incluso aunque eso suponga un enfrentamiento con el Ayuntamiento y la Compañía de Jesús. Por otra parte, choque inevitable dada la cerrazón existente. Me temo, pues, que tendrán que ser los tribunales quienes decidan si debe quedarse ahí o no. Ojo, y luego, cuando tengamos la sentencia, vendrán las correspondientes críticas: que si los jueces son esto o lo de más allá.
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@balbuenajm